Archive for Decembro, 2003

Carta de un niño asesinado

Venres, Decembro 26th, 2003

Mirada de Antonio Valcárcel Domínguez de Mazaira, nieto de gallegos nacido en Vizcaya, sobre el terrorismo en el País Vasco.

CARTA DE UN NI�O ASESINADO

Un niño ha muerto, ni siquiera el lo sabe, piensa que aún está jugando con su hermano a mil juegos infaniles; en una tarde gris, tratando de despertar, se da cuene que duerme en un sueño muy profundo, le cuesta volver a los juegos con su hermano, maldita pesadilla, ve todo su cuerpo ensangrentado y mutilado. Una lucha en su interior sedesata por vvolver a la vida, y, un grito borrado en el silencio oscuro ¡ papá, despiertame tú, yo no puedo! El padre en sus brazos sostiene el cuerpo sin vida de un pequeño que ya no puede llorar, ni siquiera gime, un estruendo dej�sordos sus oidos, su corazón partido, en el suelo tendido con su cuerpo mutilado.
Su espiritu vuelas lejos, rápdo, no conoce las fronteras, ya nadie pide pasaporte; cruzó el umbral, todo es distinto, inexplicable; ¡ ojala que continúen sus sueños en algún lugar del cielo, y en un lecho de heno y trigo continue dormido y vaya perdonando a sus asesinos entre el heno y el trigo!
El heno para el sueño, el trigo para sus amigos, para que calmen sus hambres de venganza; para sus enemigos, ruidos de caracolas de mar con sirenas de corazón partido; ya ni siquiera el mar puede limpiar sus manos manchadas de sangre de niños. Y el grito de este chiquillo ¡ no más niños asesinados mientras aún sueñan! A los muertos no nos podeís engañar, os conocemos.
¡Fuistes tú ! el que puso la caja de truenos en el coche de papá! ; dime, ¿por que no te duelen los niños con brazos y piernas mutilados, con sus cuerpos ensangrentados; teñidas sus ropitas de sangre viva, que quería vivir?, ¿ acaso no te gustaba a ti jugar con tu hermno?, ¿ por que me has asesinado?
Papá siempre lo decía: “aunque me diesen el traslado no lo aceptaría. Llevo muchos años en Euskadi, me he hecho a ella, como un roble a la tierra, tengo amigos que me quieren, mis hijos nacieron en ella, aquí es donde tienen que vivir y aunque parezca extraño, la quiero… a pesar de tantos malos ratos que ocasiona el terrorismo despiadado. ¿ Quién le iba a decir a papá, que era un objetivo certero de la banda de ETA.
Aquí ahora, durmiendo en el sueño de la infancia sesgada por la hoz de la intolerancia; que coronan las ideologías desarcerbadas con matices belicosos y objetivos de definición nazinacionalista, pagan los tributos con la muerte hasta de los infantes. Os digo: no más tiros ciegos que no justifican los medios por mucha demagogia que queraís hacer, no más truenos en cajas adornadas de celofán, trémulos como un volcan encolerizado; dejad a los niños, no quiero que duerman hoy conmigo niños que no pueden despertar al alba entre sus padres, abuelos y hermanos.
dejad, por favor, que este último niño sea el que duerma en el sueño de los justos, cuya sangre será para siempre un ocre que cierra esta carta de ¡BATA YA!, y que una olla de barro en vuestros hogares cueza hojas de olivo y cuyo bálsamo penetre en vuestros corazones con el sentimiento de la PAZ, los que poneís bombas en los caminos. Y que una corona de laurel adorne las sienes de los justos; y con sus vestiduras blancas de justicia, ejerzan con mano firme lo que la ley tipifique. Quiero que la justicia se anteponga a la política y quién mata a su prójimo cumpla su condena. Y no pazten con la desgracia de las víctimas, y por ende sus verdugos se invistan de hÉroes de su Nación. No más terrorismo ciego y despiadado estaís dejando Euskadi a piñon fijo, de dificil negociación, mientras la voz de los muertos hable por las plumas del periodismo, las víctimas tendrán su portavoz. Es por ello que trataís de apagar sus voces, encarado vuestras pistolas a sus nucas y vuestras lapas explosivas en los bajos de los coches… dejad que la historía se desarrolle sin más derramamiento de sangre, porque, cuantos más asesinatos figuren en la larga lista, más dificil será el juego de la negociación política. Al menos sin contar con las víctimas, y la víctimas reclamamos justicia. Y los políticos reclaman Planes Soberanistas, adornados con Proyectos de Convivencia. Insensatos. Somos nosotros las víctimas quienes debemos de proponer los Planes de Convivencia, no, quienes de una forma u otra han alimentado a la bestia de las bombas y el terror. ¿ Creeís que podeís edificar un pueblo sobre cadáveres, con ríos subterraneos de sangre?, no solo se puede edficar, ningún cimiento se puede sujetar, a no ser que queraís construir la casa del teror en un Pueblo que clan la PAZ.

En memoría del niño Fabio Moreno Asla, Víctima de terrorismo. Hijo de un Guardia Civil.
Publicado en el libro poético “CRUJIDOS GRISES” de Ediciones Endimyón (MADRID)
Autor: Antonio Valcárcel Domínguez de Mazaira

