Archive for the ‘Cultura Galega’ Category

A Nosa Fala

Luns, Xuño 5th, 2006

Marcia Diéguez fornécenos esta pequena reflexión, sobor de coma un cursiño de pandeireta pode ser unha boa ocasión pra comprobar que a vella máxima de Castelao está máis viva ca nunca.

“Se aínda hoxe, somos galegos, é por gracia do idioma”

Era abril de 2004 , o avião sobrevoava Santiago de Compostela , meu coração batia como se fora saltar pela garganta, as lágrimas me rolavam pela cara… estava a minutos de realizar um grande sonho … pisar na terra de meus avós.

Eu era uma das contempladas com unha praza para o Cursillo de Pandeireta e canto, oferecido pela Xunta de Galicia aos descendentes de galegos.
Apresenteime no Monte do Gozo, e ao me entregarem a chave do quarto, fiquei sabendo que minha companheira de habitação era de Nova York. Pensei … estou frita!, não falo inglés … meu Deus! além de dividir o quarto com uma pessoa que não conheço, não falamos a mesma lingua.

Segui para minhas instalações e pelo caminho escutava pessoas falando em inglês, frances, alemão, castelhano portenho, portugues … opa , era uma moça de Portugal, do Brasil eramos uns 6 mais ou menos .
Imaginei como seriam dificeis aqueles dias naquela Torre de Babel.

Já estava instalada no quarto, quando a porta se abriu e entrou uma Novayorquina super simpatica que me disse: Ola, que tal? chamome Ángeles.
Falava um galego delicioso; nos apresentamos e fomos nos juntar aos outros para as orientações do curso que tería inicio para o outro dia as 7 da manhã.
No auditorio, seguia a Torre de Babel, portavamonos iguais aos nossos pais e avós ao chegarem nos paises de acolhimento, nos juntavamos com os da mesma nacionalidade.

Entrou o Coordenador e falou : Ola , son Xesus , poden me chamar de Suso. Vamos nos presentar. Naquele momento todas as barreiras das linguas cairam por terra , todos falavamos o galego , cada qual com seu acento , uns mais fluentes do que outros , mais todos nos compreendemos , a partir daquele instante éramos uma só nação.

Nos dias que se seguiram tive a certeza de que , a musica e a fala são a identidade de um povo.

Un gaiteiro por amor

Luns, Maio 29th, 2006

Continúa neste artigo o tema que encetaramos no anterior “Unha noite na eira” e do que recomendamos vivamente a súa leitura.
Coñecemos agora a historia da gaita da mao, dun músico cubano, descendente de galegos e asturianos. Grazas á Ramón Paredes, por esta nova achega.

El gaitero que me ha informado sobre la historia de la gaita en Cuba es ahora banquero en el Ocean Bank de Miami. Pero en La Habana, Armando Rodríguez Ruidíaz estudió guitarra clásica en la ENA (Escuela Nacional de Artes), de donde se graduó en 1972.

Estudió composición con José Ardévol, y obtuvo más tarde un premio de composición
musical de la UNEAC (Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba)
en 1978, con una obra para violín y orquesta que le estrenó el violinista Evelio Tieles con la Sinfónica Nacional. Es además el compositor de numerosas obras para guitarra, editadas en Cuba e interpretadas en el extranjero por grandes instrumentistas, como Flores Chaviano, Carlos Molina, Max Lifchitz y otros.

En 1998, escuché en televisión el Kirie de una misa popular, compuesta por él, que dio inicio a la ceremonia de coronación de la Virgen de la Caridad del Cobre celebrada en Santiago de Cuba durante la visita del Papa Juan Pablo II a la isla. Es una gran sorpresa encontrarme de nuevo con la obra de este músico que ahora me retrotrae a los terruños de la patria de mis padres, Galicia.

La razón por la que él se interesó en el instrumento es que también desciende de abuelos gallegos –y asturianos–, que le hablaban mucho de sus costumbres. ”Yo oía la gaita en discos de 78 revoluciones, y al tener oportunidad de viajar, fui a la Coruña y me compré una gaita, que no fuera muy cara, compré también métodos de gaita que están publicados en gallego o en bable (asturiano). Tuve que estudiar gallego para aprenderla”, dice Gutiérrez Ruidíaz.

El vocablo gaita viene de ”gaits”, que significa cabra en la antigua lengua germánica. Tiene un sonido como de balido de cabras. O puede que haya sido el instrumento de los pastores de estos animales. Pero su zumbido puede provocar satisfacción o repulsión. ”Nadie parece tener una posición ambigua con respecto a la gaita, simplemente la aman o la detestan”, dice una enciclopedia.

Rodríguez Ruidíaz se compró cada vez gaitas más sofisticadas. “Son de la familia Seivane de la Coruña, hay que encargar la construcción, y la hacen a la medida del cuerpo de uno; los materiales son de madera de granadillo, una de las mejores, porque no todas las maderas vibran de la misma forma, unas son más melodiosas y otras mas duras. Hay diferencias, entre una de palisandro y otra de granadillo, pero el ébano se quiebra con mucha facilidad”.

El compositor ha tocado obras suyas para gaita, de música contemporánea con banda magnetofónica, y también en grupos regionales. ”Voy a la Fiesta de Santa Marta de Ortigueira y a varias romerías. Cuando llegué a Galicia fue como si llegara a mi tradición”, confiesa. “Adoro a Galicia, lo siento profundamente. Mis abuelos nunca pudieron regresar, pero sentí que estaba regresando por ellos”.

Una de las cosas a que se dedica es a rastrear la historia de la gaita. El instrumento principal de la gaita, dice, llamado ”puntero” en castellano, ”punteiro” en gallego y ”chanter” en inglés, es verdaderamente un oboe primitivo. El puntero de la gaita es exactamente igual a un popular instrumento utilizado con mucha frecuencia en el Medioevo y el Renacimiento, llamado chirimía o dulzaina en castellano, ”chawm” en inglés y ”mizmar” o ”zurna” en árabe.

