Archive for Setembro, 2004

Galicia non vai ben

Venres, Setembro 10th, 2004

Extracto do novo libro de Xosé Luís Barreiro Rivas, A terra quere pobo, que está tendo un considerable éxito de vendas. Foi premiado co Premio Ramón Piñeiro de ensaio na súa III edición. O texto corresponde ao primeiro capítulo e foi seleccionado por Casdeiro para a súa publicación en PlanetaGalego.info.

Galicia envellece máis ca ningunha outra rexión de Europa, ten os soldos e as pensións máis baixas de España, e ten un paro e unha precariedade laboral moi por enriba da media española. A nosa renda non chega ao 65 por cento da que corresponde á Unión Europea dos 15, e tampouco chegará ao 75 por cento da Europa notablemente empobrecida dos 25. Temos menos estudantes, menos camas de hospital e menos equipamentos domésticos que a inmensa maioría dos españois, e a presenza das novas tecnoloxías nos nosos fogares non supera o umbral dos países subdesenvolvidos. Dentro do noso propio territorio temos un enorme e crecente desequilibrio entre a Galicia interior e a costeira, e todo apunta a que a nosa economía do futuro vai quedar reducida a área de influencia da Autoestrada do Atlántico, entre Ferrol e Tui, mentres todo o interior se converte nun deserto demográfico e produtivo sen máis oasis que as capitais de provincias -notoriamente estancadas- e algunhas pequenas vilas situadas á beira dos camiños da meseta. Lugo e Ourense están abonadas aos últimos postos no ranking de riqueza e benestar de todas as provincias de España en todas as estatísticas públicas e privadas, e as nosas universidades teñen que competir con recursos que, en termos de comparacíón, non acadan o 60 por cento do financiamento per cápita do sistema andaluz (de Madrid ou Cataluña nin falamos).

Fraga y el mito de la caverna "Galicia"

Xoves, Setembro 9th, 2004

Manuel Fraga, próximo candidato del PP a la Xunta de Galicia, es el símbolo más firme de la España lúgubre y cavernosa. Aquí va un repaso a su “méritos políticos” y a lo que puede significar cuatro más con el padrino Don Manuel al frente de la castigada Galicia. Por Iñigo Elortegi. Extraído de Redsistencia.

Exige que le llamen “Don Manuel”. Nada más justo para tan destacado y anciano patriarca. Manuel Fraga Iribarne es un símbolo inaudito pero firme de la España que se niega siquiera a dejar paso a los demócratas “de toda la vida” que tanto abundan en el PP. Y lo más sorprendente es que ese símbolo de tenebridades históricas rija desde hace 14 años los designios de Galicia. De esa Galicia que, sumida en el siglo XIX, viviendo en el XX no pudo despertar de su vasallaje porque así lo quiso, para más desgracia, un sanguinario caudillo nacido en su tierra.

El que ahora nos ocupa tiene un currículum de gestas igualmente importante. Porque hay que hacer memoria. Galicia parece acostumbrada a repetir de alguna manera lo más terrible de su pasado. O más bien Galicia está empeñada en encomendarse a quienes pertenecen a lo peor de su pasado. Qué duda cabe que ese negruzco ideario que sostiene la figura de Fraga es, ni más ni menos, que el ideario histórico del PP. Un Partido Popular que cree haber tomado el pulso a la historia, a fuerza de mantenerse en el poder le vengan las desgracias que le vengan a Galicia. Claro que las desgracias que uno provoca en su propio pazo son únicamente “acontecimientos”. En Galicia acontece el PP.

Esa Galicia partida socialmente entre generaciones de padres e hijos que, enfrentados a lo imposible, decidieron emigrar. Así es hoy que los gallegos que se rebelan ante tanta tropelía estén tan lejos de su tierra. Galicia es quizá también una confederación de hijos lejanos.

Don Manuel es doctor en Derecho, Ciencias Políticas y Economía, además de catedrático. Títulos y menesteres que el hoy octogenario padrino no tuvo que blandir ni ejercitar. Su carácter y el futuro que le aguardaba iban por otros derroteros. La sinceridad, amén de otras cualidades, marcaría desde joven su camino. Manuel Fraga se afilió muy pronto a la Falange Española de las JONS .

En la década de los 50 pasó a dirigir diferentes secretarías públicas, desde la del Instituto de Cultura Hispánica en 1951 a la del Ministerio de Educación en 1953 para convertirse después en Consejero Nacional del Gobierno de Franco. Ante tanta abnegación, Don Manuel fue premiado por el propio Caudillo con el Ministerio de Información.