La emigración argentina: nuestros ausentes de hoy

Luns, Decembro 22nd, 2003

El exilio es uno de los mayores temores …

El exilio es uno de los mayores temores que afrontamos muchos hombres. Con el nombre de “extrañamiento” integró el repertorio de penalidades que los hombres, puestos a jueces, nos asestamos recíprocamente.
No por casualidad, en muchos códigos solía proponerse como una alternativa a la muerte. Dos castigos con una raíz común: la penuria de ser privado para siempre del disfrute de los afectos arraigados, de la tierra nutricia y aún de la lengua y la caricia materna.
Platón nos cuenta en la Defensa de Sócrates que, ya declarado culpable, el viejo maestro es invitado a elegir su propio castigo. Sabiendo que su exilio aliviaría a sus enemigos, absolviéndolos de matarlo pero liberándolos igualmente del asedio del “tábano”, Sócrates analiza esa posibilidad. Pero sólo para descartarla de plano.
“¿Cómo podría yo vivir en otra tierra, privado del trato de mis vecinos, entre gentes que no me conocen?”
“Y si no he podido ganarme vuestro afecto, a pesar de haber nacido y crecido entre vosotros, ¿cómo puedo aspirar siquiera al respeto de los ajenos?”
Juzga, Sócrates, el exilio peor que la muerte.
¿Cómo es posible que alguien elija por su propia voluntad, no presionado por la amenaza de un castigo irreversible, cortarse las raíces que lo atan a la sucesión de sus generaciones y a la historia familiar y sus escenarios? ¿Cómo optar por esta muerte menor, enmendable, es cierto, pero que consiente exigirse un dolor continuo? Y, sobre todo, ¿por qué hacerlo?
Me parece que los emigrantes exitosos, (pienso en nuestros padres) tienen una noción del tiempo que va a contramano de la nostalgia. En ellos, el futuro se convierte en la única dimensión “habitable”. Trazado un proyecto, toda aspiración a concretarlo es una inspiración y una motivación. Como si, realmente, desde el futuro su proyecto “los aspirara”, sin permitirles ya volver la cabeza, llorar lo perdido.
El emigrante se domicilia en el futuro y desde allí ordena su vida. Una vida que comienza a ser toda “futuriza”, diría nuestro Julián Marías.
No hay, en esta elección legítima, olvido ni postergación del pasado. Se trata de adoptar el otro sentido para el tiempo que pasa y nos arrastra. Por eso la vida se jalona de metas, aún a veces sólo tretas para engañar la soledad del extrañamiento.
“Cuando ahorre lo suficiente”. “Volver triunfador, realizado.”
En el tema y en la estructura de estos anhelos hay, también, una clave que nos deja comprender por qué y quiénes eligen emigrar. Los relatos de emigrantes insisten en la pobreza de la que se viene, en la esterilidad de los sueños que se cambia por un futuro maravilloso y posible. Tanta miseria y ahogo como para que la primaria, instintiva, animal, adhesión al terruño, ceda ante la posibilidad de una vida de protagonista, de una biografía elegida.
Lo que otra vez nos lleva al tema del futuro vivido en anticipo.
El exiliado político, en cambio, el amenazado por el extrañamiento, no concibe un futuro fuera de su patria, de su ideal de patria. Tiene con su espacio natal sólidos vínculos simbólicos y ha proyectado en él sus valores. Esa mayor densidad y riquezas simbólicas denuncian la presencia de lo urbano, nos indica que estamos hablando de ideales políticos y sociales, del modo de convivencia que define la vida en las ciudades.
Sócrates rechaza la salida fácil del exilio en nombre de su amor por Atenas. Porque es sin duda ateniense su ministerio de preguntar, interrogar, incomodar y él sabe que en el futuro ese acucioso oficio definirá a su ciudad y a su tiempo. La Atenas de Sócrates no es intercambiable con ningún otro horizonte y entregará mansamente la vida como prueba de esa convicción.
Pero, en la misma plaza, un campesino, un marino o un artesano, atenienses como Sócrates y como el mismísimo Pericles, al enterarse de su elección por la cicuta, no entienden que el filósofo haya elegido morir antes que afrontar un futuro desconocido en esas lejanas tierras cuya promesa llena, para ellos, el corazón de fábulas.
Ellos son emigrantes. Llevan en sus baúles la vieja cultura y la gratitud por la nueva vida que se han prometido. Ya están viviendo de futuro.
Sócrates no avizoraba lejos de Atenas sino el amargo rencor de la expulsión y los pedazos de una historia interrumpida.
Habitualmente no somos los prototipos que, en este artículo, expresa Sócrates. Tampoco somos en forma pura los simples atenienses dispuestos a la aventura, a construir sobre terreno de futuro. Lo más probables es que haya en nuestra psiquis ingredientes de ambos prototipos.
Emigrantes a ratos, exiliados a veces, desarraigados siempre, nuestros ausentes de hoy son una pregunta desesperada por el sentido mismo de la vida.

Roberto Eiriz Estévez

Odisea

Martes, Decembro 16th, 2003

Dous Fillos de Galicia ( Antonio J. Francisco Rey e María Luisa Álvarez) recollen neste artigo as notas que escribiron sobre a Odisea de Homero.


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A Odisea é un libro ( escrito no século VIII a. de C.) para deleitarse lendoo con calma e para disfrutar dos seus versos elaborados con inxenua maestría. Teñen, tantos séculos despois, unha frescura, viveza e actualidade envexables…

Tamén é un libro que fai reflexionar sobre os grandes valores da humanidade, aqueles que son eternos, e que son unha herdanza que recibimos e que trasmitiremos ós nosos fillos e ós nosos netos: O amor á terra, á familia e á vida, a fidelidade,a lealtade, a xenerosidade, a honradez, a dignidade, a valentía… Todos eles están continuamente presentes nas súas páxinas.

Revélase nesta obra un espírito aberto á beleza da paisaxe, ás tonalidades do mar e da fraga, á natureza…

Os gregos, coma nós, estaban concientes da súa débeda co pasado, e por iso dicían que a Memoria era a Nai das Musas.

Tamén eran bos mariñeiros, e gustaban do viño…

Podemos establecer paralelismos entre a vida de Ulises e a emigración galega.

Ulises, coma tantos galegos, viuse obrigado polas circunstancias a deixar a súa terra (certo que as circunstancias non eran as mesmas) , e vivir lonxe os mellores anos da súa vida, lonxe tamén da súa familia, que ficaba en Ítaca esperando a súa volta ( ¡Cantas Penélopes esperaron en Galicia polos seus Ulises!. ¡Cantos Telémacos esperaron polos seus pais e se criaron lonxe deles! )

Nin a promesa de facelo inmortal que lle fixera Calipso (ninfa de cabelo crecho) e as riquezas e o amor con que o agasallaba lle puideron facer esquecer a súa terra e a súa xente, e a morriña aniñou no seu corazón anos e anos.

O regreso á Illa de Ítaca convertiuse no seu obxectivo vital, o seu soño, o seu ideal.

“Mi mansión está en Ítaca insigne en el mar, pues en ella alza el Nérito excelso sus bosques de trémulas hojas;
(…) Aunque abrupta sustenta valientes muchachos; no hay nada
que se muestre de amable a mis ojos igual que mi tierra”

…”nada es más dulce que el propio país y los padres
aunque alguien habite una rica, opulenta morada
en extraña región, sin estar con los suyos”…

Galicia é a Ítaca á que soñan volver xeracións de galegos da diáspora.
Galicia tamén é insigne no mar, tamén ten bosques de trémulas follas, tamén é abrupta e doce ó mesmo tempo…

“…lloraba la ceguera que diome Afrodita cuando se me llevó de la tierra paterna muy lejos…”

A imposibilidade de olla-lo país é como estar cego.

A dor e as penalidades que sementaron o camiño conformaron un home rexo e forte, capaz de resistir (con intelixencia e vontade) tódalas probas, tódolos desafíos e tódolos atrancos a superar para acadar o obxectivo: a volta á terra.

Hai nunha dobre dimensión de “terra paterna”
1) terra: lugar coas súas características xeográficas (o mar, os bosques…)
2) paterna: estamos a falar do escenario onde viviron os nosos antergos. A xeografía ten outro valor porque repousan os osos dos nosos mortos nese anaco do planeta…

O autor chama a Ulises, intrépido, sagaz, xeneroso, enxeñoso, paciente, afable, perspicaz, sensato… ¿pode alguén mante-la súa identidade estando fóra do seu país por vinte anos sen esas virtudes?

