La Galicia exiliada en México

(Un artigo de Roxelio Diz) Cuando uno es niño, su preocupación no es otra que por el medio del juego y de su fantasía descubrir el mundo que lo rodea, sin embargo la esponja que tenemos por cerebro absorbe todo lo que ocurre a su alrededor y lo guarda en un casillero que sale a la luz cuando menos te lo imaginas. Solo necesita una situación, una frase o un nombre que funcione como disparador para que esos recuerdos fluyan.

Eso fue exactamente lo que me paso al leer en varios diarios gallegos la muerte en México a la edad de 97 años de Elixio Rodríguez, histórico galeguista exiliado en este país desde el final de la Guerra Civil. Por lo que este nombre me hizo hacer una regresión a finales de los años cincuenta, donde yo tenia ocho o nueve años de edad y que junto con mis padres vivíamos en la Colonia Álamos de la capital mexicana.

Yo realizaba mis estudios primarios en el colegio lasallista Cristóbal Colon, aun a pesar de que mis padres no eran precisamente católicos practicantes, supongo que seria por el hecho de darme la mejor educación en un colegio de los denominados caros, y más cuando mis padres se desenvolvían en un ambiente completamente republicano y le criticaban haber tomado esta decisión cuando en aquel entonces había planteles como el colegio Madrid, el Luís Vives o el Instituto Ruiz de Alarcón dirigido por el gallego Pedro Martul Rey, donde trabajaron como profesores una cantidad enorme de profesores gallegos y españoles de alto reconocimiento.

Por norma del colegio, a los siete años realice mi primera comunión y mis padrinos fueron Silo Rodríguez, hermano menor de Elixio, y su esposa Elvira, con quien mis padres llevaban una amistad entrañable.

Al ser hijo único y no tener mas familia que mis padres aquí en México, podía jugar con niños de mi edad en el colegio y en el parque que se encontraba enfrente del local que mi madre había arrendado al lado del departamento para poner una papelería a la que bautizo como papelería Galicia con la oposición de mi padre, puesto que ella no tenia aun la residencia legal, y que fue precisamente Pedro Bernardez Gómez, el que la ayudo y quien la tuvo a su nombre hasta que se la dieron. Por lo tanto fuera de esas horas de juego y diversión, las demás las pasaba al lado de mis padres y mi ambiente era el contacto con el mundo adulto.

Así recuerdo las tardes de tertulia en el café La Parroquia, el Tánger o el Camp�amor, donde al ser el único niño, los amigos de mis padres me daban dulces o me enseñaban juegos y me entretenía haciendo dibujos en las servilletas de papel, entre los que recuerdo a Carlos Tomé, Francisco Comesaña, Elixio Villaverde, José Caridad (hijo del General Caridad Pita), Ramón Esturau, Roxelio Rodríguez de Bretaña y otros. Lo mismo pasaba cuando me llevaban al Padroado da Cultura Galega donde recuerdo un gran abanico al fondo del salón y donde Carlos Velo Cobelas jugaba conmigo y me hablaba en gallego, recriminando a mis padres que no me enseñaran la lengua de nuestros mayores, y más cuando en el Padroado había clases para aprenderlo. Y fue en esa época cuando a invitación de Carlos Velo asistimos a la premier de la película �Sonatas� en el cine Internacional, donde no podían entras niños de mi edad, pero ante la imposibilidad de dejarme solo, me llevaron con la anuencia del director. Del visionado de la película solo recuerdo vagas imágenes que me impactaron, cuando en una playa, unas mujeres sostenían a otra mientras una viaja gritaba �voto fora, voto fora�.

Mi padre se reunía en muchas ocasiones con varios amigos en la sastrería Barón Dandy de Manuel Sousa Hermida, con un ya mayor coronel del ejercito republicano que no recuerdo su nombre, y con Paco Celis quien estaba terminando su carrera de arquitecto en el Politécnico Nacional. En varias ocasiones llegaron a esa reunión un grupo de jóvenes cubanos, después supe que eran Fidel Castro y su hermano Raúl, quien me llamaba la atención porque llevaba recogido el pelo en una pequeña cola de caballo, y que yo me metía con el llamándole nena, el se reía y me hacia señas como si fuera a pegarme, a la vez que otro, el después famoso Ch� Guevara, me instaba a que siguiera molestándolo, también asistía Camilo Cienfuegos, aunque era el Ch�, quien más se divertía conmigo y me enseñaba a dibujar en hojas de papel, �lastima de no haber guardado esas pequeñas joyas de quien seria uno de los iconos en la lucha por la libertad�.

