Del pulpo y las filloas a la Plaza de Mayo (parte 3 de 4)

Del pulpo y las filloas a la Plaza de Mayo (El duro oficio de vivir en la Argentina, parte 3 de 4)

(Los gallegos también golpean sus cacerolas y marchan)

Habituadas durante décadas a mantener viva la identidad culinaria gallega de sus propietarios, las ollas, cacerolas y sartenes dejaron la calmada vida alimenticia para gritar sus descontentos y reclamos en la representativa e histórica Plaza de Mayo, en el centro mismo de la ciudad de Buenos Aires.

La modalidad de protesta apareció en las noches del 19 y 20 de diciembre de 2001 para reprobar el accionar del entonces presidente Fernando De la Rúa y, rápidamente, fue bautizada como “cacerolazo”;. Desde entonces, cada viernes y con mayor o menor cantidad de adeptos, manifestantes de los barrios porteños y de la periferia de la Capital Federal llegan a la Plaza de Mayo para mostrar su descontento generalizado.

Ulises Pimentel vive en Buenos Aires, es gallego y narró con pasión a los participantes de la comunidad virtual Fillos de Galicia (http://www.fillos.org/) la noche del viernes 1º de marzo en la que se sumó a la manifestación junto a decenas de personas convocadas por al Fundación Xeito Novo: “Partimos de la plaza Castelao con nuestra troupe de tambores, bombos y redoblantes y varias banderas. Cuando llegamos frente a la casa de gobierno, la manifestación estaba apagada y nuestra columna le dio vida. Los "cejas pobladas" con su comparsa de muchachos que heredaron brazos fuertes de sus padres y abuelos concursaban por darle y darle al tambor mientras se sumaban a la fiesta de la bronca “murgueros” de otras columnas atraídos por nuestra orquesta de torsos desnudos, con los brazos extendidos al compás de su baile de saltos de marioneta. Las bellísimas rapazas munidas de sus sonoras cacerolas eran el blanco de fotógrafos más atraídos por la belleza de nuestra raza que por el evento. Un neno que apenas despegada del piso era blanqueado por los flashes mientras inocente batía una tapa con una cuchara”;.

Carlos Fernández Rial es socio fundacional de XEITO NOVO y también recuerda aquella noche: “Fue una experiencia reconfortante. Nuestro componente fue mayormente de hijos y nietos de gallegos a los cuales se le fueron sumando durante la marcha, muchos gallegos que se sentían “orgullosos” de esta movida. ¡Realmente, no lo podían creer! He visto a muchos descendientes de gallegos acercarse a nuestra columna y decirnos: “Yo también soy hijo de gallegos y tendría que estar acá””;.

El socio fundacional de Xeito Novo explica que la decisión de convocar y de marchar fue testimonial. “La idea era decir “Presentes y Solidarios” desde nuestro componente Galego-Arxentino o Argentino-Gallego”;, explica. Y agrega: “A partir de este gesto de generosidad, de orgullo, de inmenso cariño a nuestros padres o abuelos que han dado su vida por este país, impulsamos que nuestra gente se incorpore a las Asambleas Barriales (grupos de vecinos que se reúnen para discutir e implementar mejoras en su vida colectiva y en la del país) a colaborar y participar, porque entendemos que este es y será, por lo menos por ahora, el único instrumento que disponemos para cambiar la realidad que nos toca vivir”;.

Para Fernández Rial, institucionalmente, Xeito Novo cumplió con su deber ya que, por su composición, “el grupo no puede vivir aislado de la actual crisis política y la realidad social”;, dice.

La Fundación Xeito Novo de Cultura Gallega es una entidad formada en el año 1984 por jóvenes de la colectividad gallega que sintieron en aquel entonces la necesidad de crear un espacio donde las nuevas generaciones pudieran llevar adelante un proyecto cultural que los identifique plenamente. Hoy en día, cuenta con más de 300 asociados o adherentes que participan de las distintas actividades que promueve la Fundación, con lo cual proyectan culturalmente el producto de largos años de emigración gallega en la Argentina.

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Débora Campos
Hija de gallegos, es periodista y docente de periodismo en la Universidad de Buenos Aires. Escribió para diarios como Página/12, Clarín y El Día de La Plata y varias revistas publicaron sus artículos.

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