Archive for Outubro, 2003

El centro gallego más grande del mundo pide auxilio

Venres, Outubro 31st, 2003

Como todos los espacios de reunión de emigrados, Fillos de Galicia reúne a más de un millar de miembros y publica las opiniones de 500 personas que intercambian historias, recuerdos e información sobre la galleguidad desde todas partes del mundo y mantiene viva la identidad de un pueblo y su historia. Ahora, buscan 12 mil euros que les permitan funcionar el año que viene.
(Entrevista de la periodista argentina Débora Campos)

Tiene una base de datos de más de mil personas que buscan familiares perdidos

Dice Manuel Casal Lodeiro que la mejor manera de entender qué es Fillos de Galicia es imaginarlo como un Centro Gallego más �con su sala de charla, sus clases, su biblioteca, su fonoteca, sus tableros de mensajes…�, enumera. Aunque también recurre a otra imagen: la de una plaza pública donde la gente se reúne a charlar: �Sólo que esta plaza abarca el mundo entero!�, se entusiasma. Y no exagera ya que ese espacio de comunión recibió solo en los últimos doce meses casi 300 mil visitas.

No son visitas físicas. Y cuando Casal Lodeiro dice �todo el mundo� es literal. Sucede que Fillos de Galicia es un centro gallego que está en todas partes: desde Buenos Aires hasta Panamá; desde Suiza hasta New York; desde Uruguay hasta Galicia. Por eso, la puerta de entrada se encuentra en cualquier computadora que tenga una conexión a Internet y dedos inquietos que tecleen http://www.fillos.org El resto será sorpresa, emoción, encuentro, comunidad.

Eso piensan, cuando menos, las más de 20 mil personas que visitan ese espacio cada mes. Y las 1.400 que se han registrado para recibir experiencias, recuerdos, información, historias o recetas de cocina. Y las 500 que se han sumado a una lista de correo que distribuye cada día una decena de mensajes de quienes tienen algo que decir sobre, para, por Galicia. Y el millar de hombres y mujeres que inscribieron sus datos en una base de información para encontrar a sus familiares perdidos en la marea de la emigración.

Fillos de Galicia tiene seis años de vida. Y tiene fecha de vencimiento. Eso dicen sus responsables, a menos que consigan reunir los 12 mil euros que les permitan seguir funcionando el año que viene, cuando Casal Lodeiro deba abandonar todo el trabajo que hasta ahora hizo ad honorem, para volver a emplearse una jornada completa en su profesión.

Desde su computadora en Barakaldo, una localidad limítrofe con Bilbao, en el País Vasco, Casal Lodeiro (�Casdeiro�, para casi todo el mundo) explicó cómo funciona Fillos de Galicia, por qué debería sobrevivir y cuál es la razón por la que las empresas y el gobierno gallego no los financia.

�Mi padre es de Sobrado dos Monxes, comarca de Melide en la provincia de A Coruña. Mi madre de Boimorto, comarca de Arzúa, en la provincia de A Coruña también�, anotó el creador de Fillos recurriendo a una fórmula que hermana a cualquier gallego que se encuentre con un paisano en el mundo: no importa tanto el nombre sino las aldeas en las que siguen enterradas las raíces de la propia historia.

Pero Casdeiro sigue: �De ambas no conozco mucho pues de pequeño siempre he ido más a Coruña capital, donde viven mis únicos parientes que quedan allá (primos y tíos). La casa de mi padre está en ruinas y la vendió hace pocos años. Siempre tuvo la ilusión de volver algún día y construir sobre ella un chalet (ya que él es albañil). Pero renunció a ese sueño. Mi madre nunca quiso regresar a ver su aldea desde que marchó a los 18 años. Temía mucho al dolor de verla cambiada. Hace dos años conseguimos llevarla y fue muy emocionante el reencuentro con la casa de su infancia, los árboles, los caminos, la señora a cuyo servicio estaba su
Familia… Fue un momento que jamás olvidaré�, recuerda. Recuerda como todos recuerdan.

Hace apenas seis años, Casdeiro era un hijo de gallegos que se consideraba a sí mismo gallego pero que no encontraba eco de esa galleguidad en su entorno ni con quien compartirla a muchos niveles. �Entonces conocí Internet�, resume.

– ¿Qué fue lo primero que hizo en esa computadora vinculado a Galicia?

– Creo que lo primero fue escribirme con gallegos, sobre todo por medio de la lista de correo GALICIA-L a la cual me suscribí cuando ni siquiera tenía Windows, y leía los mensajes en modo MS-DOS, en tremendo archivos que me llegaban cada noche con mensajes que mandaban gallegos de todo el mundo. En aquella época estaba yo aún en mis primeros balbuceos en gallego y me vino muy bien. Aparte aprendí mucho acerca de la historia, lengua, y política de Galicia. Para mí, fue abrir una ventana a Galicia desde mi cuarto. Incluso para mis padres fue sorprendente cuando les contaba que de aquella máquina salían cuentos, refranes, palabras… ¡personas!

