Archive for the ‘Coñecer Galicia’ Category

Soutomaior cocina en Madrid

Venres, Decembro 14th, 2007

Israel Rey, ourensán que na actualidade permanece afincado en Madrid, achéganos unha historia que poderíamos considerar como exemplar da emigración galega. Soutomaior, na provincia de Pontevedra, conta cun porcentaxe altísimo de cociñeiros en Madrid. O pobo chegou a recoñecer tal actividade cunha estatua erixida ó gremio. Israel coméntanos esa historia da man de Carlos Porto, hosteleiro madrileño. Bo proveito. (máis…)

Dieta Atlántica vs. Dieta Mediterránea

Martes, Decembro 11th, 2007

Irene Lema, periodista gallega afincada en Madrid, nos acerca una reflexión sobre la comida gallega, siempre tenida en alta estima por su sabor, pero pocas veces planteada en el ámbito de su salubridad A pesar de que la globalización haya influido en los hábitos alimenticios, por el aumento de la comida pre-cocinada y rápida, en España la ingesta todavía tiene una caracterización endémica. El consumo de alimentos todavía puede explicarse en función de la localización de los hogares. Aquellas zonas geográficas con tradición, costumbres y cultura, influyen de forma decisiva en lo que se come. (máis…)

Existe unha Galicia rural gay?

Martes, Novembro 27th, 2007

Luis G. Areán, ex director do xornal Galicia al Día, saca á luz, neste artigo, un tema que queda bastante lonxe de ser un obxecto de estudio, a pesar do interesante de seu.
A “saída do armario” parece que se está a normalizar, pero non por iso debemos olvidar que Galicia, desgraciadamente, segue a evolucionar con anos de retraso en determinados aspectos. É o do mundo gay no rural, non é precisamente a excepción.
(máis…)

Estaca de Bares

Luns, Maio 15th, 2006

Estiven varias veces en Bares, e sempre desexo volver.
Este é o relato dunha das primeiras veces que tiven o pracer de percorrer a beleza agreste destas terras do septentrión galego.

Cando volvemos de Narón , desviámonos un pouquiño e visitamos Estaca de Bares
(Non acabo de saber se é con b, como apareceu sempre nos mapas, ou con v como está escrito nos indicadores
da zona , anque penso que Bares deriva do “burum” do latín , e daquela sería con b )

Primeiro fomos ao “semáforo” (telégrafo de bandeiras ou luces para facer sinais ós barcos, segundo o
diccionario).
Polo que me explicaron, normalmente estaba entre dous ou máis faros.
Hoxe está convertido en hotel ( na publicidade din que é o hotel que está máis ó norte de España). Só ten
5 ou 6 habitacións, que se enchen sobre todo no inverno, porque a xente viaxa alí para ve-las
impresionantes tormentas no mar.

Logo baixamos de novo e fomos á punta de estaca de Bares, latitude 43º 47´ 4´´ Norte, (o punto máis
boreal da Península) e lonxitude 7º 41´ 3´´ Oeste.

Nesta punta hai un faro que están rematando de restaurar, un edificio de pedra amplo e fermoso, e
por detrás del, baixando cara a punta que entra no mar, está a batería de sereas que se empregan para
sinalar o perigo na rota marítima, cando a brétema fai inservibles as luces do faro.

Logo os carreiros baixan case ata o mar, como en Fisterra, entre penas de granito redondeadas polo
temporal, os toxos e algunha madreselva.

Pola esquerda e pola dereita, impresionantes acantilados flanquean a Estaca , e miles de gaivotas
aniñan entre as rochas.

De volta baixamos ata o porto de Bares, un tradicional pobo mariñeiro de casas pequenas e xuntas,
construído ao abeiro dos ventos, a carón dunha pequena e fermosa enseada, onde fondean pequenos barcos de
pesca, e dunha solitaria praia de areas douradas. Bares foi, segundo Federico Maciñeiras porto fenicio, e tamén vila romana.

Volvendo cara a Viveiro puidemos contemplar as impresionantes paisaxes da Ría do Barqueiro, de augas
esmeralda e praias brancas, que destacan entre o verdor escuro dos piñeirais e da vexetación costeira.

Baixamos ata O Barqueiro, outro típico porto mariñeiro, un pouco máis grande que o de Bares, dentro
da ría, onde os percebeiros vendían percebes ós turistas que abarrotaban os restaurantes e terrazas.

Dende alí vense as praias do Vicedo (Xilloi, Arealonga…)

Creo que esta é unha das máis fermosas rías de Galicia (despois da de Muros, claro ;-))

Xa estivera alí outras veces, pero cada vez que vou, volto para a casa co pensamento cheo de imaxes dunha
beleza virxe e salvaxe que non se atopa noutros lugares.
Estaca de Bares, pero especialmente o seu porto é unha viaxe ao pasado, outro mundo.

Mª Luisa Álvarez

El Camino Iniciático de Santiago

Domingo, Febreiro 27th, 2005

Hablar del Misterio de Compostela, del Camino de Santiago, es recordar todas las tradiciones, leyendas y mitos riquísimos que rodean este importante venero espiritual, no sólo español, sino del mundo entero

¿Qué guarda Compostela, qué guarda Santiago, qué guarda todo el Camino en sí, qué hace posible que en este siglo de materialización, de descreimiento, en este momento en que se prefieren las cosas concretas y prácticas, se siga, no obstante, manteniendo una alta devoción por esos símbolos?

Intentaremos trazar brevemente a grandes rasgos el misterio de ese Camino tradicional, y el de esa cúspide de acceso que es Compostela.

HISTORIA Y MITO

Existe una historia tradicional, con algunas fechas y datos que solemos aceptar porque son las que tenemos al alcance, pero que son más los interrogantes que nos crea, que los que nos aclara.

El primer enigma es la propia personalidad del llamado Santiago el Mayor. Este Santiago hijo de Zebedeo y de María Salomé, se considera hermano de San Juan Evangelista y está junto al Señor en los primeros momentos de sus prédicas. Una vez ocurrida la crucifixión de Cristo, Santiago se dedica a enseñar; va primero a Judea y a Samaría y luego se le hace viajar a España. En un medio totalmente hostil, donde prácticamente nadie le escucha, dicen algunos que consigue diez discípulos; otros siete, otros tres, y otros – tal vez los más acertados – que el único discípulo que acompañó a Santiago en sus primeras prédicas en España, fue tan sólo un perro. Este perro que acompaña continuamente a Santiago en sus peregrinaciones es un punto clave, como veremos en varios momentos al intentar desentrañar este tema.