Tras la muerte de Franco, no son pocos lo que afirman que Fraga esperaba ser nombrado presidente del gobierno español por el rey Juan Carlos. El monarca, que había jurado los principios del movimiento, no contó para ese cargo con Don Manuel. Por el desagravio, le concedió a cambio el Ministerio de Gobernación. Y con él dirigiendo el ministerio y sus nobles asuntos en 1976, las fuerzas del orden se vieron envueltas en la matanza del monte Montejurra. Las dos facciones en disputa del carlismo acabaron en matanza la procesión a la cumbre del monte. Entre los provocadores se hallaban siniestros paramilitares ya en contacto con los servicios de Interior y después famosos en la guerra sucia del GAL contra ETA.

Pero hubo más sangre. El día 3 de marzo de 1976, la represión policial provocaba en Vitoria la muerte en el interior de una Iglesia de 5 trabajadores y 150 heridos de bala. Fraga, a quien los acontecimientos le importunaron en Alemania, diría: “aquello de Vitoria había que aplastarlo porque estaba dirigido por dirigentes que manipulaban a la clase trabajadora y eran pequeños soviets que se estaban gestando y había que extinguirlos”.

1977 habría de ser el año intelectual que la España hoy demócrata y entonces llorosa habrá de agradecer a Fraga. Don Manuel y otros seis ex-ministros de Franco, fundaron ese año Alianza Popular, el germen embrionario del hoy establecido PP en Galicia.

Desde el 5 de febrero de 1990, Manuel Fraga ocupa el puesto de presidente de la Xunta de Galicia.

Es ese PP imperial que no vio en Galicia sino un pazo de veraneo poblado de gente pusilánime. Que vertió sobre ella primero el desprecio, el abuso, el retraso y ahora la desvergüenza. Que se presenta como defensor de su autonomía, cuando la ha cercenado con uñas y dientes desde 1978. Y cuando tal autonomía no es otra cosa que el doblegar a sus ciudadanos a capear cuantos vendavales provoque el despotismo gubernamental. El PP de hoy simula en su presentación mediática defender la lengua galega, habiéndose afanado tantos decenios en acabar con ella.

A Fraga ni siquiera se le pasó por la cabeza que España diera vía libre a las autonomías. El hoy presidente que habla galego llegó a advertir: “Antes que la ikurriña ondee tendrán que pasar por encima de mi cadáver”. Muchas cosas, en efecto, han pasado.

Y las cifras, tan mentadas como mancilladas por el PP. Galicia ha visto decrecer su economía de manera notable ya desde 1991. Al PP le importa la economía gallega lo que a un koala la boda de la hija de Aznar. Otra cosa son los resultados electorales y cuantas ayudas “encubiertas” haya que “otorgar” para conseguirlos. Y las últimas elecciones municipales son un ejemplo. De echo, Fraga nunca ha tenido empacho en admitirlo: “El fin puede justificar algunos medios, pero no todos. Este es el terreno real, difícil y a menudo resbaladizo de la política” (1).

Fraga, en su despótico razonar, no se ha esforzado en ocultar ni sus convicciones ni los métodos. Su retórica, en el más antiguo estilo franquista, se fundamenta en denunciar conspiraciones contra su persona. “Estuve de cacería cuatro horas y me volví sin comer. Y ahora quieren hacer de eso una cacería contra mi” (2).

La hipocresía habría de llegar al límite cuando, tras la catástrofe del Prestige, un buque parecido surcó las aguas gallegas. “Si se ponen tontos, se les pega un cañonazo y punto”.

Galicia se enfrenta a demonios que quieren tenerla de la mano y llevarla a tiempos sin fecha. Una fecha tan oscura como la cifra de los años de Don Manuel. Menos mal que hay una Galicia que despierta, indignada, quizá no aún suficiente en número, pero gritando Nunca Mais. Esperemos que de verdad sea nunca mais.

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(1) Discurso en Moscú, en Junio de 2002

(2) La Voz de Galicia. 8 diciembre 2002

O Arrieiro

Luns, Setembro 6th, 2004

Juanjo Fernández, un madrileño que se namorou da gaita do fol e decidiu quedarse en Galicia e dedicar a súa vida a este instrumento e a investigación e o ensino da música tradicional galega, escribiu esta historia sobre un arrieiro, personaxe habitual nos camiños da nosa terra antes de que se convertiran en estradas.


O arrieiro

En Castroverde hai unha “Casa do Coche” na que vivía Bonifacio Pereira, un home que foi da casa de Benito de San Romao, na parroquia de Retizós do concello de Baleira.
A casa do Coche foi cantina e pousada, parada clásica de moitos dos que facían a ruta Lugo-Fonsagrada, tratantes, viaxeiros, vendedores, que comían e dormían cando o necesitaban. Tamén se despachaba viño á xente do lugar ou que paraba alí por esa razón.
En realidade quen atendía na casa era a súa segunda muller, coxa dunha perna pero que traballaba como dúas sanas xuntas.
A denominación da casa viña porque Bonifacio foi conductor. Tivo aló polos anos vinte un dos primeiros camións da provincia de Lugo, un daqueles que tiñan aínda as rodas de ferro sen neumáticos, sendo el, tal vez, quen inaugurara a primitiva estrada que se fixo por aquela época para comunica-la capital co comarca de A Fonsagrada, gracias a Dios remodelada hai poucos anos.