Ulises, como tantos galegos, viu cumprido o seu desexo.

Pero aínda quedaba un derradeiro escollo que salvar:
Como escribiu Avilés de Taramancos “Nunca volve o mesmo home á mesma terra” e o Ulises novo, arriscado, fermoso, na flor da vida, voltou á terra xenerosa e rica que deixara , avellentado , reflexivo e curtido e atopou unha illa empobrecida , roubada…

Unha terra que nun primeiro intre nin recoñece nin o recoñece a él, e que terá que “reconquistar”

Tamén así lles ocorre os emigrantes que voltan despois de tantos anos lonxe de Galicia: a imaxe que levan grabada no corazón non se corresponde coa realidade que atopan á volta, e son estraños na súa terra por un tempo, namentras dura o proceso de readaptación (deles á terra e da terra a eles)


A Odisea consta de 24 Cantos ou Rapsodias:
* a Telemaquia ou Viaxe de Telémaco (Cantos 1-4)
* as Aventuras de Odiseo narradas en terceira persoa (Cantos 5-8)
* as Aventuras de Odiseo narradas en primeira persoa por Ulises en Esqueria (Cantos 9-12)
* estancia de Odiseo co Porqueiro (Cantos 13-16)
* Odiseo entre os Pretendentes (cantos 17-20)
* Matanza destes e as súas consecuencias (Cantos 21-24)


Ulises (tamén chamado Odiseo): personaxe principal de A Odisea.<
Penélope: muller de Ulises.
Telémaco: fillo de Ulises.
Afrodita: deusa do amor e da beleza.
Avilés de Taramancos: escritor galego homenaxeado o Día das Letras Galegas 2003, que viviu dende 1962 ata 1980 en Colombia.

Antonio J. Francisco Rey
(Bos Aires)

María Luisa Álvarez
(A Fonsagrada)

15 de Decembro de 2003

Beneficios de la doble nacionalidad

Martes, Decembro 16th, 2003

Para conocimiento general

• Residir y trabajar libremente en todos los estados que integran la Unión Europea, sin visa ni permiso de trabajo.

• Hacer cursos de grado o postgrado en universidades europeas, con la tarifa para europeos.

• Transmitir la ciudadanía europea a hijos y cónyuge.

• Tener protección de los consulados europeos, cuando viaja o reside en el extranjero.

• Ejercer la profesión en la UE, si tiene su título universitario convalidado.

• Ocupar cargos académicos en las universidades europeas y oficiales en organismos internacionales como Unesco, OCDE, OTAN, UE, Consejo de Investigadores Científicas de Francia, Parlamento Europeo y Banco Central Europeo.

• Votar en las elecciones del Parlamento Europeo en la UE.

• Estudiar inglés en Gran Bretaña o Irlanda a precio comunitario, pudiendo al mismo tiempo trabajar regularmente.

• Obtener becas que otorgan otros países u organismos internacionales a los ciudadanos europeos.

• Entrar en el cuerpo diplomático de su país europeo si tiene convalidado el título universitario y si aprueba el concurso.

• Entrar como estudiante en las academias Militar, Aeronáutica, y de Marina.

• Ejercer su profesión liberal si ha convalidado su título universitario.

• Realizar cualquier actividad comercial prevista por la UE.

Galicia Tierra Mágica

Luns, Decembro 15th, 2003

Su origen añejo, su carácter religioso, el mar y sus rias, el verde único de España… Todo ello resume el espíritu del pueblo gallego.

Cuando puse mi mano en el hueco que miles de manos crearon a través de los siglos en el pórtico de la Gloria, me di cuenta que yo también había iniciado el camino de Santiago. Si, era un Peregrino mas y no lo supe hasta que volví a Galicia por segunda vez y comprendí que había quedado atrapado por su magia.

¿Qué era lo que me atraía? Me resulta difícil definir si es su historia, el espíritu religioso que la embarga, el mar, el verde de sus paisajes, su gente o la relación que el pueblo gallego entabló con mi país –especialmente, con Buenos Aires- a través de sus inmigrantes. Todavía no lo he descifrado; tal vez no lo haga en mi próximo viaje o tal vez no lo haga nunca, y solo se convierta en un pretexto para regresar.

En el extremo noroeste de la península Ibérica, rodeada por el mar Cantábrico y el Océano Atlántico, que la poblaron de rías, islas y playas, y rodeada de montañas que la aislaron del resto de España aunque sin interrumpir el camino de los peregrinos, se encuentra Galicia. Hasta fines del siglo XV, era el confín occidental del mundo antiguo: después del cabo de Finisterre, la bruma pintaba el paisaje del misterio.

Dentro de España, Galicia tiene una profunda y clara personalidad gracias a su historia. Los celtas fueron los primeros que al asentarse establecieron una base étnica y cultural, que se enriqueció con la presencia romántica y la posterior llegada de pueblos nórdicos. En los tiempos de la Edad Media, se produce un factor de enorme transcendencia: el descubrimiento del sepulcro Apóstol Santiago, que originaria el primer movimiento turístico de la historia, el turismo de la historia, el turismo místico o penitencial de las peregrinaciones medievales. Santiago pasa a ser, como Roma y Jerusalén, una Ciudad futura Santa, y las rutas que atravesaban España procedentes de Francia y Portugal, se creo la primera infraestructura turística del mundo, con monasterios, hospitales, y hospedajes.

Pero Compostela no fue el primer destino religioso gallego. Antes se hacían Peregrinaciones al cabo de Finisterre, y después, a San Andrés de Teixido, lugar adonde todo gallego tenia que ir al menos una vez en la vida si no quería quedar, al morir, deambulando quien sabia porque lugares durante toda la eternidad.

A partir del siglo XI, Santiago de Compostela ejerció una fuerte atracción entre los Cristianos europeos, que incluyo a reyes, príncipes, Clérigos y una gran multitud de plebeyos. Hoy todavía los peregrinos transitan pie por estos caminos rumbo a la basílica del Santo Apóstol.

El tiempo hizo de Santiago una ciudad religiosa y monumental, originada junto a la tumba del Apóstol. El casco antiguo, con sus construcciones medievales y sus calles con soportables, tiene, tanto de dia como de noche, toda la atmósfera y el bullicio de los mercados del Medioevo. Allí se concentra la actividad comercial, turística y religiosa, en tanto que las arterias más cercanas a la catedral soporta él transito obligado de los viajeros que marchan a cumplir su promesa Plaza del Obradoiro. Este espacio, que el corazón de ese museo vivo que es la ciudad gallega, esta circulando por el Hostal de los Reyes Católicos, construido a fines del 1400 para acoger a peregrinos y enfermos; el Palacio de Rajoy, que actualmente alberga a la Presidencia de la Junta de Galicia y al Ayuntamiento compostelano; el palacio de Glemirez, uno de los mejores ejemplos del romántico civil de España; y el Colegio San Geronimo, con su portada romántica del siglo XV.