Como Santiago no logra éxito en España, retorna a Judea y allí cae bajo las manos de Herodes Agripa, quien lo hace decapitar. Unos pocos discípulos fieles que le quedan en Judea, salvan el cadáver del Maestro, lo colocan en una barca sin timón y dejan que el Destino la conduzca hasta donde debe llegar. Esta barca recorrerá un camino prácticamente inverosímil, y, sin embargo, va a encallar en una de las rías de Galicia, en los reinos de “Loba”, en una ciudad que los romanos llamaban Iria Flavia, hoy conocida como Padrón, a unos pocos kilómetros de la actual Santiago de Compostela. Los discípulos desembarcan con el cadáver de su Maestro y, según algunas versiones, lo colocan sobre un carro tirado por bueyes que, al igual que la barca, van a dejar que siga solo su curso. Tras recorrer un trecho, los bueyes se niegan a caminar más; por ello deciden que ése es el punto ideal para enterrar al Maestro.

Pero hay versiones más complejas que cuentan que los discípulos, con el cadáver de su Maestro, se van a presentar ante una extraña Reina que gobernaba en aquel entonces en Lugo: la Reina Loba, cuyo nombre concuerda con la simbología de esa misma región: Lugo. Piden a la Reina Loba que les permita enterrar el cadáver del Maestro, éste que ella ya había conocido cuando sus prédicas en Espana. La Reina les tiende una trampa y los envía a un sitio donde, en lugar de bueyes pacíficos que conduzcan el carro, hay unos toros feroces. Llegan los discípulos fervorosos con su carga, y simplemente con símbolos mágicos, con su fe y su sola presencia, domestican los toros que quedan transformados en dulces bueyes. Los atan a su carro y eligen un sitio para enterrar a su Maestro. Algunos dicen que fue en un Monte Sagrado, el llamado Monte Aro; otros opinan que fue en el mismo Palacio de la Reina Loba, quien quedó completamente consternada al ver que aquellos a los cuales ella había enviado a la muerte, regresaban y le aseguraban que su Palacio era el sitio elegido.

Sin embargo, según la tradición más antigua, cuando los discípulos desembarcan dejan a su Maestro apoyado sobre una enorme roca, y este cadáver que todavía guarda una gran fuerza y una tremenda magia, derrite la roca cual si fuese mantequilla, formando un hueco con la forma del cuerpo humano y quedando en el acto convertida en sarcófago. También cuenta esta tradición que no sólo el sarcófago de piedra va a ser un símbolo, sino que los discípulos, mientras llevaban el cuerpo de su Maestro a tierra, se cubrieron los pies de pequeñas conchas que constituirán el símbolo de quien ha hecho un único trayecto y ha encontrado lugar donde quedarse.

La historia no tiene más datos hasta por lo menos 800 años después. Se pierde todo vestigio, hasta que en el 813, un ermitaño llamado Pelagio comienza a ver por las noches unas luces extrañas, estrellas, resplandores en lo alto de un montículo, y evitando tomar resoluciones propias invita al Obispo Teodomiro, de Iria Flavia, a que viera de qué se trataba. El obispo desentierra lo que allí se encuentra y, cuál no sería su sorpresa al reconocer a Santiago el Mayor…

¿Cómo es que, a pesar del tiempo transcurrido, quienes por fin lo encuentran tras ocho siglos, reconozcan perfectamente a Santiago el Mayor? Se levanta sin embargo una pequeña capilla en homenaje al milagro que se ha producido, y desde entonces Santiago va a realizar una serie de proezas que influirán poderosamente en la mentalidad de todos los pueblos pirenaicos. A partir de ese momento estos pueblos se van a dirigir en peregrinación hacia el lugar del hallazgo, como si ese lugar tuviese fuerza suficiente para otorgar a hs hombres un poco de fuerza, un poco de magia.

La batalla de Clavijo contra los moros, en el año 844, ve reaparecer a Santiago montado en un fantástico caballo blanco, a la vez que arremete furiosamente con su famosa espada, esa que hoy nosotros llamamos la “Cruz de Santiago”. Esa espada que es también una cruz, es el símbolo con el cual Santiago lucha contra todos sus enemigos.

En el 899, Alfonso III edifica una Basílica a Santiago; hacia fines de la década del 1000, y como esta antigua Basílica había sido arrasada por Aimanzor, una vez eliminado el peligro de los moros, se comienza a levantar la verdadera Catedral; la Basílica más antigua queda sepultada en la parte interior cual si fuese una cripta profunda. El obispo de Santiago, Diego Gelmírez, también se dedica en cuerpo y alma a toda la tradición, al sentido mágico de la peregrinación, y logra incluso que se decrete el 1100 como Año Santo Compostelano, por el Papa Calixto II, en el cual la festividad de Santiago coincide con el día domingo.

La Catedral de Santiago no está construida según una línea recta, sino que presenta una ligera desviación hacia el norte y hacia la izquierda, inclinación que también se advierte en su pórtico. Esta torsión, coincidente con la del eje de la Tierra, perduró en casi todas las iglesias hasta finales de la Edad Media, y es la típica de la mayoría de los dólmenes megalíticos precedidos por galerías.

Como con los años la primitiva Catedral ofrecía un pórtco muy estrecho en relación a la gran cantidad de peregrinos que llegaban, se encargó al Maestro Mateo – otro extraño personaje – la ampliación del pórtico occidental; asi nació el Pórtico de la Gloria. En su parte inferior aparecen los símbolos del mundo animal; luego viene el mundo humano de la Iglesia, con los profetas del Antiguo Testamento a la izquierda y los Apóstoles a la derecha, mientras que en lo alto de la columna central se encuentra Santiago. Por fin, en la parte superior se muestran el Cristo y los Cuatro Evangelistas.

SIMBOLOS

Comenzaremos por analizar la denominación de Santiago de Compostela. La palabra Compostela nos ofrece varias vías de interpretación. La más conocida nos dice que “Compostela” deviene de “Campus Stellae” (Campo de la Estrella), haciendo referencia a las luminosidades, a las estrellas que se veían sobre la tumba del Santo, antes de que se descubriese en el siglo IX. Esta versión resulta bastante factible porque todo el Camino de Santiago, desde Jaca hasta Compostela, está jalonado de pueblos, localidades y pasos de montaña que llevan la denominación de “estrella” o “estela”, como si el Camino de Santiago fuese una ruta estelar que debe terminar en un punto especial: el Campo de la Estrella, con el Monte de la Estrella y con el Santo de la Estrella.

