Qué mal o fas, Xunta

Y eso que el voto emitido hace pocos meses iba cargado de ilusión. Y ahora, qué?
Claro que los emigrantes son/somos importantes para el gobierno gallego, somos importantes porque cuando les interesa acuden ráudos a la cita para salir en la foto, para pedirnos el voto y decir que no votemos a los otros que son malos, muy malos, que llevan años y años engañándonos y que aquí están ellos, los santos barones para salvarnos del maligno.

Se habló mucho de y con los emigrantes antes de las elecciones, se habló mucho y a veces mal durante los días en que estuvieron inventariando nuestra manera de pensar y también hablaron cuando los votos emigrantes dieron la razón al señor Touriño para que fuera presidente del gobierno gallego.

Presidente de este gobierno tan gallego, tan renovador, tan innovador, y con gente tan guapa… y cierto es que la gente guapa sale mejor en las fotos pero no por eso son mejores gobernantes que los que dejaron atrás.

Acabó la lucha electoral, acabó el recuento y empieza el cuento, el cuento de siempre; a gobernar como gobernaron los demás, a parir las mismas cosas ya paridas, a copiar de antiguos pliegos, el guión más que gastado por gobernantes que lo tuvieron todo de los emigrantes y no dieron nada a cambio. Aveces dan, a los emigrantes, algunas limosnas, en efectivo o en palabras, pero las limosnas no hacen más que reconocer la pobreza, la pobreza real del que la recibe y la pobreza de ideas del que la da, sobretodo cuando viene de un gobierno.

Pero no debemos quejarnos los emigrantes, los gallegos en Galicia están recibiendo lo mismo, la crueldad del pasotismo del que tiene el puesto seguro, la cartera llena y la cabeza para yo qué sé.

A lo mejor, pensando, pensando, lo que hay que hacer para otras elecciones es ponerle precio al voto, pero con pago anticipado, que luego, cuando se sientan en el asiento caliente de los de antes, se olvidan de todo, como los de antes.

No hace muchos días sentaron a su mesa a algunos agentes sociales (que llaman ellos) para hacer una foto más y rendir alguna cuenta menos. Sacan vagas e inconcretas noticias sobre planes, de intenciones o de pensamientos, pero la verdad y los hechos están por llegar. Puede que necesiten tiempo, y puede que no lo tengan, que aunque el reloj, el suyo, lo paren cuando les venga bien, el reloj de la emigración no para.

Que triste se ve esta quietud, esta parsimonia, esta falta de carácter y de concrección alguna.

…y es que todos los gobiernos benefician a unos y perjudican a otros, pero éste poco beneficia a nadie, ni perjudica.

“Bloquistas”, “socialistas”… cuanta modernidad nos enseñaron el día después de hacerse con el gobierno y ahora resulta que nos dejan con la miel en los labios y con la extraña sensación de que uno no puede criticarles su mal gobierno, porque, realmente, no gobiernan. Simplemente están.

No Responses to “Qué mal o fas, Xunta”

  1. Anónimo di:

    Estimado Goyanes:

    Queda claro que trás la práctica política queda el análisis y creo que es aún es prematuro pasar la reválida al nuevo Gobierno de la Xunta. Sin embargo, desde la óptica de los ciudadanos sentimos que sufrimos un desencanto, además de desconfianza de nuestros líderes, que clama al cielo ó al infierno; como se prefiera. Mmientras la “fuerzas vivas” de la sociedad no participen de la política de forma cercana activa y vigilante.
    No es de estrañar que la promesas de los maquillados delfines de la política se vean frustradas a los ojos del ciudadano pechero y trabajador. El pueblo sufre de una somnolencia superrior a cualquier barbitúrico: los medios de comunicación al servicio del político; que no e lo mismo que decir del pueblo. No existe la prensa libre, los jueces son títeres de los políticos, las patronales hacen lo mismo con los sindicatos, y por si fuera poco una Ley de extranjería que ha legalizado a montones de emigrantes con futuros dudosos: serán muchos los que tengan que regresar, lamentablemente, a sus píses, pero mientras tanto, reciban el salario social, agauntarán hasta que aguanten los presupuestos. Los emigrantes, y según los economistas y analistas más “proféticos” vaticinan que los contratos laborales realizados con la nueva LEY vencerán en enero del 2005 y se romperá ineludiblemente una porción importante de aquellos que reciben el salario social.
    He observado a personas afortunadas cuando han sido agraciadas con el premio gordo de la loteria nacional ó quielas, bonoloto, etc. Y sus rotros de alegría no se pueden comparar a los rostros de los líderes políticos cuando ganan las elecciones.
    Y lo peor que cuando cogen la poltrona les crea tal estado de adicción al poder que les inhibe de la decencia de ceder el sillón presidencial al seguno o tercero de la lista, una lista confeccionada al interés del partido: les vemos envejecer, vestidos de sastre a medida, siempre con la sorisa dibujada en sus rostros, manteniendo el mismpo status aparentemente económico.
    Siempre he creido que la política debería de ser vocacional y que sus salarios no fuesen superiores a los de un profesor de escuela, médico, mecánico, etc. Pero…sus salarios son desorbiotantes en proporción de lo que gana un ciudadano médio.
    En fin. Quisiera creer en los políticos, pero he perdido la fe en cuanto a su honestidad. Al igual que otros pierden la fe en Dios, en Éste por efecto de la ley de compenación se ha visto revitalizada. Y es que el hombre cuando se siente perdido sin dirigentes que marquen el norte, nos agarramos a un “clavo ardiendo”. Y como dijo el filósofo: “Clavo que asoma martillazo que recibe”

    Antonio Valcárcel

  2. Anónimo di:

    Estimado Miguel: La historia siempre es la misma. Bueno, no es la misma, cuando en América Latina vivíamos mejor que en España, no les negamos ni la ayuda, ni la comida ni el dinero. Ahora que somos “parientes pobres” si te he visto no me acuerdo………..es así, te piden el voto y hasta luego. Como diría el Diego “le toman la leche al gato.”

  3. Anónimo di:

    Estoy realizando una investigación sobre la emigración gallega en México y me pareció muy interesante éste artículo.
    De verdad muchas felicidades, me dejo pensando mucho sobre el descenso de socios en los centros gallegos de todo el mundo debido a que no sentimos la necesidad de juntarnos como lo hacían nuestros abuelos.

    Rosalia C.V.