– En ese tiempo ¿qué sentimiento lo hizo sentarte frente a ese monitor y armar un sitio web?

– Lo que me hizo publicar las primeras páginas con el título de Fillos de Galicia en 1997 fue un poco una combinación de experimentar (eran mis primeras páginas y compartían espacio en mi web personal con otro montón de aficiones mías), y de decirles a otros hijos de gallegos: “Hey, yo he descubierto en la Red un camino que nos puede acercar a Galicia… sigámoslo”. Vi que la gente respondió y a partir de ahí se fue formando la comunidad virtual espontáneamente, cada uno tenía una idea y me fueron pidiendo más y más cosas…

– Han pasado seis años desde que nació Fillos. ¿Cuándo pasó de ser una página y un intercambio de correos electrónicos de gallegos del mundo a transformarse en una �comunidad virtual�?

– Bueno, primero fue una página. Luego varias páginas (no olvidemos que página web no es lo mismo que sitio web, de la misma forma que una página de un libro no es lo mismo que un libro… si me permites la precisión ling�ística), donde reuní algunos programas que hice y que aún se pueden ver en el web de Fillos: el juego del ahorcado para aprender gallego, un mapa interactivo con las principales poblaciones gallegas, la de los nombres gallegos de hombre y de mujer, entre otros. Luego, lo pasé de mi espacio personal al de mi empresa, y cuando en esa ubicación empezó a haber problemas técnicos le busqué un dominio propio: “fillos.org”. La trasformación en “comunidad virtual” fue paulatina.

– Cuál es su trabajo concretamente dentro de Fillos? ¿Qué cosas hace cotidianamente para que esto funcione?

– Soy un poco el factótum, el hombre orquesta, que lo mismo contesta los correos de los visitantes, que hace los programas, que soluciona los problemas técnicos, que piensa e ideas nuevos contenidos y servicios que ofrecer, que el que busca el dinero para que esto siga, que el que da la cara ante los medios… Es un monstruo demasiado pesado para llevarlo sobre los hombros de una única persona. Por eso hay gente que me ayuda, o me ha ayudado a lo largo de estos años. En cuanto al tiempo, calculo que de media, desde que dejé de trabajar diez horas a la semana para dedicarle más tiempo a Fillos (a finales de 2000), le habré dedicado unas 20 horas a la semana de media. En cuanto a dinero, no ha supuesto un gran gasto directo porque no tenía el dinero. Es decir, Fillos consume lo que le des (¡hay tanto por hacer!): si sólo tienes mil euros, casi no podrás hacer nada. Si tenemos 10 mil podremos hacer mucho más. Yo he calculado en más de 60 mil euros al año la financiación ideal para llevar a cabo los proyectos pendientes y atender en buenas condiciones a la gente. Y aparte está el dinero que he dejado de ingresar por renunciar al 25 por ciento de mi sueldo para sacar tiempo para Fillos… ¡durante 3 años ya! Pensé que sería algo temporal pero me he visto atrapado por una situación que se está prolongando de forma indefinida y no puedo continuar en estas condiciones.

– Dicen ustedes que es necesario contar con 12 mil euros para sostener Fillos. ¿Para qué es necesario ese dinero?

– El objetivo principal es atender la comunidad virtual. Hay una serie de horas que son necesarias para responder tanto a los usuarios (1.400, y creciendo cada semana) como a los visitantes anónimos (más de 25 mil al mes). Hay que hacerse cargo a nivel técnico el sistema. Hay que coordinar el trabajo de los voluntarios, hay que desarrollar nuevos proyectos. Hay que introducir cientos de peticiones pendientes de búsqueda familiar en el �Atopadoiro�. Hay que hacer que la Bolsa de Trabajo sea eficaz de una vez. Etcétera. Etcétera. Es decir, sobre todo es para pagar tiempo: tiempo de trabajo. Yo he estado dedicando mucho tiempo de forma altruista, incluso suponiendo que debía dejar de trabajar y por tanto de ingresar parte de mi sueldo. Pero como ya no puedo continuar, alguien debe hacerse cargo de esas horas y de más que siempre se necesitaron y que no había forma humana (yo le dedicaba casi todo mi tiempo libre y aún así no llegaba, hay gente que ayuda en cosas concretas también de forma altruista y tampoco llega). Todas las ONGs, asociaciones, o fundaciones, en cuanto tienen una determinada dimensión ya no pueden funcionar sólo con voluntarios, necesitan personal profesional contratado. Nosotros estamos en esa situación desde hace mucho y ya no puede sostenerse más la casa sin una base económica más firme. Y de hecho no va a variar la gratuidad de Fillos. Es un principio muy firme desde el primer momento. En eso somos únicos: ¿qué centro gallego no cobra a los usuarios por hacer uso de sus instalaciones, acudir a sus cursos, usar sus salas? ¡Nosotros somos un centro gallego gratuito! Pero claro, para que 1.400 disfruten deberá haber alguien que pague… Y no podemos ser sólo 30 particulares (los 30 socios de pago actuales). Además la claridad del uso del dinero es total: quien es socio, recibe puntual información en las asambleas o cada día por medio de la lista privada para socios, de en qué se invierte. De hecho lo deciden los socios, no yo.