Otra explicación del nombre surge del latín “compositum”, cementerio; y dado que allí se encontró al Santo, esto hace de Compostela un cementerio sagrado.

Otra posibilidad es la de hacer derivar el nombre de un término alquímico: “compost”; al realizar la Gran Obra, al trabajar en el caldero mágico, sobre el compuesto se presentaba una “estrella”, si es que la Obra estaba bien realizada.

Y aún podemos citar la versión de Charpentier, según la cual Compostela podría derivar del vocablo “Compos” que significa en lenguas antiguas “Maestro”; así, Compostela significaría el Maestro de la Estrella.

El caso es que, según cualquiera de las versiones, el sitio de Compostela es altamente simbólico y no obedece al azar.

En cuanto al nombre de Santiago, tal vez en francés encontremos más fácilmente el símbolo que, no obstante, se vierte inmediatamente al castellano, dado que estas lenguas tienen raíces comunes. En francés Santiago es “Jacques”, y esta denominación – en inglés, “Jack” – se utilizó durante muchísimo tiempo, no como nombre propio, sino como adjetivo para designar a unos hombres especialmente sabios en todo lo referente a construcciones, medidas matemáticas, sentido de la arquitectura sagrada.

Todos estos sabios eran “Jacques” o “Yago”, como se fue poco a poco pronunciando en español. Incluso se conserva un término vasco: “Jakin”, que sigue significando sabio y que tiene una raíz idéntica al Jacques y al “Yago”. Completando la simbología y el nombre de Jacques o de Yago, vemos que no sólo designa a los sabios arquitectos, sino que va a estar unido a una forma especial de pronunciar “ganso” en francés: “Jars”.

Así, Santiago puede ser San Yago, como lo diríamos en español, pues nunca pronunciamos San Santiago. Ya sea que lo veamos en francés, en vasco, en inglés, en español, lo importante es que este nombre designa algo más que una simple persona; parece referirse a un conjunto de seres, es un adjetivo que se aplica a muchas personalidades que gozan de iguales características, tal como los nombres genéricos de “Menes”, “Zoroastro”, etc.

Tampoco debe extrañarnos el que haya existido una categoría de “Jacques” o de “Santiagos” para referirse a una jerarquía especial de hombres: constructores, sabios arquitectos, conocedores de profundos secretos de la Naturaleza; lo cual no elimina en absoluto la primitiva existencia de Santiago el Apóstol o de Santiago el Mayor, en el cual el Cristianismo apoya toda la peregrinación por el Camino. Y no debemos olvidar el nombre de Jaca, el “Jacques” que abre el Camino en España.

Todo el Camino de Santiago, no hace más que reflejar en la tierra un milagro mucho mayor que se da en el cielo. Así como la Vía Láctea dibuja un trazo estelar, se ha pretendido con el Camino de Santiago reproducir ese trazo para los hombres en la tierra. Así como la Vía Láctea desemboca en la constelación del “Can Mayor”, así en el Camino de Santiago, el que precede al Santo que va a llegar al montículo sagrado, es el can, el perro. Así como la Vía Láctea era conocida antiguamente como el Arco Iris del Dios Lug para los celtas, también en todo el Camino de Santiago hay una mitología entremezclada con este Dios Lug, que es a veces lobo, semejante al perro, y a veces cuervo (el ave mensajera).

Lug es un Dios oscuro, es negro, tanto como el pelaje de un lobo en la noche o como las plumas de un cuervo. Pero hay un doble misterio: cuando Lug está en la tierra, cuando va por el Camino de Compostela, el lobo, es perro; cuando va por el Camino fantástico del Cielo, Lug es cuervo, tiene alas y puede guiar, señalar en lo sideral.

Desde las épocas prehistóricas, el hombre ha tenido conciencia de que existen en la tierra puntos de energía especial. De la misma forma que nuestro cuerpo presenta puntos en los que podemos medir el pulso vital, también la tierra, como gran cuerpo vivo, tiene sitios donde el pulso vital interno, las fuerzas telúricas, laten con muchísima más fuerza. Aprovechando estos puntos, en la Antigüedad solían marcar caminos que eran como las venas y arterias por las que circula nuestra sangre.

De esta forma, el hombre que surcaba estos caminos, a la par de moverse por un afán místico y por llegar a la meta, también iba tocando puntos vitales.

Tal vez uno de los símbolos más antiguos de la cruz sea aquel en el cual se simplifica y se une esta fuerza horizontal que une puntos vitales de la tierra, y la otra fuerza vertical que, viniendo desde las estrellas, irradia también energía sobre la tierra. Así, habría puntos terrestres doblemente favorecidos. Por un lado, toda la energía terrestre que mana como si fuese un enorme río. Por otro lado, la energía cósmica que cae también sobre el mismo sitio, y aquí nos encontramos con el punto central de la cruz, donde se puede aposentar un templo.

Es curioso comprobar – y Compostela no es una excepción – que generalmente donde hay catedrales, o templos, o sitios que promueven peregrinaciones a lo largo de tiempo, no existe sólo un templo, sino que a medida que se excava, aparecen más antiguas construcciones y generalmente el fondo de la excavación coincide con pozos sagrados, cuevas sagradas o pequeñas oquedades en la montaña. Compostela no es una excepción porque a la vista está la catedral más vieja, otra más vieja, aun restos de un templo romano y un pozo de los celtas.

Evidentemente, la elección de un sitio, el hecho de escoger siempre el mismo para levantar un templo, obedece tal vez a ese secreto de las fuerzas telúricas y las fuerzas estelares combinadas. Tal es el caso específico de Compostela, y tal es incluso el caso del Camino que ha sido considerado siempre como sagrado.

El Camino de Compostela no es el único que va de este a oeste, recorriendo casi con total perfección un paralelo terrestre (el paralelo 42), sino que hay otros dos caminos más al norte: uno que recorre Francia en esa dirección, y otro que recorre Inglaterra también en la misma dirección. Es interesante constatar que las ciudades del camino francés y las del inglés presentan gran cantidad de coincidencias en los nombres, en los símbolos, en las construcciones. Todos estos caminos pasan por sitios cubiertos de construcciones dolménicas, por ciudades donde se hace referencia al perro o al lobo; todos estos caminos terminan en el Oeste, sobre el mar, en rías, en sitios escarpados de difícil acceso, pero a la par de fácil y cómodo resguardo a la hora en que una embarcación tuviese que penetrar allí.