El edificio principal de la plaza es, sin lugar a dudas, la catedral, erigida en el momento de mayor esplendor de Santiago. Su construcción se inicio en 1075 y finalizo en 1128. Esta estructura romántica, sufrió cambios con el tiempo. Se le introdujeron elementos góticos y renacistas, y la fachada principal recibió una importante modificación en el siglo XVIII con la incorporación del Barroco.

Ingresando por esa fachada nos encontramos en el Pórtico de la Gloria, considerando él mas acabado monumento iconográfico de la escultural medieval.

En la columna central, los peregrinos, tal como lo dicta la tradición, al llegar apoyan su mano derecha, y ha sido tal la cantidad de penitentes que a lo largo de los siglos ha cumplido este rito, que se fue gastando el mármol y comenzaron a aparecer las impresiones de las manos, impronta que se volvió eterna sobre la piedra.

En la capilla Mayor se cumple el rito más significativo que realiza el peregrino en su viaje a Santiago de Compostela: el abrazo al Santo Apóstol y la visita a la Cripta, que custodia sus reliquias.

Tuvimos la suerte de asistir a una ceremonia muy especial, celebrada por el arzobispo de Arturias y 18 obispos acompañados por fieles de sus respectivas diócesis, quienes ofrendaron incienso al Apóstol para ser utilizado el próximo año en las festividades jacobeas. Los acompañaban las Manolas, las viudas de Cristo, con sus vestidos negros y sus mantillas levantadas por altos peinetones, y sus peregrinos con capas negras con la cruz de Santiago bordada sobre la espalda.

Un coro acompañado por un poderoso órgano contribuía con sus cánticos a crear un clima propio de otros tiempos.

El sacerdote que dirigía el oficio, con su voz grave, ayudaba a recrear esa atmósfera medieval. Nadie se movía: teníamos los ojos puestos en el altar Mayor, donde rasaban el púrpura de los hábitos. De pronto, el botafumeiro entro en acción. Cargado de incienso, comenzó su vuelo de humo y fuego. Imponente, subía hasta el techo del crucero y descendía de modo rasante sobre la cabeza de los fieles, mientras el coro y el órgano sostenían un Aleluya que erizaba la piel.

El botafumeiro fue descendiendo, impregnado el ambiente con el olor del ultimo incienso. Quedo detenido por las manos de los que orientaban su vuelo.

Se produjo, un profundo silencio. Una vez mas, el ceremonial religioso nos había atrapado a todos.

El próximo 31 de diciembre se volverá a abrir la Puerta del Santa de la gran Basílica, marcando el comienzo de un nuevo Año Santo, que se celebra cada vez mas que la festividad del Apóstol, el 25 de julio, cae domingo.

En 1999 se desarrollara con gran solemnidad, como es el habitual, un nuevo año jacobeo. Santiago de Compostela, declarada por el Unesco Patrimonio de la Humanidad, estará de fiesta.

Galicia en relieve

Matizada por diferentes tonos de verde, la geografía gallega se caracteriza por su ondulado relieve casi sin llanuras, atravesando por ríos cuyos lechos se prolongan en rías que alcanzan el mar.

Playas y altos acantilados enmarcan un paisaje costero excepcional, matizado de puertos de pescadores, villas marineras y hasta grandes ciudades, que tuvieron un brillante pasado cargado de historia.

La zona de las Rías Altas comienza en el norte de Galicia, sobre el Atlántico. Las mas famosas son las de Ferrol; Betanzos y La Coruña, en tanto que más al Sur y sobre el mismo océano, hasta el limite con Portugal, se suceden las Rías Bajas, como las de Arosa, Pontevedra, Vigo y Bayona.

Vigo, una urde moderna, con una actividad comercial e industrial en constante crecimiento, exhibe la mayor concentración humana de Galicia. Ubicada en un privilegiado enclave marítimo, su historia esta llegada al mar. En el siglo XVI, su puerto tuvo su mayor esplendor gracias a un tráfico importante y universal. Entre los galeones que se acercaban a sus costas, se hallaban los del corsario Drake, quien nunca pudo dominarla. Vigo tiene un patrimonio arqueológico y artístico que hoy encontramos recorriendo El Berbes, el barrio antiguo de la ciudad. Cabe destacar que desde este puerto que partió la mayoría de los inmigrantes gallegos que se radicaron en América.

En cuanto a Ballona, fundada en el año 140 A.C, tuvo un gran desarrollo en la Edad Media, y de esa época data la Fortaleza de monte real, convertida hoy en uno de los paradores Nacionales más bellos de España. Cerca de esta monumental fortificación se encuentra un monolito que recuerda la llegada de la Pinta, una de las naves de Colon, que convirtió a Bayona en el primer lugar del Viejo Mundo que tuvo conocimiento del descubrimiento de América. El 1º de marzo de 1493, la carabela comandada por Martín Alonso Pinzón arribo a Bayona maltrecha por los temporales, con el palo mayor roto y las velas rasgadas. Los vecinos invadieron la playa para acercarse a la nave y contemplar de cerca de los indígenas que traía del Nuevo Mundo. De ese mismo puerto partió la escuadra de 98 navíos y 17 mil soldados, creada por Felipe II para combatir a los piratas ingleses que asolaban las costas gallegas.

Respecto de Pontevedra, ciudad de origen romano ubicada en el fondo de la ría del mismo nombre, se convirtió en una de las urbes gallegas más importantes cuando, en la Edad Media, la abundancia de sardinas en el mar genero una inmensa riqueza, que quedo reflejada en iglesias, conventos y edificios de carácter civil.

Por su parte, la Coruña ciudad portuaria de la cual partió en 1588 la Armada Invencible y que recibiera navíos cargados de peregrinos ingleses que iban a Santiago de Compostela, tiene sus puertas orientadas permanentemente al mar.

Los edificios levantados sobre al Avenida de la Marina poseen unas blancas galerías vidriadas, que no solo le dan un carácter único al paisaje urbano, sino que también sirven para calefaccionar las viviendas. En la parte mas alta se encuentra La Torre de Hercules, el único faro romano que ha quedado en el mundo.

La parte más antigua se asienta sobre una profunda península con una trama urbana de claro sabor medieval. Es muy hermoso caminarla visitando la colegiata de Santa María del Campo y la iglesia de Santiago, dos joyas arquitectónicas. Un especial encanto tiene la Plaza de María pita, lugar donde se destaca la casa consistorial.

El territorio gallego esta dividido en cuatro provincias: La Coruña, Orense, Pontevedra y Lugo. Pero para el imaginario popular existe la quinta: Buenos Aires.