– A diario encontramos noticias en la prensa gallega sobre financiamiento de asuntos culturales vinculados a la galleguidad y a la emigración, ¿Por qué los organismos gubernamentales no subsidian completamente una comunidad como Fillos que es la mayor de internet en lo que a Galicia respecta?

-Sí, mucha gente nos dice “pero cómo la Xunta no os apoya… ¡si estáis haciendo su trabajo!”. Y sí, somos la mayor comunidad al menos en lo que respecta a la emigración, y si piensas que gallegos hay más en la emigración que en Galicia (entendidos como tales los hijos y nietos, por supuesto), pues posiblemente seamos también el mayor punto de reunión de gallegos en la Red. ¿Por qué no nos apoyan? Las respuestas que nos dan, son diversas. Yo no sé si hay otras. Que si
no tenemos capacidad para firmar convenios… que si no tenéis reconocida la galleguidad (un trámite, algo que los centros ya tienen, pero que es difícil de conseguir para nosotros)… que si los programas de ayudas están muy pensados para los centros tradicionales… El primer año nos negó la Xunta la ayuda porque estábamos ubicados oficialmente en Galicia (algo que se hizo simbólicamente y porque pensábamos que nos facilitaría el trato con las administraciones gallegas)… Hicimos el traslado oficial de la sede, y ahora nos dan 300 euros al año, que es un 0,5 por ciento de lo que necesitábamos! Por otro lado el Ministerio de Asuntos Sociales en Madrid nos ha negado otra ayuda… ¡porque no estamos ubicados en el extranjero! ¿Es que tendremos que trasladarnos otra vez? ¿Dónde acabaremos: en la Luna? Es algo absurdo, y una interpretación ilógica de las convocatorias de ayudas. Se trata de apoyar a quien conserva la cultura gallega/española en la emigración… Pues ¿qué hace si no, Fillos? No lo entiendo… También contactamos con algunos ayuntamientos y las respuestas fueron de lo más variadas excepto: “sí, vamos a ayudaros”. Y eso que a ellos sólo les pedíamos 200 euros a cada uno! Claro, así luego uno ve millones de euros que se destinan a proyectos que tienen un interés muy relativo o menos repercusión o que no llegan a tanta gente como nosotros… y no puede por menos que desesperarse. Yo creo que Galicia tiene una deuda histórica con su emigración, y que debería a nivel institucional y empresarial implicarse más con proyectos como el nuestro que tratan de volver a acercar a los emigrantes y sus descendientes a su tierra de origen. No pueden desentenderse de nosotros.

– También que buscan �conseguir algún padriño” entre las empresas e instituciones de Galicia�. ¿Por qué esas empresas y esos gallegos deberían sumarse a Fillos?

– Porque tienen una deuda histórica. Las instituciones tienen por ley y mandato del pueblo el deber de apoyar la cultura gallega en el exterior. Y nosotros lo hacemos. De hecho, debería haber sido la Xunta quien crease Fillos. Pero no: tuvimos que ser los propios necesitados los que nos lo creásemos para aplacar nuestra hambre de Galicia y tuvimos que comenzar a construir el puente desde la otra orilla. Está bien que apoyen a los centros tradicionales, pero no pueden negar la oportunidad histórica que supone Internet para unir a la Galicia de dentro y la de fuera. Por otro lado, las empresas también comparten esa responsabilidad social. Además pueden beneficiarse de la publicidad e imagen que les aportaría patrocinar a un portal con cientos de miles de visitas al año, y que serviría de canal para un público que les agradecería lo que hace por mantener este servicio gratuito. O poder decir “nuestra empresa ha hecho posible que este año determinada cantidad de familias se hayan reencontrado en el Atopadoiro de Fillos de Galicia”… En este sentido cada vez son más las empresas que se implican en el marketing solidario, o en la responsabilidad social corporativa apoyando proyectos de todo tipo. Esperamos que a alguna le interese el nuestro. ¿Acaso no hay empresarios gallegos que conocen perfectamente lo que significa la emigración? Es en ese sentido en el que pienso que puede ser importante para ellos apoyarnos.