Es tan antigua la gaita, que los bereberes, los vascos, los albanos, los georgianos, todos tocaban la gaita, lo que sugiere que existió antes del neolítico. Eran como unos tubos de caña con un resonador de cuerno en el extremo de los tubos. En culturas antiguas, como la sumeria y la egipcia, aparecen instrumentos parecidos. Y entre los griegos el ”aulos” se usaba en el culto a Dionisio. Los ”auletas” griegos utilizaban una banda de cuero atada alrededor de la cabeza, llamada ”phorbeia” para facilitar la técnica de ”respiración continua” que tenían que practicar para poder tocar, antes de que se les ocurriera usar una bolsa que guardara la columna de aire que produce el sonido.

Hay innumerables alusiones a la gaita por los antiguos. Y a partir del siglo XII se encuentran más menciones literarias de la gaita. Hasta que de repente, inunda Europa durante el siglo XIII. ‘Uno de los ejemplos más importantes de este auge es la representación de las gaitas en las ilustraciones de las Cantigas de Santa María, en lengua galaico-portuguesa, bajo la tutela del Rey Alfonso X `El Sabio’, informa Rodríguez Ruidíaz.

Pero aunque los celtas –escoceses, irlandeses, bretones, galeses, gallegos y asturianos– parecen haberse apropiado de la gaita en la época actual, aprendo con este músico notable que es en realidad común a muchas culturas.

Unha noite na eira

Luns, Maio 22nd, 2006

Ramón Paredes Rocha fíxonos chegar este artigo publicado nun xornal estadounidense sobor da recuperación das tradicións no seo da emigración galega, máis concretamente do rexurdir que está a ter a gaita na illa de Cuba.

UNA NOCHE EN LA SIEGA DEL TRIGO

‘Unha noite na eira do trigo / Ao refreixo dun branco luar / Unha nena choraba coitada / os desdens dun ingrato galán. / Afrixida e queixosa decía / xa no mundo non tenho a ninguén / vou morrer se non ven os meus ollos / os ollinhos do meu doce ben”, (`Cántiga’, Manuel Curros Enríquez).

(“Una noche en la siega del trigo, / al reflejo de un claro de luna, / una nena lloraba angustiada, / el desdén de un ingrato galán. / Afligida y quejosa decía, / ya en el mundo no tengo a nadie, / moriré si no ven estos ojos, / los ojitos de mi dulce bien”.) Esta es la primera estrofa del poema de Curros Enríquez que me cantaban mis padres, ya musicalizado, sin saber yo por qué era tan importante. Era casi un himno semioficial de la emigración gallega, que llegó a Cuba en grandes grupos desde fines del XIX hasta los años 30, contó Armando Rodríguez Ruidíaz en una conferencia magistral que dio sobre la gaita, su historia y su presencia en Cuba en el programa de Herencia Cultural Cubana, en el Instituto de Estudios Cubanos y Cubano Americanos de la Universidad de Miami.

”Sabemos que las sociedades gallegas de Cuba jugaron un papel fundamental en el resurgimiento (llamado “Rexurdimento” por los gallegos) de la cultura gallega a finales del Siglo XIX”, dijo Rodríguez Ruidíaz. ‘Una de las primeras fue la Real Academia Galega, fundada en La Habana el 30 de septiembre de 1906 por Manuel Curros Enríquez y Xosé Fontenla Leal, entre otros. Curros Enríquez, uno de los tres principales iniciadores (junto con Rosalía de Castro y Eduardo Pondal) del renacimiento de la lengua y la identidad cultural gallegas, vivió durante los últimos años de su vida en La Habana, donde trabajó como periodista para el `Diario de la Marina’ hasta su muerte en 1908”.

En el aspecto musical, la gaita que tradicionalmente consta de varios tubos sonoros de madera, unidos a una bolsa de piel de animal, fue el símbolo de la cultura gallega en Cuba, al extremo de que una publicación de fines del XIX se llamaba así: ”La Gaita Gallega”. Pero después de 1959, todas las asociaciones gallegas fueron expropiadas y las actividades se redujeron al mínimo. Los objetos confiscados, entre ellos las gaitas, desaparecen. No se sabe mucho de este instrumento por un tiempo; pero, por sorpresa, el disertante informa que recientemente ha habido una gran aceptación de la gaita entre los cubanos.

Cita a Xenia Reloba, en su artículo ¡Olé en salsa cubana!. Ella dice que por dos décadas, lo que se exaltó como danza folclórica fue la tradición afrocubana y cesaron los bailes españoles. “A partir de finales de los años 80 vinieron mejores tiempos. El gobierno español estrechó la comunicación con las sociedades de la Isla, que ahora suman 17. La huella de España [festival], cuya primera edición se celebró en 1989, fue un punto de partida”.

El día 17 de mayo de 2003 se celebraron Las Letras Gallegas en el Centro Gallego de La Habana, cita Rodríguez Ruidíaz, de un artículo en la revista digital Cubanet. Ese es también el día que lo celebra la Xunta de Galicia en España. Actuó ese día en la velada el ”Grupo Montepedrini”, de cubanitos adolescentes que tocaron gaitas, panderetas, tambores y otros instrumentos gallegos. Al año siguiente, en julio de 2004, tocaron los gaiteros en la Iglesia de Reina, o del Sagrado Corazón, para celebrar el Día de Santiago, el 25 de ese mes. Comenzó la celebración con cinco jóvenes gaiteros, entre ellos una muchacha, que reemplazaron al solitario y anciano señor de años anteriores.

Pero hasta en la Plaza de Armas hay gaiteros. Uno es el hijo de un jamaiquino, el holguinero Wilber Calver, quien toca la Mazurca de Bretoña en la gaita mientras se oye tras él la percusión. Lo mismo se baila una muñeira que una danza en honor a Ochún, le dijo a su interlocutora, Nora Sosa, en la Bohemia Digital. Y siguió tocando Son Mariñán, para que se vea que con gaita se puede bailar el son. Calver es parte del grupo que fundó en 1999, Afro Cuban Celtas, muñeira con batá. Quizás los gallegos se revuelvan en sus tumbas del Cementerio de Colón, pero yo me siento reconfortada con ese instrumento, que Rodríguez Ruidíaz aprendió hace unos años para hacerle honor a la cultura de sus ancestros. Más el domingo próximo sobre este músico, compositor reconocido, guitarrista, banquero y ahora también gaitero.