No debemos olvidar que en la década del ´20, la Capital Federal era la ciudad del mundo en donde vivían mas gallegos. ¿Quién no tiene parientes en Buenos Aires? ¿Quién no fantaseo con venirse a vivir aquí?. En realidad, en Galicia los Argentinos somos muy bien recibidos, como los gallegos aquí.

María Dolores Eiriz

Roberto Arlt, cronista de la inmigracion gallega

Martes, Decembro 9th, 2003

Acerca de los gallegos y su relación con América…

Introducción

Roberto Arlt viajó a Europa en 1935, enviado por el diario El mundo, y remitió desde allí sus Aguafuertes gallegas, serie de notas sobre los gallegos y su relación con América, en las que tiene gran importancia el tema de la inmigración a la Argentina. En este trabajo escribo sobre Arlt y su tiempo, a partir de textos de especialistas, y luego me ocupo de esta obra, que fue editada, prologada y anotada por Rodolfo Alonso.
Famoso por su obra de ficción, quizás pocos recuerden que como afirma Juan Martín Roldán en “Arlt frente al espejo” (Magazine semanal, 2-8/7/2000)- el escritor “vivía de su pluma, lo único que le daba de comer y a lo que volvía invariablemente cada vez que fracasaban sus incesantes intentos por crear el invento de su vida, el que lo hiciera rico”. Su talento para el periodismo es memorable. Miguel Wiñazki destaca en “El periodista” (Clarín Viva, 2000) las condiciones de Arlt para esta profesión: “Estaba poseído por el hambre de los desesperados, por la codicia de los menesterosos, por la mugre de los que nacen en los bajos fondos. Portaba todos los pecados necesarios para afrontar ese oficio terrestre y arduo que requiere; sobre todo- del corazón puesto en las verdades callejeras para hacer de la crónica diaria algo que tenga que ver con el ser y no con la nada. (…) Escribía por dinero y contra reloj y contra muchos jefes miserables, como escriben todos los periodistas. Con esa arcilla hecha de realidades, desesperaciones y talentos reinventó una nueva literatura argentina. La que crece fuera de la torre de marfil”.
Luis Gregorich señala en un estudio incluido en la Historia de la literatura argentina (Buenos Aires, CEAL, 1980) que el autor de Los siete locos trabajó en varios
medios periodísticos: “primero, en Don Goyo, revista humorística dirigida por su amigo Nalé Roxlo; luego, como cronista policial en Crítica, el gran diario de los Botana; y finalmente, en El Mundo, a invitación de Alberto Gerchunoff, quien es muy pronto reemplazado por Carlos Muzzio Sáenz Peña. En este último diario; agrega- se consagrará como cronista porteño con la inolvidable serie de sus Aguafuertes”.
Luis Ordaz sostiene -en otro trabajo incluido asimismo en la Historia de la literatura argentina- que Arlt “fue un periodista de ágil teclear sobre la máquina, notero agudo, zumbón y pintoresco, narrador insólito y vigoroso”. De esa pluma surgieron las Aguafuertes porteñas, a las que siguieron las Aguafuertes españolas y las Aguafuertes gallegas.
Ema Wolf y Guillermo Saccomanno lo consideran un “extraordinario escritor”, pero no todos fueron elogios para Arlt. En 1956, Borges expresó a Adolfo Bioy Casares: “En Crítica estuvo dos días y lo echaron porque no servía para nada. No sabía hacer absolutamente nada. Me explicaron que sólo en El Mundo supieron aprovecharlo. Le encargaban cualquier cosa y después daban las páginas a otro para que las reescribiera. Dicen que reuniendo sus aguafuertes porteñas, que son trescientas y pico, podría hacerse un libro extraordinario. Imaginate lo que será eso. Las escribía todos los días, sobre lo primero que se le presentaba. Menos mal que algún otro las reescribió”. “Me aseguran que después se cultivó; agrega el autor de El aleph-, leyó a Faulkner y todo eso lo demostró en un artículo de dos páginas, algo magnífico, en que estaba todo. Sobre la crisis de la novela qué título. Ya te podés imaginar la idiotez que sería eso”.
El 2 de abril de 2000, Clarín publicó un número especial para conmemorar los cien años del nacimiento del escritor. Sylvia Saitta, autora de El escritor en el bosque de ladrillos (Sudamericana, 2000), biografía de Arlt, colaboró en este suplemento con el texto titulado “En busca de las pistas falsas” en el que sostiene que el protagonista de su libro “realizó su primer y único viaje a Europa y buscó convertirse en cronista de unas noticias internacionales que sólo hablaban del avance de los totalitarismos, de la masacre de poblaciones enteras, de la crisis y la desaparición de viejas concepciones que ya no servían para explicar una época de guerra y de violencia”.
¿Por qué Aguafuertes? Sobre el título elegido para las crónicas, nos dice Rodolfo Alonso, en el prólogo a las Aguafuertes gallegas (Ameghino, 1997): “Como en esa técnica de las artes plásticas a la que alude su denominación, el ácido despiadado pero en el fondo siempre compasivo y tierno de su visión desprejuiciada y crítica los convertía en auténticos trozos de vida, retratos de costumbres en la gran tradición de Fray Mocho y Roberto J. Payró, por supuesto, nada complacientes”. Alvaro Abós, por su parte, considera en “El amigo uruguayo” (Clarín, 2 de abril de 2000) que “El aguafuerte literario, en la intransferible manera en que Arlt lo practicó, imprimiéndole su sello, identificándolo con la urbe porteña, destaca unos pocos rasgos que, al ficcionalizar el tema o los tipos descriptos, aboceta para sintetizar y sacudir al lector”.