– De todos los servicios que se brindan en Fillos, ¿cuáles le parecen que son los que más han reforzado, alimentado, la identidad de los gallegos que participan en la lista?

– Pues precisamente la propia lista: el hecho de compartir tus experiencias, tu amor por Galicia, tus recuerdos, tus historias… y ver que encuentras un eco análogo (¡de hermano!) al otro lado, en interlocutores que viven a miles de kilómetros de ti… Eso sí que te refuerza en tu identidad, o incluso te la hace recuperar, como les sucede a muchos, que tenían olvidada su galleguidad porque habían perdido a sus padres o se habían alejado de la colectividad gallega de su zona… Y luego hay otros servicios que complementan este sentimiento: las fotos de Galicia, los artículos de la revista, las recetas gastronómicas que tantos recuerdos de la niñez despiertan… o zonas más para el descubrimiento de cosas nuevas: el idioma, la historia, los escritores gallegos… partes de la cultura que normalmente le quedan más lejos pero que devoran con igual pasión.

– Si tuviera que elegir sólo dos o tres de los muchos logros que consiguió Fillos de Galicia en los últimos seis años, ¿cuáles seleccionaría y por qué?

– Pues indudablemente, por la gran repercusión vital que tiene, los encuentros familiares que de una u otra forma, Fillos ha facilitado. Sería lo principal, y lo que más me gratifica. Después, el hecho de haber contribuido a que cientos de personas hayan recobrado un poco esa parte de sí mismos que tenían adormecida u
olvidada: su galleguidad. Algunos incluso me han llamado por teléfono para expresarme su gratitud por haberlo hecho posible, lo cual me ha emocionado profundamente.


Para ayudar a Fillos, cada persona puede asociarse por 60 euros al año (http://www.fillos.org/fillos/colaborar/alta-socio-es.htm) o realizar donaciones voluntarias (http://www.fillos.org/fillos/colaborar/doazons-es.htm)
Más datos: http://www.fillos.org/fillos/polo-futuro

Fillos de Galicia necesita 12.000 euros para asegurar su continuidad

Mércores, Outubro 22nd, 2003

(Nota de prensa de la Asociación Cultural Fillos de Galicia) Después de tres años de sacrificar parte de su jornada laboral y casi todo su tiempo libre, el fundador de esta iniciativa virtual sin ánimo de lucro asegura que ya no pueden postergar más su profesionalización.

Cuando en 1997 Manuel Casal Lodeiro, hijo de gallegos emigrados al País Vasco e informático de profesión, publicó las primeras páginas en Internet con el título de “Fillos de Galicia” no podía sospechar que aquello iba a crecer hasta el punto de obligarle a dedicar todo su tiempo libre y parte de su tiempo de trabajo. “Ya hace 3 años que dejé de trabajar un tercio de mi jornada laboral para poder atender a los cientos de usuarios que llegaban a las páginas de “Fillos”, asegura Casal. Las cifras no han dejado de crecer y hoy son más de doscientas mil las visitas anuales que recibe. La única ayuda pública que consiguieron es de 300 euros recibidos de la Consellería de Emigración en 2002 y 2003. “Con esa cantidad es imposible atender en condiciones a 275 mil visitantes anuales ni a los mil cuatrocientos miembros registrados”, se queja el fundador de “Fillos”, apuntando que en esas condiciones esperan contar con la ayuda económica de las empresas gallegas.

Los que realmente sostienen Fillos son las personas que forman parte de la Asociación Cultural Fillos de Galicia, creada hace 3 años con el fin de asegurarle un futuro a este proyecto que comenzó siendo personal y que ya implica en sus actividades a cientos de personas en todo el mundo, principalmente en América. Actualmente no llegan a 40 socios los que abonan la cuota anual que permite hacer frente a los gastos mínimos. “Pero no podemos seguir así, sin un apoyo decidido que nos permita contratar profesionales para atender a los emigrantes y desarrollar los proyectos que tenemos aparcados desde hace años en el terreno de la cultura, de la atención legal y social, la búsqueda de familiares, etc.”, apunta Casal como motivo para la puesta en marcha de una campaña de emergencia para salvar el proyecto. Con ella pretenden aumentar de forma importante el número de socios comprometidos con el futuro de Fillos de Galicia, así como conseguir algún “padrino” entre las empresas e instituciones de Galicia. El objetivo es sumar 12 mil euros con los que piensan pagar una gestión profesional para el año 2004. “Apelamos a la solidaridad de los gallegos que viven en Galicia para que ayuden a los que, desde la emigración, luchamos para preservar el legado cultural gallego y mantener los puentes con nuestra tierra de origen”, concluye el gestor de “Fillos de Galicia”.

Para más información:

Manuel Casal Lodeiro

http://www.fillos.org

fillos@fillos.org