Y si estos caminos coinciden con paralelos que marcan rutas especiales de energía en la tierra, la pregunta es casi inevitable: ¿Quiénes trazaron estos caminos?, ¿quiénes eligieron estos caminos que son tanto más viejos que el Camino cristiano de Santiago? Porque cuando las peregrinaciones de Santiago comienzan, este Camino ya está hecho; porque cuando en el siglo IX se encuentra a Santiago el Mayor, todas las ciudades ya tienen sus nombres de “estrella”, de lobo, de oca o de cuervo. ¿Quiénes tuvieron la habilidad fantástica de poder determinar un camino sobre un paralelo terrestre casi sin ningún error?, ¿quiénes pudieron reunir tantos símbolos y reflejarlos en todos los nombres que fueron jalonando este camino?

Los investigadores han encontrado una serie de elementos interesantes; la mayor parte de los símbolos de estos caminos que van hacia el Oeste, hacia el mar, son símbolos marinos. La concha de Santiago es un símbolo marino. Y hay otro símbolo marino importantísimo que es el de la oca. Desde épocas legendarias, entre los celtas y preceltas, existe un símbolo sagrado, de recogimiento propio, de cofradías y hermandades: es el de la oca o del ganso, especialmente la pata de la oca o del ganso que, al caminar, deja impresa una marca muy semejante al tridente de Poseidón que fue determinativo de todas aquellas culturas consideradas atlantes. El Camino de las Estrellas coincide con el Camino de la Oca y la Concha.

Todos estos pueblos, todos estos caminos, además de tener este símbolo de la pata de oca y de la concha (que si se mira detenidamente también es una pata de oca), tiene asimismo una serie de tradiciones marinas. Ellos llegaron de alguna parte y tuvieron que desembarcar en puntos altos de la tierra, huyendo de un gran cataclismo, una gran inundación. Vemos que las tradiciones de los celtas repiten las mismas del antiguo Egipto, de la India y de Grecia: el gran cataclismo de la Atlántida y los sobrevivientes que con sus conocimientos, su tradición y su forma de vida, escogieron para continuar su obra los puntos más altos que tenían a su alcance.

¿No fue posible que escogiesen los montes Cantábricos, los Pirineos, los montes Atlas en Africa, que se prolongasen en sus correrías hasta el Cáucaso, hasta el Tibet…? Lo cierto es que siempre que localizamos focos de civilizaciones antiguas, aparecen en núcleos montañosos, coincidiendo en sus memorias ancestrales.

Uno de los principios que albergaban estos antiguos pueblos, era el correspondiente al símbolo del laberinto, en otras palabras, al del Camino. ¿Qué es el laberinto, que no sea un camino? Tal vez el más conocido es el de la antigua Grecia, el Laberinto de Creta que había que recorrer con una fórmula mágica y del cual no era tan fácil salir. Pero no hay pueblo que no tenga laberinto; Egipto tiene su laberinto, del cual nos habla Herodoto, pero que jamás se ha encontrado. También los tuvieron los celtas, y no sólo los tuvieron sino que aparecen grabados en todas las piedras del Camino de Compostela y las de los caminos que están situados al norte, en Francia e Inglatena.

¿Qué es este Laberinto? Como símbolo del Camino es lo que obliga al hombre a moverse, lo que le arranca del estatismo, es un símbolo de Iniciación. Todas las civilizaciones que pretendían hacer crecer al hombre, lo obligaban a dar ese primer paso, a transitar un Camino, un laberinto, a vencer una serie de pruebas.Y si estos caminos coinciden con paralelos que marcan rutas especiales de energía en la tierra, la pregunta es casi inevitable: ¿Quiénes trazaron estos caminos?, ¿quiénes eligieron estos caminos que son tanto más viejos que el Camino cristiano de Santiago? Porque cuando las peregrinaciones de Santiago comienzan, este Camino ya está hecho; porque cuando en el siglo IX se encuentra a Santiago el Mayor, todas las ciudades ya tienen sus nombres de “estrella”, de lobo, de oca o de cuervo. ¿Quiénes tuvieron la habilidad fantástica de poder determinar un camino sobre un paralelo terrestre casi sin ningún error?, ¿quiénes pudieron reunir tantos símbolos y reflejarlos en todos los nombres que fueron jalonando este camino?

Los investigadores han encontrado una serie de elementos interesantes; la mayor parte de los símbolos de estos caminos que van hacia el Oeste, hacia el mar, son símbolos marinos. La concha de Santiago es un símbolo marino. Y hay otro símbolo marino importantísimo que es el de la oca. Desde épocas legendarias, entre los celtas y preceltas, existe un símbolo sagrado, de recogimiento propio, de cofradías y hermandades: es el de la oca o del ganso, especialmente la pata de la oca o del ganso que, al caminar, deja impresa una marca muy semejante al tridente de Poseidón que fue determinativo de todas aquellas culturas consideradas atlantes. El Camino de las Estrellas coincide con el Camino de la Oca y la Concha.

Todos estos pueblos, todos estos caminos, además de tener este símbolo de la pata de oca y de la concha (que si se mira detenidamente también es una pata de oca), tiene asimismo una serie de tradiciones marinas. Ellos llegaron de alguna parte y tuvieron que desembarcar en puntos altos de la tierra, huyendo de un gran cataclismo, una gran inundación. Vemos que las tradiciones de los celtas repiten las mismas del antiguo Egipto, de la India y de Grecia: el gran cataclismo de la Atlántida y los sobrevivientes que con sus conocimientos, su tradición y su forma de vida, escogieron para continuar su obra los puntos más altos que tenían a su alcance.

¿No fue posible que escogiesen los montes Cantábricos, los Pirineos, los montes Atlas en Africa, que se prolongasen en sus correrías hasta el Cáucaso, hasta el Tibet…? Lo cierto es que siempre que localizamos focos de civilizaciones antiguas, aparecen en núcleos montañosos, coincidiendo en sus memorias ancestrales.

Uno de los principios que albergaban estos antiguos pueblos, era el correspondiente al símbolo del laberinto, en otras palabras, al del Camino. ¿Qué es el laberinto, que no sea un camino? Tal vez el más conocido es el de la antigua Grecia, el Laberinto de Creta que había que recorrer con una fórmula mágica y del cual no era tan fácil salir. Pero no hay pueblo que no tenga laberinto; Egipto tiene su laberinto, del cual nos habla Herodoto, pero que jamás se ha encontrado. También los tuvieron los celtas, y no sólo los tuvieron sino que aparecen grabados en todas las piedras del Camino de Compostela y las de los caminos que están situados al norte, en Francia e Inglatena.