Supe tiempo después que esas reuniones eran para buscar aportes económicos y comprar un viejo yate �el Gramma� en el puerto de Tuxpan, Veracruz, de donde salieron con dirección a su periplo cubano, y que después de haber triunfado y entrado en la Habana en 1959, tan solo un par de meses después saldrían para Cuba tanto Manuel Sousa como Paco Celis en compañía de su madre Maruja como su hermano Alejo, los cuales trataron de convencer a mis padres para que hicieran lo mismo, sin embargo mi padre les dijo que no quería pasar de nuevo por una situación de posguerra, ni volver hablar de cartillas de racionamiento.

Recuerdo también como en algunas ocasiones Adeliña Costal, amiga de mi madre me llevaba a una radiodifusora en que emitían �A hora de Galicia� y ella era una de sus voces junto a Roxelio Rodríguez de Bretaña. En aquel momento quizás para hacer mas llevadero el exilio, muchos de ellos colaboraban en diferentes proyectos culturales, como era esa misma emisión radiofónica o revistas como �Saudade o Viviros� como Elixio Rodríguez, Benito B�a, Ramón Cabanillas, Pepe Caridad, Florencio Delgado Gurriar�n, Xoan López Dur� y otros que escapan a mi memoria.

Muchos se dedicaron a la enseñanza, emeritos profesores y catedráticos que dejaron huella en los principales planteles educativos y en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), otros médicos reconocidos como el Dr. Acosta, Dr. Fumagallo, Dr. Carnicero o el Dr. Otero Cervino y el Dr. Otero Fernández.

Dos de las mas importantes aportaciones culturales creadas por el exilio republicano y que continúan hasta la fecha son �El Colegio de México y el Ateneo Español de México� donde en este ultimo podemos encontrar como fundadores a los gallegos Carlos Velo, Daniel Vieitez y José Caridad Mateo.

Hoy la inmensa mayoría estan muertos, quizás Elixio Rodríguez fuera uno de los últimos sobrevivientes de esta generación tan especial como a la vez olvidada, todos ellos dejaron en mi una enseñanza y unos valores que conservo hasta hoy, podrían haber estado equivocados, pero siempre aferrados a sus convicciones que no abandonaron nunca y menos cayeron en la tentación de venderse al mejor postor, su rectitud fue la luz que nos ha guiado a muchos de nosotros y que tratamos de seguir difundiendo.

En días pasados el Presidente Rodríguez Zapatero estuvo en este país, donde se reunió con algunos sobrevivientes de los �niños de Morelia� y con representantes de la Colonia Española. Sobre los primeros, tendré que decir que ya era hora que un dirigente se acordara de ellos, aunque personalmente creo que demasiado tarde y más si solamente fue para tomarse la foto, puesto que su prometida Ley de la Memoria ha sido un verdadero fracaso antes de tener vigencia, una Ley cobarde y tan raquítica que será mas fácil que tenga apoyo con los herederos del franquismo que el repudio con que la vemos para los que supuestamente va dirigida, puesto que en el fondo es una Ley de punto final, que no repara nada y que continua estigmatizando a los que lucharon por la libertad a cambio de treinta monedas, y que sigue dando impunidad a quienes se saltaron la legalidad.

Sobre los segundos, quiero decirle que es la representación renovada de la misma Colonia Española Nacional-Católica que aclamaban a Franco y que desconfía de cualquier dirigente socialista. Aquí Fraga y Aznar están por encima de cualquier posicionamiento ideológico de izquierdas. Aquí seguimos siendo rojos y comunistas todo aquel que tenga un pensamiento liberal. En sus Instituciones (que ustedes apoyan y financian) se siguen los lineamientos fascistas de épocas pasadas, donde la mujer no tiene valor alguno, se discrimina por el color de la piel aunque tenga la documentación española y se denigra a sus propios paisanos cuando estos no están a la altura económica de los demás. Aquí prima el dinero por encima del intelecto y se convierten en demócratas a conveniencia.

Los americanos nos intentan sorprender por medio del cine con una película llamada �Transformers� cuando aquí en México y en España tenemos los mejores ejemplos, cuando en los años cincuentas levantaban el brazo con el saludo franquista y cantaban el cara al sol, a mediados de los setentas a raíz de la muerte del dictador, no daban señales de vida disfrazados detrás de donde corría la gente para ir tomando posiciones, y que en los ochenta y noventa saltaron a la palestra como demócratas y defensores de la vida, reptando hasta llegar al poder, ¡quieren mejor prueba de Transformers!.

Rogelio Diz-Analista político
rdiz51@yahoo.com.mx

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