Nom puido ser desta volta

Sábado, Decembro 3rd, 2005

A Unesco rejeitou o passado venres a candidatura galego-portuguesa do Patrimonio Inmaterial

Nom puido ser. A candidatura galego-portuguesa que concorria a Patrimonio da Humanidade foi rejeitada polo comite encarregado de julgala em Paris xunto con outras 65 candidaturas. Ainda assim os membros da Unesco animaron aos promotores a insistir, se cadra habera mais sorte outro ano!

Mais como chegaron ate eiqui?
Tudo começou hai cousa de dez anos, rapaces e mestres de escolas de ambalas duas beiras do Minho artelharon o programa de radio “Ponte nas Ondas” no que daban cabida as distintas manifestaçoms da sua (e nossa) cultura tradicional, isto é as regueifas, os oficios, os jogos populares ou a tradiçom oral.

De vagar, a idea de reivindicar este valioso patrimonio comun mais em perigo de desapariçom foi peneirando e assim da mao de toda caste de colectivos da Galiza e Portugal foise trabalhando na conformaçom dumha candidatura comun. Eses trabalhos incluiron e contaron co apoio de moitas persoalidades da cultura, da politica galega e portuguesa, nom assim dos partidos e representantes espanhois que optaron por um clamoroso silencio nesta questom como foi o caso do presidente do governo autonomico galego Perez Tourinho.

Ainda assim, os organizadores avalian a apresentaçom da candidatura positivamente e agardan que alomenos o caminho cara o reconhecemento internacional da realidade cultural comun galego-portuguesa da que ja falaron em tempos intelectuais galegos da talha de Castelao, Risco ou Cunqueiro, fique um pouco mais despexado.

Ir coas vacas

Venres, Agosto 12th, 2005

En resposta a unha pregunta que fixo fai un tempo Débora Campos na rolda Fillos-L, quero contar todas estas cousas sobre este humilde labor de coidar as vacas e as lembrabzas que teño do tempo en que eu, unha nena da montaña luguesa, o facía a cotío.

Como moitos de vos sabedes xa, nacín nunha aldeíña da Fonsagrada, filla de pais labregos, e nas dúas primeiras décadas da miña vida fun coas vacas moitas veces, coma calquera neno ou nena do mundo rural nesa época.

Daquela (nos anos 60) a miña casa era a que tiña o rabaño máis grande do pobo, con sete vacas, que era moito comparado coas 4-5 que tiñan os demais viciños.

Aparte das vacas, na miña casa tiñamos tamén un touro que servía de semental para as vacas de toda a rodeada. Pero este non ía a cotío coas vacas para o prado, senón que adoitaba quedar na corte. Era un animal moi grande, con moita corpulencia e non era doado de manexar.

As nosas vacas tiñan nomes coma os que conta Luis Gómez: A Tora , a Marela, a Xovenca, a Gallarda (que tiña unha pata medio torta e saltaba todas as sebes, pero daba moito leite ) a Lucera, a Teixa, e a Moura enchían a corte que estaba debaixo dos cuartos da miña casa, e que, nun recanto preto da porta que daba ao horto, servía tamén coma poleiro das pitas.

En algúns tempos tivemos tamén un bo rabaño de ovellas, pero eu era moi pequeniña cando o venderon meus pais e só lembro o día que xuntaron todas as ovellas na eira pola tardiña para que pola mañá cedo o novo dono se fixera cargo delas.

Daquela as cortes das vacas non estaban pisadas de formigón , nin tiñan canle para o purín, ou coma agora, senón que estaban directamente sobre a terra ou sobre lastras de pedra que se estraban de toxos, xestas e folgueiras (estrume) sobre as que se botaba un feixiño de palla cada día. Este traballo de estrar as vacas facíase pola tardiña, antes de que os pastores voltasen con elas do prado.

Os labregos amañábanlles unha boa cama ás súas vacas antes de choelas e de “despachalas”, é dicir de darlles a cea, botarlles os xatos a mamar e muxilas.

Na corte había un presebe ou manxadoira feito con pedras ou madeira , pegado á parede , onde se lles botaba a fariña ou a auga, e por riba del unha escada de madeira colocada case en horizontal onde se poñía a herba para que os animais tirasen dende abaixo por ela.

Cada vaca tiña o seu lugar na corte e atábanse polo pescozo con unha cadea de ferro que se prendía a unha argola de ferro ou á relleira de madeira do presebe, onde xa había uns furados para iso.

Verán e inverno, senón que houbese neve, as vacas saían aos prados cada día, e había que ir con elas para tornar que non entrasen nas leiras ou nos prados dos outros viciños e que non se agarrasen con outras se as atopaban no camiño, porque as vacas da mesma casa poucas veces pelexaban estando fora, pero cando atopaban ás das outras casas turrábanlles de boa gaña.

Cando o prado estaba pechado era doado e pracenteiro ir con elas. Só había que pecharlles a cancela e agardar xogando, lendo ou buscando grilos ou niños, a que estivesen cheas, o que dependendo da cantidade de herba que tivese o prado o mesmo podía levar hora e media como dúas ou tres, así que había que armarse de paciencia .

O peor era cando as había que alindar nun prado ou leira abertos no medio de outros, porque entón non se podía despistar un nin un chisquiño, e había que estar correndo dun lado a outro para tornar que non comesen fóra do que era de un , nin pisasen as colleitas que estaban a carón do pasteiro.

As vacas paridas de pouco non se levaban os primeiros días, ficaban na corte, e despois levábanse tapadiñas cunha manta vella de trapos e algodón tecidos no tear para que non pasasen frío.

Os nenos, as mulleres, ou os homes menos fortes ou menos competentes da casa (aqueles que non podían facer outro traballo) eran xeralmente os pastores.