¿Qué es este Laberinto? Como símbolo del Camino es lo que obliga al hombre a moverse, lo que le arranca del estatismo, es un símbolo de Iniciación. Todas las civilizaciones que pretendían hacer crecer al hombre, lo obligaban a dar ese primer paso, a transitar un Camino, un laberinto, a vencer una serie de pruebas.

El Camino de Santiago, aunque no es un Laberinto, como tramo casi recto que va desde Jaca hasta Compostela, está inscrito en un enorme y doble laberinto que tiene una mitad en Francia y otra mitad en España, con todo un conjunto de ciudades que responden al principio del laberinto por su nombre, y que responden a los principios del Dios Lug o del Cuervo. Este símbolo del Laberinto nos permite ver que el Camino de Santiago tenía algo más que el simple llegar hasta el final, hasta Compostela. No era tan importante llegar a Compostela como hacer el Camino; era importantísimo estar en él, vencer sus pruebas. Y tampoco son casualidad los siete puertos de montaña, siete escollos o siete pruebas que hay que pasar para vencer en Compostela.

Tampoco es de extrañar que Compostela esté en un punto que coincide con tradiciones tan antiguas como por ejemplo el desembarco de Hércules o el de Noé, ambos en Galicia. ¿Son tal vez leyendas y mitos?

Aunque es un poco utópico hablar del desembarco de Hércules en Galicia, todavía perdura en la región el relato de cuando Hércules, habiendo domesticado los bueyes de Gerión, llegó a esta tierra.

En cuanto al desembarco de Noé en Galicia, sería parte del riquísimo mito universal del Diluvio, que hace referencia al hundimiento de la Atlántida o sus últimos restos, hace unos doce mil años. Es natural que hubiesen existido navegantes que tuvieron que desembarcar en alguna parte… Y aceptaremos también que el nombre de Noé – como tantos otros – es un nombre genérico que puede haber designado a muchísimos navegantes, quienes tras la catástrofe, llegaron a distintos puntos de la costa gallega.

Citaremos una coincidencia curiosa: Noé llegando a Galicia, a la ría de “Noya”, recuerda otro Noé que mencionan los mayas americanos, cuando tras una gran catástrofe en el mar, trajo consigo una serie de conocimientos que ellos no poseían. ¿Qué conocimientos traía? Agricultura, ganadería, construcción… Este Noé que desembarca entre los mayas conoce las uvas, el vino; y a las uvas y al vino todavía los mayas los siguen llamando “noé”.

Estos supervivientes, en general, trataron de transmitir a estos pueblos todos sus conocimientos. ¿Cómo lo hicieron? Hay una fórmula típica que los antiguos utilizaban para enseñar: la de las cosas que no se mueven, las fórmulas de construcción, de la piedra tallada, del signo labrado en la piedra de modo que ni el tiempo ni las tempestades puedan borrarlo. Y esa fónmula fue bastante buena, porque hasta el día de hoy seguimos leyendo, aunque a veces sin entender aquellos viejos lenguajes.

Hay, con referencia al Camino de Santiago, una explicación que nos penmitiría retomar esta tradición antiquísima de los hombres que llegan del mar, que imparten sus enseñanzas, y que a pesar de haberse asentado entre nuevos pueblos, parecen añorar perpetuamente su mundo perdido en el mar y en el Occidente, y trazan continuamente caminos hacia el Occidente, hacia el mar, caminos para reencontrarse con los antepasados.

Estos hombres vivieron durante miles de años con estos recuerdos y creencias. Y en España, particularmente, hubo siempre una gran propiedad para guardar y atesorar símbolos, mitos, tradiciones, y aun para luego cristianizar esos mismos recuerdos, mitos y tradiciones con tanta naturalidad y frescura de espíritu, como si fuese la cosa más sencilla del mundo.

Así, cuando los primeros cristianos comienzan a convivir con los hombres españoles del Pirineo, se encuentran con que éstos ya tienen profundas tradiciones y hablan de un Camino, de un Campo de la Estrella al cual se llega por un laberinto que es necesario recorrer para renovarse por dentro. Estas vivencias son imposibles de arrancar; lo que se hace es cristianizarlas. Hay dos Ordenes que se van a encargar de ello: la de Cluny y la del Temple, que a partir del año 1000 en adelante, se encargan de todas las construcciones, mientras que los símbolos comienzan a tomar ahora una significación en total consonancia con el cristianismo.

Hay varias hipótesis que explican de dónde surge el fantástico “Crismón” que jalona todo el Camino de Santiago: esa estrella de seis puntas que se forma con la X y con la P (Ji y Ro: iniciales del nombre de Cristo). También se cree que con dos patas de la Oca, una puesta hacia arriba y otra hacia abajo, obtenemos la X y la barra que la corta verticalmente, cosa que por otra parte es uno de los tantos símbolos del corazón del laberinto, del punto fantástico donde el que había recorrido el Camino por fin podía recibir aquello que había ido a buscar.

Es así que muchos de esos viejos símbolos: la estrella, la concha, la pata de oca, el cuervo, el lobo, el perro, se transforman en símbolos cristianos y que se adaptan a la peregrinación cristiana.

Las Ordenes religiosas que traducen los símbolos para el cristianismo van a conformar verdaderas cofradías, fraternidades de constructores: “los hijos del Maestro Santiago”. De un Maestro Santiago que ya no se sabe muy bien si fue el que llegó en la barca, el que luchó con los moros, o si se trata sólo de un mito simbólico. Los “hijos del Maestro Santiago” tienen una habilidad: saben tallar sus símbolos, y otra cuestión fundamental: saben reconocerse. Cada uno de los símbolos que ellos dejan en la piedra es una firma, una fórmula de hermandad, de reconocimiento. En muchas catedrales y castillos de Espana, se ven aún estos signos tallados en la piedra.

Estas fraternidades se crean en base a un nuevo sentido del trabajo, y aparece una de las más importantes accesis místicas: la de la obra, aquello que se hace con las manos, lo que se talla profundamente, aquello que perdura y es capaz de transmitirse.

Y la Obra continúa viva… El Camino de Santiago sigue embriagando la imaginación de los hombres con sus símbolos y sus misterios. Aún es posible revivir aquel sentido de aventura espiritual, de renovación interior que se obtenía a lo largo del Camino. Aún hay quienes sueñan con transformarse y vuelven sus pasos esperanzados hacia esos puntos de la tierra, donde las energías se han conjugado para conformar un verdadero puente de unión entre los hombres y Dios.