Desde Galicia

Las Aguafuertes gallegas aparecieron en 1997, por primera vez quizás, reunidas en un libro. La edición, prólogo y notas estuvieron a cargo de Rodolfo Alonso, quien tuvo un destacado papel en la publicación de estos artículos en un volumen: “por gentil mediación de Jorge Raúl Pérez; relata Alonso en el prólogo-, pudimos enterarnos de que durante ese mismo viaje, Roberto Arlt había visitado Galicia y enviado desde allí una nueva serie de crónicas: nada menos que sus Aguafuertes gallegas. Cuidadosamente recortadas y pegadas, sin duda por el fervor de algún paisano, esas páginas de hace más de medio siglo me llegaron ahora fraternalmente fotocopiadas, salvadas del olvido”.
La difusión de estas crónicas tiene gran importancia. Primeramente; comenta el prologuista-, “Estas Aguafuertes gallegas no son solamente un nuevo ángulo de enfoque para enriquecer nuestra visión, cada vez felizmente más compleja y fecunda, de uno de los más originales escritores de nuestro tiempo”. Esta posibilidad, de por sí, justificaría sobradamente la lectura de las crónicas, pero; continúa- “También nos sirven, además, como auténtico lazo de ligazón entre ambas orillas, entre ambos mundos, no sólo para conocer mejor a esa realidad porteña y argentina donde lo gallego se halla tan profundamente entremezclado, como una sutilísima levadura, sino también para recordar cómo era aquella Galicia de hace más de sesenta años, que quizá no sabía que estaba a punto de anegarse (como toda España) en la tragedia heroica de la guerra civil”.
Otro de los motivos de interés de los textos; agrega Alonso- tiene que ver con la condición social de Arlt. (Lo recordamos muy lejano de aquel Mujica Láinez que por esos años escribió sus “crónicas andariegas” para La Nación). “Era hijo de inmigrantes (prusiano, su padre; italiana, su madre); señala Roldán en el artículo mencionado-, apenas llegó a cursar quinto grado y de su padre recibió poco más que golpes, por lo que se fue de la casa paterna a los dieciséis años”. Omar Borré, biógrafo del escritor entrevistado por Roldán, considera que él necesitaba “cambiar su propia imagen, que desde chico había estado signada por el hambre, la miseria y el fracaso”.
La relación entre el pasado personal y creación fue uno de los temas que abordó Beatriz Sarlo, en “Un extremista de la literatura”, trabajo publicado en el número especial de Clarín, donde expresa: “La hipérbole es una señal de clase en la literatura de Arlt. Es la marca del escritor pobre. Por la exageración y la radicalidad, Arlt busca llenar esa falta original de la cual habló tantas veces: no tener ni capital en dinero ni capital cultural. Su marginalidad no fue institucional, ya que desde muy joven fue un periodista estrella y un escritor de éxito. Pero, pese a los reconocimientos, Arlt se sentía un recién llegado de apellido impronunciable”.
Alonso se refiere a la condición social del escritor en relación con sus artículos: “siendo el mismísimo Roberto Arlt, como ya dije, también hijo de inmigrantes, estaba en inmejorables condiciones de comprender, fraternizar y valorar a este otro pueblo al que sólo las más difíciles circunstancias económicas y sociales; como él mismo bien señala- habían obligado a la emigración. Y que, sin embargo, sabía amar tan profundamente y como propia a su patria de adopción”.

Virtudes de los emigrantes

En estos artículos de Arlt son frecuentes las comparaciones: entre dos localidades gallegas, entre los gallegos y los andaluces, entre los gallegos y los argentinos. De esta última, no salimos bien parados, ya que el periodista advierte que nuestra inferioridad en cuanto a capacidad de sacrificio y laboriosidad es la que hace que un sector de nuestro pueblo desestime al gallego. El cronista nos habla de las duras condiciones en que se desenvuelve la vida en el noroeste español y le resulta lógico que para el gallego inmigrante todo sea sencillo en las Américas: “No se siembra sobre piedras. La tierra es tan tierna que en verano se la cruza en ferrocarril entre grandes nubes de polvo. Aquí, en España; agrega-, la tierra es tan dura, que en pleno verano, cruzando la llanura de la Mancha, que no es llanura sino una sucesión de suaves colinas, después de seiscientos kilómetros de travesía, conservamos la ropa limpia. (…) ¿Qué significa el esfuerzo en la gran llanura; se pregunta-, comparado con la lucha en la mar traidora o en la montaña empinadísima?”
Al respecto, son particularmente interesantes los artículos en los que se refiere a la pesca del pulpo y al trabajo de las campesinas gallegas. De estas últimas comenta que se han quedado solas, pues los maridos están en América o en el mar. Los que están en América, faltan de sus hogares desde hace años, y sólo envían cartas y escasas pesetiñas. Arlt transcribe un poema de Rosalía de Castro, incluido en Follas Novas (que el lector podrá apreciar en la versión original y en la traducción de Rodolfo Alonso); es aquel que comienza: “Se va éste y se va aquel:/ y todos, todos se van, / Galicia, sin hombres quedas/ que te puedan trabajar”.
Sobre aquellos que emigraron reflexiona Arlt en tierra gallega: “-Cómo se les ha de encoger el corazón cuando, en un momento de soledad, se acuerdan de estas aldeas tan bonitas, tan envueltas en cortinados verdes, y cuando se acuerdan de la caída de la tarde, del sol en el río, y de las voces de las gaitas, y de los bailes en los calveros, y de las vacas que atadas con una cuerda llevaban a beber a un río, y de los viñedos tan tupidos, y de sus casonas suspendidas sobre los abismos…” Comprende cabalmente la morriña que agobia a estos hombres de dos continentes, y la comprensión hace que se vuelvan para él más dignos de encomio.
El cronista destaca, asimismo, la seriedad de los gallegos, y la explica en una de sus notas: “he insistido en que me llamaba la atención la seriedad del gallego, pero la seriedad a que me refiero, no es la del ceño fruncido, sino a esa gravedad reflexiva, disuelta en la expresión del semblante, por el hábito de la meditación”.
En la crónica dedicada a la ciudad de Vigo, transmite sus impresiones acerca de la urbe moderna, muy limpia, con mujeres bonitas y una atmósfera “naturalmente contenida y mesurada”. Elogia en estas páginas la honradez de los gallegos, que adquirirá fama proverbial en América: “La gente es ferozmente honrada” –asevera. Como prueba de ello, comenta que “Las casas de pensión dejan la puerta abierta, de modo que por la noche, uno puede entrar a la hora que llega sin necesidad de cuestionar con el sereno”.
La relación entre España y América se evidencia, asimismo, en las donaciones que filántropos del nuevo continente hacen a su madre patria, como “la llamada Biblioteca América, obra de un patriota gallego residente en Buenos Aires, don Gumersindo Busto, quien tuvo la feliz idea de fundar la Universidad Libre Hispano Americana” y la obra de los hermanos Juan y Jesús García Naveira, dos comerciantes ya fallecidos en el año en que se escriben las crónicas, enriquecidos en la República Argentina, cuyas donaciones “son asombrosas por la cifra en metálico que representan”.
Pero, más allá del aporte económico de los emigrantes, los vínculos entre las dos patrias se patentizan una vez más para Arlt en Betanzos, donde observa que “Si se conversa con la gente os sorprende de hallaros en una de las ciudades más argentinizadas de Galicia. Se habla aquí de Buenos Aires como si fuera el pueblo de enfrente; afirma. Circulan modismos argentinos: no seas globero; macaneador ;ché!. El tango para sorpresa mía, además de bailarse se canta con la letra. No en balde, cerca de tres mil habitantes de Betanzos trabajan en la República Argentina”
En su sección “Y la nave va”, del diario Clarín, Daniel Molina escribió: “Entre la crónica de viajes y la pintura de costumbres, entre la admiración por un pueblo y el análisis de sus virtudes y defectos, estos textos (…) demuestran que para Arlt su pasión por la escritura no diferenciaba entre los grandes relatos literarios y los géneros ‘menores’, como la crónica periodística”. Un crítico del diario La Nación afirmó, por su parte: “Lúcida visión de una Galicia que ya no es, a través de unos ojos llegados de una Argentina que todavía era, las crónicas de Arlt reflejan la admiración por un pueblo honrado y trabajador, el dolor de los emigrantes y la lucha de las mujeres que se quedan y se contagian del hechizo de la tierra celta donde el campesino convive, con poética naturalidad, con hadas y espíritus que pueblan veigas, soutos y piñeiros”.
Así vio Roberto Arlt la inmigración, desde Galicia. Así la vemos nosotros, décadas más tarde, desde sus crónicas, plenas de admiración por un pueblo del que muchos argentinos descendemos.