No meu tempo xa os rapaciños e rapaciñas pasabamos moito tempo na escola, e entón só podiamos traballar pola tarde, dende que remataba a xornada escolar, pero no tempo dos meus pais e dos meus avós a maior parte dos nenos e nenas só ían á escola dous ou tres meses no inverno, cando non había moito traballo nas casas.

A pesar diso, coñezo, por exemplo, a un notario ilustre da cidade de Lugo que me contou que cando ía coas vacas, de rapaz , levaba, a maiores da aguillada e o paraugas, os seus libros de leis baixo o brazo e que así estudiou boa parte da súa carreira: nos prados, mentres alindaba as vacas. E tamén llo teño escoitado a outros persoeiros de Galicia.

Na miña aldea, e penso que seguramente en toda a montaña galega, as vacas levaban un colar de coiro cunha cinzarra ou unha choca, para que, cando pacían no monte, puidésemos saber por onde andaban, porque daquela as vacas durmían sempre na casa e á tardiña había que xuntalas para choelas.

Se faltaba algunha pasabamos a noite buscándoa.

Na miña casa todas levaban cinzarra , unha campaíña dourada que tiña un son máis agudo e musical cas chocas que son campás máis longas de latón con un son moito máis grave.

Sempre que penso nas vacas, véñenme á memoria eses sons, e lembro especialmente o son das chocas das vacas que pacen nos montes de Ancares, onde a orografía fai de caixa de resonancia e escoitase cada paso que dan a moitos Km. á redonda.

As vacas eran a riqueza da casa. A maior parte dos poucos cartos que se obtiñan na casa viñan da venda dos tenreiros, que se criaban ata os nove ou dez meses e logo vendíanse para carne.

Tamén se sacaba algo do leite, que se muxía á man, e se sacaba en bidóns á estrada para que o camión o levase para Meira, onde estaba daquela a única industria láctea que o recollía pola bisbarra.

Meus pais foron por un tempo os encargados de recoller o leite de toda a aldea, medilo e baixalo todo xunto nos bidóns. Lembro ás mulleres vertendo os caldeiros de leite na medida e os cartóns onde se apuntaba o que levaban cada día, permanentemente colgados da parede na cociña da miña casa, ata que amarelaban co fume.

Cando unha vaca morría era unha desgracia que conmocionaba á familia e a toda a aldea, xa que con ela marchaba unha parte moi notable da economía familiar.

Hoxe cambiaron as tornas, as explotacións modernas van gañando terreo, e este sinxelo e importante labor estase a perder. Isto é debido a que nas bisbarras onde se traballa con vacas de leite, estas están nas cortes sempre (en grandes naves que semellan laboratorios, con salas para muxir con máquinas e tanques para gardar o leite refrixerado) e non saen pacer. E nas que teñen gando de carne estase implantando pouco a pouco o sistema de grandes pastizais cercados onde as vacas viven á intemperie todo o ano.

Sexa como sexa , aquí quedan estas lembranzas, para que moitos de vos coñezan os traballos que con seguridade facían moitos dos vosos antepasados galegos.

Mª Luisa Álvarez Gutiérrez
A Fonsagrada-Lugo
Agosto de 2005

O Museo do Pobo Galego reclama apoio para a música tradicional

Mércores, Xullo 27th, 2005

(tirado de www.gaiteirosgalegos.com/xoops) O Padroado do Museo do Pobo Galego observa con preocupación a tendencia a promover con recursos públicos a introdución de formas de expresión musical que considera alleantes e prexudiciais para o patrimonio sonoro tradicional

Nos últimos anos vénse practicando desde algunhas administracións unha política encamiñada a impulsar e difundir as chamadas bandas de gaitas, que están a introducir instrumentos, modos e ritmos importados, que pouco se compadecen co que é específico de Galicia.

Evidentemente, nada hai que opoñer á creación e á innovación neste ámbito, cando estas son o froito da investigación e da evolución dunha tradición enxebre e arraigada no pobo. Mais non se pode ficar indiferente cando aqueles elementos importados, amparados por organismos públicos e apoiados nunhas prácticas formativas alleantes, van desprazando inexorablemente o que é xenuíno e representativo da nosa tradición.

A convención para a salvagarda do patrimonio cultural inmaterial, adoptada pola UNESCO, recoñece “a importancia que reviste o patrimonio cultural inmaterial, crisol da diversidade cultural”, e propugna a súa salvagarda mediante “a identificación, documentación, investigación, preservación, protección, promoción, valorización, transmisión (basicamente a través da ensinanza formal e non formal) e revitalización deste patrimonio nos seus distintos aspectos”.

As tradicións musicais son un dos compoñentes principais dese patrimonio intanxible, que forma parte do herdo universal da humanidade. A música tradicional e os seus instrumentos son portadores de fondos valores culturais e espirituais de civilización, e transmisores de coñecemento.

Con estas consideracións, e en cumprimento dos obxectivos definidos nos seus Estatutos, o Padroado do Museo do Pobo Galego dirixiuse aos organismos comprometidos coa preservación do patrimonio tanxible e intanxible instando o rexeitamento das prácticas deturpadoras da herdanza cultural do noso pobo e o apoio efectivo ás entidades que se dedican á investigación, estudo e difusión deste acervo patrimonial, consonte o establecido no art. 65 da lei 8/1995 de Patrimonio cultural de Galicia.

Museo do Pobo Galego
San Domingos de Bonaval · 15703 Santiago de Compostela
T 981 583620 – F 981 554840 – correo e.: museodopobo@interbook.net

XXIII edición do Curso de Cultura Tradicional Galega

Xoves, Marzo 17th, 2005

A asociación cultural Cantigas e Frores organiza este curso desde 1983.

Esta asociación ven organizando dende 1983, con carácter anual, un “Curso de Cultura Tradicional Galega”, con varias especialidades, e con caracter aberto e gratuíto. Este curso foi o primeiro que se fixo con carácter permanente en España e vense celebrado ininterrumpidamente tódolos anos en Semana Santa. Acadará no ano 2005 a súa XXIII edición.