Hace falta vencer, una vez más, la mayor de las pruebas: el temor a lo desconocido, el temor a la muerte, representada en el Sol que cae y desaparece en el Occidente, allí donde acaba el Camino… Hay que arriesgarse, como los antiguos hombres que sobrevivieron a terribles catástrofes, a sobrevivir en este momento histórico de tinieblas. Hay que atreverse a caminar hacia el Occidente, allí donde cada cual pierde su nombre de ilusión, para reencontrarse con su verdadero ser; también los Iniciados perdían la vida para ganar la Vida…

Terminadb el recorrido del Camino de Santiago, nos esperan extranos túmulos y monumentos sepulcrales, casi al borde del mar, en Noya. ¿Son verdaderas tumbas, o piedras sagradas cuyas inscripciones nos recuerdan ias viejas marcas de reconocimiento iniciábco? El viajero queda allí, solo, y el cansancio abre puertas desconocidas ante la mente y el sentmiento; los ojos se pierden entre los petroglifos, buscando la vieja senal del hombre peregrino del Misterio, ansioso del retomo a su patria celeste.

Galicia Tierra Mágica

Luns, Decembro 15th, 2003

Su origen añejo, su carácter religioso, el mar y sus rias, el verde único de España… Todo ello resume el espíritu del pueblo gallego.

Cuando puse mi mano en el hueco que miles de manos crearon a través de los siglos en el pórtico de la Gloria, me di cuenta que yo también había iniciado el camino de Santiago. Si, era un Peregrino mas y no lo supe hasta que volví a Galicia por segunda vez y comprendí que había quedado atrapado por su magia.

¿Qué era lo que me atraía? Me resulta difícil definir si es su historia, el espíritu religioso que la embarga, el mar, el verde de sus paisajes, su gente o la relación que el pueblo gallego entabló con mi país –especialmente, con Buenos Aires- a través de sus inmigrantes. Todavía no lo he descifrado; tal vez no lo haga en mi próximo viaje o tal vez no lo haga nunca, y solo se convierta en un pretexto para regresar.

En el extremo noroeste de la península Ibérica, rodeada por el mar Cantábrico y el Océano Atlántico, que la poblaron de rías, islas y playas, y rodeada de montañas que la aislaron del resto de España aunque sin interrumpir el camino de los peregrinos, se encuentra Galicia. Hasta fines del siglo XV, era el confín occidental del mundo antiguo: después del cabo de Finisterre, la bruma pintaba el paisaje del misterio.

Dentro de España, Galicia tiene una profunda y clara personalidad gracias a su historia. Los celtas fueron los primeros que al asentarse establecieron una base étnica y cultural, que se enriqueció con la presencia romántica y la posterior llegada de pueblos nórdicos. En los tiempos de la Edad Media, se produce un factor de enorme transcendencia: el descubrimiento del sepulcro Apóstol Santiago, que originaria el primer movimiento turístico de la historia, el turismo de la historia, el turismo místico o penitencial de las peregrinaciones medievales. Santiago pasa a ser, como Roma y Jerusalén, una Ciudad futura Santa, y las rutas que atravesaban España procedentes de Francia y Portugal, se creo la primera infraestructura turística del mundo, con monasterios, hospitales, y hospedajes.

Pero Compostela no fue el primer destino religioso gallego. Antes se hacían Peregrinaciones al cabo de Finisterre, y después, a San Andrés de Teixido, lugar adonde todo gallego tenia que ir al menos una vez en la vida si no quería quedar, al morir, deambulando quien sabia porque lugares durante toda la eternidad.

A partir del siglo XI, Santiago de Compostela ejerció una fuerte atracción entre los Cristianos europeos, que incluyo a reyes, príncipes, Clérigos y una gran multitud de plebeyos. Hoy todavía los peregrinos transitan pie por estos caminos rumbo a la basílica del Santo Apóstol.

El tiempo hizo de Santiago una ciudad religiosa y monumental, originada junto a la tumba del Apóstol. El casco antiguo, con sus construcciones medievales y sus calles con soportables, tiene, tanto de dia como de noche, toda la atmósfera y el bullicio de los mercados del Medioevo. Allí se concentra la actividad comercial, turística y religiosa, en tanto que las arterias más cercanas a la catedral soporta él transito obligado de los viajeros que marchan a cumplir su promesa Plaza del Obradoiro. Este espacio, que el corazón de ese museo vivo que es la ciudad gallega, esta circulando por el Hostal de los Reyes Católicos, construido a fines del 1400 para acoger a peregrinos y enfermos; el Palacio de Rajoy, que actualmente alberga a la Presidencia de la Junta de Galicia y al Ayuntamiento compostelano; el palacio de Glemirez, uno de los mejores ejemplos del romántico civil de España; y el Colegio San Geronimo, con su portada romántica del siglo XV.

El edificio principal de la plaza es, sin lugar a dudas, la catedral, erigida en el momento de mayor esplendor de Santiago. Su construcción se inicio en 1075 y finalizo en 1128. Esta estructura romántica, sufrió cambios con el tiempo. Se le introdujeron elementos góticos y renacistas, y la fachada principal recibió una importante modificación en el siglo XVIII con la incorporación del Barroco.

Ingresando por esa fachada nos encontramos en el Pórtico de la Gloria, considerando él mas acabado monumento iconográfico de la escultural medieval.

En la columna central, los peregrinos, tal como lo dicta la tradición, al llegar apoyan su mano derecha, y ha sido tal la cantidad de penitentes que a lo largo de los siglos ha cumplido este rito, que se fue gastando el mármol y comenzaron a aparecer las impresiones de las manos, impronta que se volvió eterna sobre la piedra.

En la capilla Mayor se cumple el rito más significativo que realiza el peregrino en su viaje a Santiago de Compostela: el abrazo al Santo Apóstol y la visita a la Cripta, que custodia sus reliquias.

Tuvimos la suerte de asistir a una ceremonia muy especial, celebrada por el arzobispo de Arturias y 18 obispos acompañados por fieles de sus respectivas diócesis, quienes ofrendaron incienso al Apóstol para ser utilizado el próximo año en las festividades jacobeas. Los acompañaban las Manolas, las viudas de Cristo, con sus vestidos negros y sus mantillas levantadas por altos peinetones, y sus peregrinos con capas negras con la cruz de Santiago bordada sobre la espalda.

Un coro acompañado por un poderoso órgano contribuía con sus cánticos a crear un clima propio de otros tiempos.

El sacerdote que dirigía el oficio, con su voz grave, ayudaba a recrear esa atmósfera medieval. Nadie se movía: teníamos los ojos puestos en el altar Mayor, donde rasaban el púrpura de los hábitos. De pronto, el botafumeiro entro en acción. Cargado de incienso, comenzó su vuelo de humo y fuego. Imponente, subía hasta el techo del crucero y descendía de modo rasante sobre la cabeza de los fieles, mientras el coro y el órgano sostenían un Aleluya que erizaba la piel.