VI Xuntanza de Fillos en Galicia (11-10-03)

Domingo, Decembro 7th, 2003

O día 11 de Outubro de 2003 celebramos a VI Xuntanza de Fillos de Galicia en Santiago de Compostela.


Para min e para o meu home era a primeira á que

asistiamos.

Saimos da Fonsagrada moi cedo, ás oito da mañá,

con unha lúa chea redonda e pálida destacando sobre

un ceo a xiróns vermellos por riba dos piñeirais. Un

mar de néboa cubría os vales cara a Navia de Suarna.

A ilusión polo encontro e a impaciencia aniñaban

dende facía días no noso corazón, así que fomos moi

ledos no coche ambos, camiño de Santiago.

Paramos en Lugo para facer unha compra de última

hora cando xa o sol comenzaba a amorna-la fresca

mañá na praza de Santo Domingo.

Despois continuamos viaxe pola autovía que vai á

Coruña para desviarnos en Teixeiro pola Nacional

cara á Capital. Ó pasar Curtis, os labregos recollían

o millo nas leiras e por un camiño paralelo á estrada

tivemo-lo privilexio de poder ver circular un carro

de vacas , que facía moitos anos que ningún de nós

viamos. Todo parecía presaxiar un día magnífico,

anque o sol se escondía tras das nubes, cada vez

máis,

segundo nos achegábamos á cidade do apóstol.

Xa na praza de Galicia deixamos o coche e fomos ó

encontro de Carlos Vázquez que nos esperaba para ir

xuntos ata a Praza de Platerías.

Había moita xente paseando por Santiago a aquelas

horas da mañá.

Estabamos no lugar da cita , xunto á fonte dos

cabalos, ás doce en punto…pero non había ninguén.

Como acostuma a suceder, os de máis lonxe fomos os

primeiros en chegar 😉

Poucos minutos despois apareceron Daniel Rilo e

Liliana ( de Santiago) e logo María Tizado (de

Moraña) e Claudia Álvarez (de Vigo), seguidas de

Monabell Freire (de Santiago tamén) e por último

María

Abuín e Antonio (da Coruña)

Este tempo foisenos en bicos e apertas, en

presentacións e saúdos agarimosos . Foi un momento

emocionante para min, porque por fin podía coñecer

persoalmente a aqueles Fillos de Galicia cos que

intercambiara algunha mensaxe, ou os coñecía de ler

os

seus escritos na rolda, no taboleiro, na “Nosa Voz”…

Por fin había unha cara, un sorriso, uns xestos que

asociar a aquelas verbas e aqueles nomes que levaba

gravados no cerebro.

Logo entre bromas e risas Carlos lembrou que debía

avisar a Antonio Rey para que puidera vernos dende

Bos

Aires pola cámara web que hai na praza. E alá

foi…¡Ás

sete da mañá de un sábado de descanso!

Saudámolo dende a fonte para que soubera onde

estabamos e logo subimos cara á Quintana para tomar

un

café. Facía fresquiño esa mañá. Era o primeiro día

nubro de aquela semana.

Sentamos nas terrazas da praza, e alí estivemos

hora e media conversando. Houbo momentos para todo.

Para bromas e chistes , con Carlos , Monabell e

Claudia á cabeza, moi ben secundados polos demáis ,

ós que seguiron outros momentos para a morriña.

Aquí quero facer un alto no relato, para dicir que

penso que se hai algo, ademáis do feito de estar na

terriña, que diferencia esta xuntanza de Galicia das

que celebrades no resto do mundo e lle da carácter,

é o feito de que aquí a morriña vai en sentido

contrario… Sete participantes dos dez que

estabamos alí voltaron a Galicia para traballar

e vivir, e agora a morriña sentena polos paises nos

que naceron e viviron ata fai moi pouco…(¡Aquel

mate!…¡Aquel “dulce de leche”!…¡Aquel asado! ;-))

Pasado este momento de señerdade, no que nos

sentimos

involucrados ata ós que vivimos sempre na nosa

terra,

voltamos á realidade para comenta-los problemas que

este “retorno” trae consigo: A burocracia, os

problemas para atopar traballo, para integrarse

nesta sociedade e adaptarse á maneira de ser máis

reservada dos galegos nados en Galicia, para que

os fillos se adapten ó seu novo fogar…

Rematamos o café falando , xa máis en broma que en

serio, comentando diferencias e similitudes

lingüísticas dos distintos paises . Xa imaxinaredes

que houbo neste tema suficente motivo para risas e

tamén para divertidas polémicas entre nós.

Ás dúas e media fomos xantar alí mesmo, na praza

da Quintana.

Lemos alá as mensaxes de Manolo da Pampa, que

levei eu, (algúns xa a leramos na rolda) e de José

Mario Vidal , que levou Carlos Vázquez, ambas moi

emotivas, que nos fixeron asomar algunha bágoa

traizoeira…

Carlos, sempre de broma, mareaba á camareira con

preguntas sobre a composición dos distintos pratos,

así que cando ós postres preguntou que levaba a

“tarta

da avoa” para logo pedir un simple flan , gañou o

premio: ¡o flan máis pequerrecho que había na cociña

todo para el !

Mentras comiamos Daniel sacaba fotos sen que nos

decatáramos, así que se algún/algunha non sae moi

favorecido é que non tivo oportunidade de poñer a

súa mellor cara…¡Vaia por Deus ! Tamén Carlos sacou

moitas pero das del sí que nos enteiramos.

Tamén ós postres recibimos unha chamada de Antonio

Rey, que quixo estar presente de algunha maneira,

como Manolo , José Mario, e outros Fillos de Galicia

como

María Rosa , Casdeiro, Enrique, e Inés , anque as

mensaxes destes últimos desexándonos unha boa

Xuntanza

non nos chegaron a tempo para poder lelas na

comida.

A todos eles moitas gracias por este agarimoso

detalle.