Nos últimos anos foi patrocinado pola “Dirección Xeral de Promoción Cultural” da “Consellería de Cultura, Comunicación Social e Turismo” da Xunta de Galicia; colaborando o Excmo. Concello de Lugo coa cesión do Auditorio Municipal e os locais anexos da Piscina Municipal, onde de levan a cabo as clases.

As especialidades do curso son as seguintes:

1. Técnicas de gaita
2. Técnicas de canto e pandeireta
3. Técnicas de percusión tradicional
4. Técnicas de baile tradicional
5. Técnicas de zanfona

Cada persoa pódese inscribir nunha especialidade. Para as especialidades 1, 2, 3 e 5 teñen que asistir cos correspondentes instrumentos musicais.

Neste ano, 2005, serán Profesores:

DANIEL BELLÓN GARCÍA (Técnicas de gaita) – Profesor na “Escola de Gaita Tradicional” da Sociedade Cultural Medulio (Ferrol). Membro de grupos como a Banda de Gaitas ‘Airiños de Fene’, ‘Roquementroque’, ‘Xaloucos’ ou ‘Luvas Verdes’, cos que ten realizado importantes actuacións en España, Portugal e Francia.

Acadou moitos trofeos, algúns en repetidas ocasións, coas mencionadas formacións e en solitario. Foi nomeado “Gaiteiro Maior de Fene”, e ten participado en varias gravacións así como nalgunhas publicacións.

UGÍA PEDREIRA (Técnicas de canto e pandeireta) – Directora do Conservatorio de Música Tradicional e Folque de Lalín.

É Cantante e Psicóloga. Fundadora do proxecto MARFUL. Coñecida na música tradicional polos tres discos editados co grupo Chouteira e pola súas
constantes colaboracións en distintos estilos musicais (O Musical Dillei,
Nación Reixa, Banda Basotti, Eliseo Parra, o espectáculo Son delas, Susana
Seivane, Cempés, a música para a exposición Narracións de Caxigueiro, o
espacio sonoro do Canto Do Dime-dime de Factoria Teatro,etc.). No ano 2000 crea e dirixe o Conservatorio Folque de Lalín onde imparte aulas de canto.

XOSÉ LOIS ROMERO GAGIGAL (Técnicas de percusión tradicional.) – Membro do Grupo de Música Tradicional do IGAEM, corpo musical habitual do Ballet Galego Rei de Viana.

Forma dúo con Xesús Vaamonde. Tamén é membro de Lelia Doura e, ven exercendo como percusionista de Luvas Verdes. Forma parte do espectáculo ‘Projecto Ninguém’, na montaxe ‘Ball-cans’. Ten acadado diversos premios e recoñecementos, algúns deles en varias ocasións. Ten participado en diversas gravacións, e feito varias publicacións. Algunhas obras súas forman parte do repertorio de coñecidos artistas

SERGIO COBOS (Técnicas de baile tradicional) – Profesor de baile tradicional impartindo clases en diferentes grupos.

Tamén fai unha ampla labor de recollida de música e bailes tradicionais. Foi
membro de Violia e Rumbadeira e estivo trece anos no grupo Cántigas e
Agarimos. Impartiu cursos en Pamplona, Barcelona e Nova York e ten
participado en diferentes festivais e obradoiros de baile internacionais en
Francia e Portugal.

GERMÁN DÍAZ (Técnicas de zanfona) – Forma parte dos proxectos: BALDO
MARTÍNEZ CUARTETO ACÚSTICO, SINFONIA QUARTET, NUKE TRIO, RAO TRIO, LUKUM TRÍO, Dúo Anxo Lorenzo-Germán Díaz, DÚO DE FUEGO (Pascal Lefeuvre y Germán Díaz), Dúo Gorka Hermosa-Germán Díaz, Dúo Wafir Sheik-Germán Díaz, LA PARRUS DIXIE BAND, e dirixe o seu propio espectáculo, “EL SÚETER DE CLAUDIA”. Foi membro da VIELLISTIC ORCHESTRA en Francia.

Traballou con cantantes coma MARIA SALGADO e UXÍA. Tamén pertenceu ó grupo galego LAIO. Ten actuado por toda España, Francia, Arxelia, Irlanda, Alemania, Portugal, Bélxica, Países Baixos, Noruega, etc.
Foi compositor en diferentes obras teatrais, ten desenrolado unha ampla
actividade docente e editou diversas publicacións. Tamén colaborou en case
un centenar de grabacións discográficas. Galardoado co premio “Racimo de
Oro” da música. Ten a súa propia discográfica.

A este curso asisten coma alumnos músicos e bailarines de todo o Estado e,
en ocasións, de outros países.

Nas últimas edicións a duración do curso foi de tres días, aínda que en
anteriores ocasións ten cuberto a Semana Santa completa. O horario ocupa
todo o día, dende as 9:30 da mañá ata as 20:00 do serán.

No referente ás incricións pódense facer dende o momento da convocatoria do curso que, ainda que non ten unha data fixa, vense facendo un mes e medio antes da apertura do curso. A asociación, nese momento, fai comunicados á prensa, ós socios e a outras asociacións, así como ós anteriores participantes e a entidades relacionadas co mundo da Cultura Galega, tales como Casas Galegas de toda España e no extranxeiro.

Os datos requiridos nas inscricións son os seguintes:
Nome e apelidos, DNI, teléfonos, enderezo, enderezo electrónico (se ten),
código postal e localidade. Especialidade na que solicita inscribirse.

As inscricións pódense enviar a:

APARTADO DE CORREOS 344 – 27080 LUGO
FAX: 982 26 52 80
E-mail: inscricions@cantigasefrores.com
O prazo de inscripcións remata no momento que se cubren as prazas de cada especialidade.

Carta aberta aos que non me queren chamar polo meu nome

Mércores, Marzo 16th, 2005

Un artigo de Xabier P. Docampo (tomado de Vieiros).

Señoras e señores: Permítanme que non lles diga queridos nin prezados nin estimados nin ningunha das fórmulas de cortesía que é costume usar nas cartas. É que eu nin os quero a vostedes, nin os aprecio nin os estimo, simplemente os sufro.