El botafumeiro fue descendiendo, impregnado el ambiente con el olor del ultimo incienso. Quedo detenido por las manos de los que orientaban su vuelo.

Se produjo, un profundo silencio. Una vez mas, el ceremonial religioso nos había atrapado a todos.

El próximo 31 de diciembre se volverá a abrir la Puerta del Santa de la gran Basílica, marcando el comienzo de un nuevo Año Santo, que se celebra cada vez mas que la festividad del Apóstol, el 25 de julio, cae domingo.

En 1999 se desarrollara con gran solemnidad, como es el habitual, un nuevo año jacobeo. Santiago de Compostela, declarada por el Unesco Patrimonio de la Humanidad, estará de fiesta.

Galicia en relieve

Matizada por diferentes tonos de verde, la geografía gallega se caracteriza por su ondulado relieve casi sin llanuras, atravesando por ríos cuyos lechos se prolongan en rías que alcanzan el mar.

Playas y altos acantilados enmarcan un paisaje costero excepcional, matizado de puertos de pescadores, villas marineras y hasta grandes ciudades, que tuvieron un brillante pasado cargado de historia.

La zona de las Rías Altas comienza en el norte de Galicia, sobre el Atlántico. Las mas famosas son las de Ferrol; Betanzos y La Coruña, en tanto que más al Sur y sobre el mismo océano, hasta el limite con Portugal, se suceden las Rías Bajas, como las de Arosa, Pontevedra, Vigo y Bayona.

Vigo, una urde moderna, con una actividad comercial e industrial en constante crecimiento, exhibe la mayor concentración humana de Galicia. Ubicada en un privilegiado enclave marítimo, su historia esta llegada al mar. En el siglo XVI, su puerto tuvo su mayor esplendor gracias a un tráfico importante y universal. Entre los galeones que se acercaban a sus costas, se hallaban los del corsario Drake, quien nunca pudo dominarla. Vigo tiene un patrimonio arqueológico y artístico que hoy encontramos recorriendo El Berbes, el barrio antiguo de la ciudad. Cabe destacar que desde este puerto que partió la mayoría de los inmigrantes gallegos que se radicaron en América.

En cuanto a Ballona, fundada en el año 140 A.C, tuvo un gran desarrollo en la Edad Media, y de esa época data la Fortaleza de monte real, convertida hoy en uno de los paradores Nacionales más bellos de España. Cerca de esta monumental fortificación se encuentra un monolito que recuerda la llegada de la Pinta, una de las naves de Colon, que convirtió a Bayona en el primer lugar del Viejo Mundo que tuvo conocimiento del descubrimiento de América. El 1º de marzo de 1493, la carabela comandada por Martín Alonso Pinzón arribo a Bayona maltrecha por los temporales, con el palo mayor roto y las velas rasgadas. Los vecinos invadieron la playa para acercarse a la nave y contemplar de cerca de los indígenas que traía del Nuevo Mundo. De ese mismo puerto partió la escuadra de 98 navíos y 17 mil soldados, creada por Felipe II para combatir a los piratas ingleses que asolaban las costas gallegas.

Respecto de Pontevedra, ciudad de origen romano ubicada en el fondo de la ría del mismo nombre, se convirtió en una de las urbes gallegas más importantes cuando, en la Edad Media, la abundancia de sardinas en el mar genero una inmensa riqueza, que quedo reflejada en iglesias, conventos y edificios de carácter civil.

Por su parte, la Coruña ciudad portuaria de la cual partió en 1588 la Armada Invencible y que recibiera navíos cargados de peregrinos ingleses que iban a Santiago de Compostela, tiene sus puertas orientadas permanentemente al mar.

Los edificios levantados sobre al Avenida de la Marina poseen unas blancas galerías vidriadas, que no solo le dan un carácter único al paisaje urbano, sino que también sirven para calefaccionar las viviendas. En la parte mas alta se encuentra La Torre de Hercules, el único faro romano que ha quedado en el mundo.

La parte más antigua se asienta sobre una profunda península con una trama urbana de claro sabor medieval. Es muy hermoso caminarla visitando la colegiata de Santa María del Campo y la iglesia de Santiago, dos joyas arquitectónicas. Un especial encanto tiene la Plaza de María pita, lugar donde se destaca la casa consistorial.

El territorio gallego esta dividido en cuatro provincias: La Coruña, Orense, Pontevedra y Lugo. Pero para el imaginario popular existe la quinta: Buenos Aires.

No debemos olvidar que en la década del ´20, la Capital Federal era la ciudad del mundo en donde vivían mas gallegos. ¿Quién no tiene parientes en Buenos Aires? ¿Quién no fantaseo con venirse a vivir aquí?. En realidad, en Galicia los Argentinos somos muy bien recibidos, como los gallegos aquí.

María Dolores Eiriz

Algunos datos sobre Galicia

Xoves, Febreiro 1st, 2001

Antonio J. Francisco Rey da a conocer algunos aspectos de Galicia, y los compara con los países sudamericanos.

Galicia es un pequeño país situado en el noroeste de la Península

Ibérica, al norte de Portugal. Abarca aproximadamente desde los 41º

45′ hasta los 43º 40′ de latitud Norte. (Las Rías Baixas están

a la altura de la Península Valdés en la Provincia de Chubut,

pero en el otro Hemisferio,claro)

Su capital político-administrativa es Santiago de Compostela, y está

dividida en cuatro Provincias: A Coruña, Lugo, Ourense y Pontevedra.

Cada Provincia está dividida en Comarcas.

Cada Comarca está compuesta por Municipios o Concellos.

Cada Municipio esta compuesto por Parroquias y, finalmente cada Parroquia está

compuesta por Lugares.

Así: A Coruña tiene 18 Comarcas y 94 Concellos; Lugo, 13 Comarcas

y 67 Concellos; Ourense, 12 Comarcas y 92 Concellos y Pontevedra, 10 Comarcas

y 62 Concellos.

Por ejemplo, la Comarca de Deza, que pertenece a la Provincia de Pontevedra,

está formada por 6 Municipios: Lalín, Silleda, Vila de Cruces,

Rodeiro, Agolada y Dozón.

Otro ejemplo, esta vez de menor a mayor: el Lugar (aldea) San Xián es

uno de los 9 Lugares que pertenecen a la Parroquia de Torea. A su vez, Torea

es una de las 8 Parroquias en que está dividido el Concello de Muros.