En fin… que xa estamos planeando a seguinte, alá

para o mes de Decembro…

Mª Luisa Álvarez

A Fonsagrada-Lugo

Seis poemas galegos: otro milagro de García Lorca

Sábado, Decembro 6th, 2003

En 1935 García Lorca dio a conocer Seis poemas galegos

Seis poemas galegos: otro milagro de García Lorca

En 1935 García Lorca dio a conocer Seis poemas galegos. En ellos, Buenos Aires y Galicia aparecen unidas por el duende de su creador. Ese mismo duende que el escritor argentino Rodolfo Alonso se propone redescubrir (en español) para seguir celebrando los cien primeros años del nacimiento del gran andaluz

La República Argentina ha adherido, con singular intensidad, a los festejos por el nacimiento del gran poeta andaluz, ocurrido hace un siglo, el 5 de junio de 1998. Y no deja de resultar comprensible. Federico visitó Buenos Aires en 1933 y 1934, especialmente invitado después del gran éxito alcanzado por Bodas de sangre, y la recepción que obtuvo bien puede considerarse apoteósica. El hijo de Fuentevaqueros sedujo con su duende (que no era otra cosa que gracia, donaire e inteligencia), a todo aquel que se le puso delante. Y hay quien afirma que, siendo considerada en aquellos tiempos Buenos Aires como la más importante ciudad de nuestro idioma, Federico vino aquí precisamente a consagrarse.

Y lo consiguió, sin duda. Estrenaron sus obras, dirigió gran teatro con grandes figuras, se lució junto a Neruda en un inolvidable homenaje a Rubén Darío, recitó y publicaron sus poemas, dictó algunas personalísimas conferencias que se volvieron justamente memorables. Pero fue también entonces que García Lorca debió tomar contacto, casi ineludiblemente, con la enorme comunidad gallega de Buenos Aires, esa gran ciudad a la que ya se denominaba �con acierto� la quinta provincia de Galicia. Y que vendría acaso a resultar el detonante para otro milagro de Federico.

El 27 de diciembre de 1935 el editor Anxo Casal, que muy poco tiempo después iba a sufrir su mismo trágico destino, terminaba de imprimir en Santiago de Compostela el volumen LXXIII de la Editorial Nós. Y así nacían los legendarios Seis poemas galegos, de Federico García Lorca. En los que no se sabe por cierto qué admirar más: si el asombroso don de lenguaje que los convierte en una de las cumbres de la poesía en ese idioma, de tan secular prosapia lírica, o la increíble capacidad de síntesis que �en tan pocos textos� le permite aprehender casi lo esencial de la identidad gallega.

El libro llevaba un prólogo de Eduardo Blanco Amor, ese gran escritor gallego que estuvo también tan ligado a Buenos Aires, y de cuyas palabras iba a desprenderse asimismo otra leyenda. ¿Cómo logró el andalucísimo Federico hacer cuajar a tan alto nivel, y en una lengua que no era la suya, una tan cabal creación poética? A mi modesto entender, y por lo menos hasta el momento, las explicaciones opacamente racionales no han resultado del todo convincentes. Y la única sensación legítima que queda flotando vuelve a coincidir en la increíble capacidad de captación evidenciada por su autor en muchas otras ocasiones.

Porque, después de todo, sin serlo (pero sí andaluz) Lorca logró expresar y sublimar como nadie el universo tan personalísimo de los gitanos. Y Poeta en Nueva York nos demuestra también cómo su obra se empapaba, y se modificaba, en contacto con realidades absolutamente opuestas. Sin olvidar que, como ya lo hace notar el mismo Blanco Amor, citando una carta del Marqués de Santillana: “Non ha mucho tiempo cualesquier dezidores e trovadores de estas partes, agora fuesen castellanos, andaluces o de la Extremadura, todas sus obras componían en lengua galaica o portuguesa”.

Lo cual viene a decirnos, de algún modo, que estos Seis poemas galegos de García Lorca representan, además de sus evidentes logros en cuanto a don de lenguaje y a cosmovisión, también un auténtico homenaje �así sea implícito� a esa luminosa condición de fundamento de la poesía española que le corresponde al idioma gallego. De lo cual pudo afirmar Menéndez y Pelayo: “No se puede desconocer que el primitivo instrumento del lirismo peninsular, no fue la lengua castellana, ni la catalana tampoco, sino la lengua que indiferentemente para el caso (en aquella época eran la misma), podemos llamar gallega o portuguesa”.

Pero no terminan allí sus resonancias. Como para dar fundamento a mis afirmaciones del comienzo, la Cántiga do neno da tenda es el único lugar, en toda la obra de Lorca, donde se menciona explícitamente no sólo a Buenos Aires �dos veces� y al Río de la Plata (en tres ocasiones), sino también a la mismísima calle Esmeralda. Y es evidente que ello ocurre dentro de un texto íntimamente consustanciado con la tragedia de la emigración. ¿No es obvio entonces que eso debe haberlo percibido, Federico, por vía de su contacto con la multitudinaria colectividad gallega afincada en la Argentina?

Claro que, como se comprueba tan sólo con leerlos, los Seis poemas galegos no necesitan argumentos para imponerse a nuestro ánimo. Les basta su lograda condición de seres vivos, soberanos y autónomos de lenguaje. Auténtica gloria de la lengua (como quiso Dante), ellos resultan fehaciente testimonio de una verdadera poesía viva, encarnada en su ser y en su lenguaje. Y que todavía sigue admirándonos. Como un milagro.

Cántiga do neno da tenda

Bos Aires ten unha gaita
sobro do Río da Prata,
que a toca o vento do norde
coa súa gris boca mollada.
¡Triste Ramón de Sismundi!
Aló, na rúa Esmeralda,
basoira que te basoira
polvo d�estantes e caixas.
Ao longo das rúas infindas
os galegos paseiaban
soñando un val imposibel
na verde riba da pampa.
¡Triste Ramón de Sismundi!
Sinteu a muiñeira d’agoa
mentras sete bois de lúa
pacían na súa lembranza.
Foise pra veira do río,
veira do Río da Prata.
Sauces e cabalos múos
creban o vidro das ágoas.
Non atopou o xemido
malencónico da gaita,
non víu o imenso gaiteiro
coa boca frolida d’alas;
triste Ramón de Sismundi,
veira do Río da Prata,
víu na tarde amortecida
bermello muro de lama.

Cantiga del chico de la tienda

Buenos Aires tiene gaita
sobre el Río de la Plata,
la sopla el viento del norte
con su gris boca mojada.
¡Triste Ramón de Sismundi!
Allá, en la calle Esmeralda,
plumerea y plumerea
polvo de estantes y cajas.
Por las calles infinitas
los gallegos paseaban
soñando un valle imposible
a la orilla de la pampa.
¡Triste Ramón de Sismundi!
Sintió la muiñeira de agua
con siete bueyes de luna
paciendo en su remembranza.
Se fue a la orilla del río,
junto al Río de la Plata.
Sauces y caballos mudos
quiebran los vidrios del agua.
Pero no encontró el gemido
melancólico de gaitas,
no vio el inmenso gaitero
de boca florida en alas;
triste Ramón de Sismundi,
junto al Río de la Plata,
vio en la tarde moribunda
bermejo muro de lama.

(Versión de R. Alonso)