Verán, vostedes teñen o feo costume de, por máis que eu lles diga que me chamo como consta enriba deste escrito, me chamar Javier. Aínda que son moitos e moitas os que me fan tal cousa, voulles poñer o máis recente exemplo. A semana pasada chamei á clínica para pedir hora co oculista. Respondeume unha voz feminina que despois de me dicir que fose o venres ás seis e cuarto (todo isto en castelán por máis que eu lle falaba en galego), pediume o meu nome:

–Xabier –díxenlle.
–Javier –corrixiu ela.
–Non, non Xabier –insistín.
–Si, ya, ya… –dixo.
–Xa estamos coma os camareiros co café con leite –rosmei eu.
–¿Cómo? –dixo ela.
–Que me chamo Xabier, non Javier.
–Bien, pues el viernes a las seis y cuarto.
O venres cheguei e, como era a primeira vez que ía, abriume unha carpeta para o meu historial na que escribiu: Javier.
–Perdoe é que aí pon Javier e eu chámome Xabier, quere que lle amose o DNI?
–Ah, bueno, pues después ya lo corrijo.
–Si, mírame neste ollo que teño un lixo.

O oculista chamoume Javier todo o tempo. Á saída a rapaza despediume chamándome Javier… Non sei se volverei, pero é que xa non me quedan oculistas na cidade na que vivo, nin traumatólogos nin dermatólogos nin cardiólogos nin… Eu fago un par de intentos de que poñan o meu nome ben, pero tampouco insisto moito non sexa o demo que non me curen, que é o importante. O caso é que a receita para facer os lentes pon Javier. Todos escriben Javier por máis que lles digo que me chamo Xabier, aínda que eu vaia co carné de identidade entre os dentes. Alí pon ben clariño Xabier, que bon traballo que me custou que mo puxesen en galego porque era ao primeiriño de saír a norma e os funcionarios do rexistro non tiñan claro que fose legal tal rareza.

Pero non son só os do ramo da sanidade. É igual cos do ramo do dereito, que hai anos que teño pendente unha escritura porque non dei aínda cun notario na miña cidade que ma faga en galego. (Que máis che ten a escritura. Hai que ver que raro es!). Tamén me pasa con moitos funcionarios, nomeadamente cos de correos, que é frecuente que o aviso de que teño nas súas oficinas unha carta ou un paquete tamén poña Javier, aínda que o orixinal di clariño Xabier.

Outro tanto pasa cos de mensaxaría privada. E ademais cando falan desde o chirimbolo do portal din:
–Don Javier?
–Don un raio que te tronce… Eu chámome Xabier e no paquete ou carta pon Xabier.
Iso si, vostedes póñenlle aos seus fillos Iván, Anna, Michael, Iker… e pobre do que escriba Xoán, Ana, Miguel, Visitación… Ou Jessicas sen os dous eses, Jonathan sen o th, Kevin con Q… A semana pasada estiven nun colexio ao que ían os fillos e fillas da xente podente da cidade e había Sheila, Siomara, Nadir… Eses nomes non son raros, o raro para vostedes é que eu me chame Xabier e non Javier.

O funcionario daquel bonito conto de Suso de Toro trataba de convencer ao home que lle era mellor o nome en castelán. Pero é que a min non me fan caso ningún, danme a razón do tolo e despois escriben o que lles dá a gana.

En que país vivo? Nun estraño lugar no que os que falamos a nosa lingua, a que a nosa máxima lei chama “propia de Galicia” somos uns seres raros aos que hai que obrigar a cambiar.

Que o meu nome sexa en galego non lles cabe na cabeza e néganse a admitilo. Nunha palabra, vostedes fan estas cousas porque din que están contra á “imposición do galego”, seguramente non se decatan de que a única imposición que hai é a do castelán, e ao acontecido me remito.

Que lles vaia ben.

Carta aberta aos que non me queren chamar polo meu nome

Martes, Marzo 1st, 2005

Artigo de Rafa Villar tirado de www.galizacig.com
Abertas están aínda moitas das interrogantes sobre o naufraxio do �Siempre Casina�, interrogantes referidas a que foi o que pasou co barco, mais tamén a cal foi a actuación desenvolvida desde o dispositivo que ten que actuar en labores de salvamento. A máis que posíbel tardanza na posta en marcha deste dispositivo, a falta de tripulación de refresco nos helicópteros que participaban no rescate ou que os equipos de mergulladores tiveran que vir de lugares como Cartaxena ou Alacante debuxan o escenario dunha xestión moi cuestionábel por parte das autoridades á hora de faceren fronte á situación.

Oito mariñeiros mortos e un só sobrevivente é o estarrecedor saldo dun novo naufraxio nas nosas costas, o do �Siempre Casina�. Só hai uns meses, en xuño de 2004, noutro pesqueiro, �O Bahía�, deixaran a vida outros dez homes do mar.

Son estes momentos para a solidariedade coas familias e amigos, co pecio fondeado e ancorado no interior da ría de Viveiro e os mergulladores traballando na recuperación dos corpos dos mariñeiros.

Mais son tamén momentos para a reflexión, desde a intensa emotividade de sentir como moi próximos sucesos coma este. E é que non nos podemos resignar a pensar que isto foi, é e será sempre así.

Cobra vital importancia que desde as administracións se actúe eficazmente para garantir de vez a seguridade dos traballadores e traballadoras no mar, comezando pola Xunta de Galiza, quen debería reclamar con firmeza e obter o maior grao posíbel de competencias posíbel en materia de seguridade e salvamento marítimo.

E obtidas as competencias, pór os medios humanos e técnicos axeitados, que posibiliten a axilidade na actuación que requiren estas situacións de emerxencia, na que cada minuto que pasa pode significar nada máis e nada menos que unha vida humana. Axilidade pero tamén dilixencia e eficacia nestes labores. E a isto desde logo non axuda que parte das actuacións nos casos do salvamento marítimo estean en mans privadas e non estean no dominio dos servizos exclusivamente públicos, co fin de evitar que unha vez máis o lucro estea por riba da seguridade.