Y Muros es uno de los dos Municipios que forman la Comarca homónima,

en la Provincia de A Coruña.

Los límites territoriales actuales de Galicia se definieron a partir

del siglo XII , en que se formó el reino portugués, al sur de

la antigua GALLAECIA romana.

Historiadores románticos y luego poetas de inspiración épica,

han instalado a los CELTAS como principal MITO FUNDADOR de la nacionalidad gallega.

El pueblo CELTA provenía de las márgenes del Mar Caspio y de las

montañas

del Cáucaso, y penetró en la Península Ibérica entre

el 950 aC y el 650 aC.

Tras reconocer la Constitución Española de 1978 los derechos de

Galicia como nacionalidad histórica, en diciembre de 1980 el pueblo gallego

votó favorablemente en referéndum del Estatuto de Autonomía.

Los poderes de la Comunidad Autónoma se ejercen a través del Parlamento,

de la Xunta y de su Presidente.

Algunas competencias de la Comunidad Autónoma son:

  • ordenación del territorio y litoral, urbanismo y vivienda

  • obras públicas, puertos, aeropuertos y helipuertos que no sean de

    interés general del Estado

  • montes y aprovechamientos forestales

  • pesca en aguas interiores, marisqueo y acuicultura

  • patrimonio histórico, artístico y arquitectónico

  • cultura e investigación

  • lengua gallega

  • promoción y ordenación del turismo

  • deportes

  • sanidad y asistencia social

  • policía

  • casinos, juegos y apuestas

  • protección del medio ambiente y del paisaje

  • industria y comercio interior

  • sistema educativo

Datos comparativos

El territorio de Galicia representa el 6% de la superficie total de España.

El territorio de las provincias argentinas de Buenos Aires y Río Negro

suman la misma superficie que toda España. Galicia tiene aproximadamente

la misma extensión que la provincia argentina de Misiones. Galicia representa

aproximadamente el 17% de la extensión de la República Oriental

del Uruguay y menos del 0,4% del Brasil.

La población de Galicia representa el 7% de la población total

de España. Los habitantes de Galicia representan el 90% de la población

de la Ciudad de Buenos Aires.

En la Provincia de Buenos Aires viven más de 5 veces la cantidad de

habitantes de Galicia.

El PBI de Galicia supera levemente el 5% del PBI de España. El PBI per

cápita de Galicia es el 75% del PBI per cápita de España.

El PBI per cápita de Argentina es el 86% del PBI per cápita de

Galicia.

PBI per cápita en u$s (1997) ( I )
España 15.930
Galicia 12.000

– Calculado en base a datos de ( II ) –

Argentina 10.300
Uruguay 9.200
Venezuela 8.860
Brasil 6.480
( I ) Anuario Clarín 1999/2000 Buenos

Aires. Argentina.
( II ) INE-IGE

INE: Instituto Nacional de Estadística de España

IGE: Instituto Galego de Estadística

Extensión y población
Superficie (km2) Habitantes
A Coruña 7.951 ( II ) 1.106.325
Lugo 9.856 ( II ) 367.751
Ourense 7.273 ( II ) 344.170
Pontevedra 4.495 ( II ) 906.298
Galicia 29.575 ( II ) 2.724.544
España 505.990 ( II ) 39.857.651
Argentina (*) 2.766.000 ( I ) 36.600.000
Brasil 8.511.000 ( I ) 168.000.000
Uruguay 176.000 ( I ) 3.300.000
Venezuela 912.000 ( I ) 23.700.000
Prov. de Buenos Aires 307.571 ( III ) 14.214.000
Ciudad de Buenos Aires 200 ( III ) 3.046.000
Prov. de Misiones 29.801 ( III ) 995.000
Prov. de Río Negro 203.013 ( III ) 618.000
Elegidas arbitrariamente para ser comparadas

con las cifras de Galicia
(*) 3.761.274 km2 incluyendo las Islas Malvinas,

Georgias del Sur, Sandwich del Sur y Antártida Argentina.
( III ) Gran Atlas Clarín 2000 . Argentina

Galicia, país de emigrantes

Parece el pueblo gallego signado por la emigración. En muchos períodos

de su historia, un permanente desajuste entre los

recursos y la población ha puesto en marcha la máquina de expulsar

trabajadores, generando desequilibrios (verdadera hipoteca social) muy difíciles

de revertir.

Según la Secretaría Xeral para las Relaciones con las Comunidades

Gallegas hay casi un millón y medio de gallegos – de primera, segunda

y hasta tercera generación – agrupados en más de 250 entidades

dispersas por el mundo.

Gallegos en el mundo
Datos de algunos países (Secretaría

Xeral Relaciones Comunidades Gallegas 1997)
Argentina 330.000
Alemania 90.000
Venezuela 100.000
Suiza 55.000
Brasil 95.000
Francia 50.000
Uruguay 36.000
Gran Bretaña 32.000
México 17.000
Holanda 12.000

Con el advenimiento del siglo XXI , muchos descendientes de los emigrantes de

América vuelven sus ojos a terra nai, dispuestos a comenzar

una nueva vida allí. ¿Podrán más las trabas e impedimentos

legales que la fuerza de la sangre y

el corazón?

FILLOS DE GALICIA es una buena tribuna de opinión

y de encuentro de aquellos que piensan “Galicia vive

en nós”

Para buscar datos sobre Galicia:

Bibliografía recomendada:

Historia de Galicia – Autor: Ramón Villares –

Editorial Alianza. Madrid. 1997.

(El catedrático de la Universidad de Santiago de Compostela repasa los

hechos más importantes de la historia gallega ,desde la cultura castreña

hasta las transformaciones ocurridas en el siglo XX)

Follas novas – Autora: Rosalía de Castro – Edición

bilingüe traducida al castellano por Juan Barja. Akal Ediciones. Madrid.

1999.

(Libro escrito por Rosalía en 1880 en donde, con lenguaje poético

se narra el dolor de la miseria y el conflicto que supone la emigración

tanto para el que se marcha como para el que se queda en terriña)

Consideraciones finales

Este breve informe es el resultado de la síntesis de varias fuentes consultadas

que tiene por objeto ayudar a conocer un poco más a Galicia, país

amado y muchas veces idealizado. Fue elaborado especialmente para compartir en

la Primera Reunión de Fillos de Galicia en Buenos Aires en marzo de 2001.

La presentación de los datos elegidos (toda selección es antojadiza)

tiene

la finalidad de inducir a la comparación, para la mejor comprensión

de las magnitudes involucradas.