Co tempo pasouse ós autobuses e durante décadas foi un dos conductores da liña Lugo-Fonsagrada pero esa é outra historia.

Bonifacio morreu no ano 1.998 de 100 anos de idade tal como reza unha esquela na súa tumba do cementerio de Castroverde. Na derradeira etapa da súa vida, ironías do destino, non podía desplazarse siquiera camiñando por doencias nas articulacións das pernas centenarias que tiña. Cando lle preguntaba ¿qué tal, Bonifacio? el dicía ben, o peor son as ”rodas”.

Anteriormente ó camión xa conducía, pero naquela época tratábase de carros do país.
Foi arrieiro, oficio clásico e seguramente nunca ben recoñecido polo grande labor social que realizaba.
Os arrieiros eran os camioneiros de antes, eran quen levaban dun sitio para outro todo o que na actualidade se transporta por estrada que, como sabemos, é casi todo. Era un traballo de moito tempo de reflexión polos camiños, co lento trancurrir do carro tirado por bois. Algo impensable nunha sociedade actual de presa e actividade intensa, na que o tempo mídese en segundos.

Bonifacio foi algo gaiteiro tamén, afición que colleu de neno, de oir tocar a José Pin. Éste era un gaiteiro moi estimado que nacera no lugar de Hayedo, razón pola que o chamaban así, “O Hayedo”, tamén da parroquia de Retizós, pero que na crianza de Bonifacio vivía en Millares, que pertence á parroquia contigua de A Braña, sempre dentro do concello de Baleira.
O Hayedo percorría toda a comarca tocando na gaita do fol, as veces só e outras acompañado por Álvaro Fouz, un veciño, que lle tocaba o tambor.
O Hayedo acudía con moita frecuencia á feira da Fonsagrada para tocar alí, aproveitando a grande afluencia de xente, que ás veces lle deixaba algunha moneda ó pasar.

Un día Paco de Riba, do lugar e parroquia de Cellán de Calvos, no mesmo Castroverde, díxolle a Bonifacio de mercarlle a gaita e levouna. Era unha gaita feita por Gerardo Rodil que foi de Martín, parroquia e derradeiro lugar de Baleira, antes de entrar en Ribeira de Piquín pero que marchou co seu taller para Santadrao, na parroquia castroverdiana de Montecubeiro.
O tempo pasou e non lla pagou, máis por olvido que outra cousa. Despois de moito, foi Paco pola cantina buscar algún bocoi de viño e preguntoulle ¿a como está o viño? e Bonifacio contestoulle ó precio da gaita. Naturalmente, o pobre Paco marchou dalí o antes que puido, sen dicir unha palabra máis.

O lado musical de Bonifacio amosábase tamén no canto. Como bon arrieiro que foi, pasaba boa parte do camiño cantando. Unha que lle gustaba moito cantar era aquela que dicía:

Dende Lugo a Fonsagrada
hai que pasar por Baleira
estaría en Castroverde
unha semaniña enteira

A xente dos lugares polos que pasaba xa o coñecían pola voz, polas cántigas e moitas veces saían para oilo mentres pasaba, acompañado polo ruido do eixo do carro, as pezuñas dos bois e as llantas das rodas que marcaban no camiño o trazado da súa marcha.

En certa ocasión namorouse dunha moza da casa de Estevo de Vilardongo, na parroquia de San Xoán de Padrón, concello de A Fonsagrada. Foi un día que a viu na porta da súa casa, sentada mentres facía unha restra de allos. Dende aquela sempre facía por parar no pueblo e mirar se a vía.
Despois de falárense durante un tempo tíñase polo seu novio, se ben é verdade que a rapaza no lle dera demasiadas esperanzas, todo hai que dicilo.

Pero un día, na Fonsagrada, víuna acompañada por outro mozo amigo del e sentiuse traicionado.
Despotricou todo canto poido e marchou dalí rosmando. Por despeito deulle por ordenar unha cántiga de venganza para todo o concello, que durante semanas foi cantando polo seu itinerario entre Lugo e A Fonsagrada. A xente adeprendeuna e foi de boca en boca por toda a comarca.
Despois a el pasouselle o enfado e volveu ó seu carácter simpático e amistoso de sempre pero a cántiga aínda permanece na memoria da xente.

Monte sin leña
fonte sin auga
mulleres sin honra
homes sin palabra

Juanjo Fernández
Lugo, 4/9/04
http://www.agaitadofol.com