Abertas están aínda moitas das interrogantes sobre o naufraxio do �Siempre Casina�, interrogantes referidas a que foi o que pasou co barco, mais tamén a cal foi a actuación desenvolvida desde o dispositivo que ten que actuar en labores de salvamento. A máis que posíbel tardanza na posta en marcha deste dispositivo, a falta de tripulación de refresco nos helicópteros que participaban no rescate ou que os equipos de mergulladores tiveran que vir de lugares como Cartaxena ou Alacante debuxan o escenario dunha xestión moi cuestionábel por parte das autoridades á hora de faceren fronte á situación.

Estas e outras interrogantes deberían ter resposta nunha investigación que se ten que abrir xa e que nun tempo razoábel dea conta das cousas do naufraxio, determine a eficacia ou non nas actuacións de salvamento e propoña medidas que intenten evitar que os naufraxios nas nosas costas sexan unha especie de maldición bíblica contra a que non se poida facer ren. Sobre todo, porque non é nin moito menos certo.

As altísimas taxas de sinistralidade no mar que soportamos os galegos e galegas, co resultado de perdas de vidas humanas, teñen causas e moitas son coñecidas hai tempo, só que os diferentes gobernos e administracións parece que prefiren ollar para outro lado. Non nos resignemos.

Santiago de Compostela, 24 de febreiro de 2004.

Rafa Villar é escritor e responsábel do Departamento de Normalización Ling�ística da CIG.

Aquelas matanzas de antes

Domingo, Febreiro 27th, 2005

Lembranzas da matanza, unha tradición fortemente arraigada a cultura galega. Por Jesús A. Díaz Estévez (Suso).

A matanza é unha tradición fortemente arraigada na nosa cultura, sentíndose orfos e desvalidos os veciños que non realizan dito festexo, aínda que hoxe xa se está a converter en algo natural. As tradicións vense arrastradas á sua vez polas modas, cómprices éstas sen querelo da perda dos valores mais significativos da nosa cultura.

Perviven as lembranzas daqueles anos nos que a matanza significaba un momento especial e desexado, no que se conxugaban os sentimentos de rabia e alegría, de traballo e esparcemento, momentos significativos e memorables que marcaron innumerables xeracions, participando da acción dun drama envolto da dose de comedia necesaria.

Os veciños avense a servir coa sua presencia e traballo o labor que se encomenda á comunidade nestes actos, tempos de morte que buscan a semente da vida.

Desconfía o porco da noite na que non ceará, ¿o que pensará?, ¿o que me acontecerá?

Arrecia o frío na tupida mañá do longo inverno, vístese de lá o verdugo da necesidade, o matarife da carne, o actor do nodo que asumirá o seu papel con frialdade, impartindo mestría, convertendo en rutina o xélido acto de arrinca-lo palpitar, a naturalidade do respirar, o impulso do camiñar, adueñándose do poder, da maxia, do invisible velo da vida.

Aquelas mañás xeadas, convertíanse nas cómprices da morte, decorando o escenario do crime. Os homes da aldea son chamados ó convite, prepáranse os útis necesarios para converte-la ceremonia nunha rotina inmemorial; todos teñen o seu sitio e cada un forma parte dese puzzle necesario para compreta-la escea. Fréganse as mans con ardor os encarregados de agarrar ó animal, deles depende que o traballo sexa rápido e limpo ou se convirta nun pesadelo. A destreza dalguns e a forza doutros complementan a mestría do executor.

O carro está no seu lugar, toca soltar ó porco do seu pecho e guialo nese derradeiro e curto viaxe do que nunca tornará, pero xeralmente éste desconfía do barullo que lle rodea e non se deixará empurrar. É hora de que os homes o forcen a camiñar, cólleselle polo rabo, agárranselle as orellas, obrígaselle, resultando inútil o seu tento por permanecer inmóbel. A forza dos executores arrástrano ó matadoiro, entran en xogo os demáis convidados, atribuíndolles a eles a seguranza das extremidades e unha vez suxeito e inmobilizado, achéganse cunha vasixa e unha cebola as mulleres que han de aproveita-lo sangue. Mentres, todos permañecemos impasibles e observantes da operación que se realizará, segurando os perniles ata que éstes perden a forza, ata que se estiren nese derradeiro esmorecer.

Escóitase o ensordecedor berro da desesperación, do desprendemento da vida, da morte impartida, acompañada polo distendido ambente festivo.

Torna a avoa que non soporta ver tan cruel execución, ela que o criou con todo o seu saber e agarimo non quere ser testemuña do sufrimento, busca un lugar onde esperar a que todo pase e na sua volta non cella no seu pensamento a imaxe da lembranza, o son do roncar agarimoso que lle brindaba cando a ela lle tocaba alimentalo .

Mentres os preparativos continúan para chamusca-lo cadáver, os cómprices da ejecución achéganse á mesa da celebración, mesa de licores e sabores, mesa de comentarios e recordos.

Corre o licor-café, dispútanse os figos fariñentos, as uvas pasas e as pastas de nata, fálase da mestría do matador, da debilidade do novo que se estrea nas lides de agarrar ó porco, brotan os risos ca lembranza do ímpeto mostrado polo que se bota ó animal e caise no seu tento de agarrarlo. Escápase o alento condensado polo frío e impregnado co arrecendo do licor, entre risos e palabras ocas énchense as bocas deses sabores imprescindibles nesta celebración.

Atrás queda o tempo de recuperar forzas. Retoman as labores co chamuscado do animal, utilizando para iso a palla e os fentos ben secos; inconfundible música a que nos brinda a palla ó arder, e característico cheiro o que desprende o fento no seu perecer. Búscanse eses recunchos difíciles de chamuscar e achéganse a eles as manchas de palla acendidas, preparadas para libera-la pel do seu vello. Quéntanse ben as uñas e arríncanse, desposuíndo ó animal do seu apoio terreal. Acabado o rito do lume, utilízase a auga no seu lavado, ese lavado que borra a negra cor da cinza sen desfigurar o ton deixado polo fume, a pele erosionada polo calor. Aínda desprende vapor, aínda permañece quente a vítima deste rito.

Unha vez limpo é a hora do mestre forense, do carniceiro experto que desfiará os entresixos do corpo ríxido. Afíanse os coitelos e prepáranse os recipientes nos que depositan esas vísceras tan esperadas pola pota que non deixa de ferver.

O peito é o comenzo dunha árdua labor, dunha arte herdada dos ancestros; cuns trazados retilíneos ábrese o corpo deixándono-lo paso libre para o valeirar deses riles – que son os primeiros buscados polas mans sabias que acariñan o interior – ata chegar ó seu obxectivo, sorprendéndonos esas veces que somentes atopamos un ril. Continúase coa retirada das tripas, empregando para iso un exquisito coidado, evitando calquera maniobra que poidese danar e verter o purín. Entón, un a un, sácaselle o corazón, o fígado e os pulmóns. Por último aprovéitaselle o sangue que se verteu no interior e que se usará xunto coa do sacrificio para facer esas filloas tan apreciadas.

Chega a hora da comida e é o momento de proba-los manxares criados con agarimo para levar á mesa e encher os estómagos famentos. Prepárase un cocido coas xugosas berzas e as saborosas patacas, cócense algunhas das vísceras, e énchense os pratos de colorido. O viño axuda a empurra-la ración, e o pan contribúe a recoller eses pequenos anacos que se desmigaron. A sobremesa é a culminación dun copioso xantar no que as xugosas filloas de sangue desaparecen coma se dun primeiro prato se tratase.

A tarde vóltase cansina, a dixestión cóbrase a sua factura e á xente cústalle despegarse da cadeira; son minutos para parolar, para beber alguns licores que axuden a dixerir o suculento prato. Mais as tarefas non dan descanso e é hora de lavar esas tripas que tan bo apaño nos farán no fumeiro.

Diríxense ó lugar comunitario para face-las labores de limpeza, encamíñanse as mulleres cos seus útis de traballo, estenden as tripas pola canle de pedra e aturan nas suas mans a fría auga que empurra o lixo e deixa oco para engadi-la zorza, o pemento e a carne. Os chourizos logo cubrirán as cabezas con ondas de cor no ceo, enriba da fermosa lareira.

Acábase a xornada coa chegada da noite, permañece colgado o corpo inerte do porco, aberto en canle para escorregar ata a última pinga de sangue, esa sangue que sobra e que debe expulsar para deixar libre de impurezas a branca carne. A longa noite do crú inverno irrádianos co seu frío, realizando a función buscada de conservación, mentres a nós achéganos ó lume esperando eses anacos de zarrabullo que levarnos á boca acompañados dun refrito de cebola, un anaco de pan e un vaso de viño tinto, dese viño que estrala, que está no seu mellor momento deixando un sabor agridulce incomparable.

Camiña a noite na procura do espertar, ladran os cans co camiñar, péganse as húmidas sábanas que nos han de abrigar. Racha o silencio o vento ó subiar, os ollos non queren pecharse para evitar lembrar, acompáñano-la choiva co seu repenicar. Abrázano-lo cansancio, ameaza o pensamento, anda lonxe o soño embriagándonos de aburrimento. Espértase a mañá, érguese vestida de frío envolta de branco, acaríñanos a néboa xéanos o alento.

Afíanse os coitelos, prepáranse o viño e o sal que han de remollar e cubri-la carne, habilítanse os arcaces onde han de repousar ese tempo necesario para se salgar.

Comenza o despece coa retirada da cabeza -esa parte mítica do porco- ese manxar que nos brinda partes tan saborosas e distintas como son as orellas, o oubido e o fuciño (sendo esta parte a mais desexada e sabrosa); como se acostuma a dicir cando se degusta este manxar “que teñas tanta forza no caralliño coma o porco no fuciño”. Continúa o despece coa retirada dos xamóns – eses fermosos exemplares de carne que tanto aprecio teñen á hora de servirse – brindándonos a sua carne para cubri-lo pan que ha de acompaña-lo labrador nesas tardes de traballo no campo, que servirá as mesas nos momentos de festa, de visita. Logo sepáranselle as pás ou xamonetas e a continuación retírase o óso da soán e os touciños.

Unha vez depositada toda a carne no seu lugar de salgazón, ésta repousará unhas semanas erguéndose para levala á cociña de afumar, colocándoa no fumeiro onde rematará o seu periodo de curación e estará lista para consumir.

Conclúe a matanza aproveitándose as partes mais xugosas da carne para face-los chourizos; durante a dura xornada de traballo na que se han de elaborar, pícanse a carne, a cebola e os allos, engádeselle o cabazo e mistúrase ben toda a zorza, tendo coidado coa cantidade de pemento que nos pode xogar unha mala pasada cando xa curados déixano-la boca ardendo; en moitos casos fanse dous grupos: uns con pouco pemento e ós outros deixaselles cair algo máis para contentar a todos. Chega o momento do enchido das tripas coa zorza realizada e o atado dos chourizos subíndos ó fumeiro. Por último énchense as tripas máis grosas con misturas distintas ás dos chourizos, facendo as famosas ceboleiras e os chourizos grosos que han de acompañar os bos cocidos. Cheo o fumeiro é hora de afumar con grandes lumes os chourizos que non pararán de pingar.

A traballosa matanza deixa a casa chea de cheiros que tardarán en desaparecer, pero todos estamos pendentes dos sabores que nos han de merecer. Comidas de labregos cheas de sabores, cocidos de patacas e berzas coloridas do pemento dos chourizos, pratos repletos de carnes sabrosas e apetitosas. Tardes de lareira con merendas de touciño asado e viño. Entroido disfrazado de cachucha. Tardes de verán e recollidas do grán co apoio de xamón e pan. Noites de inverno con ceas de ósos dá soan, traballo sen pan.

Os tempos mudan, as modas perséguenos, atácanse as tradicions, mais a pesar de todo perviven.

Jesús A. Díaz Estévez (Suso)
pementa@hotmail.com