Archive for Marzo, 2002

En lucha por la nacionalidad (parte 4 de 4)

Mércores, Marzo 27th, 2002

En lucha por la nacionalidad (El duro oficio de vivir en la Argentina, parte 4 de 4)

(Comisión Coordinadora de Hijos y Nietos de Españoles)

“Mis cuatro abuelos son españoles: tres de ellos nacieron en Galicia (Bulso y un pueblito próximo a Ourense) y el cuarto es de Zamora (Quiñoles de Vedia)”, cuenta Silvina Castaño. El relato es conocido en la Argentina, un país al que llegaron millones de inmigrantes y en el que vive la mayor comunidad gallega del mundo (fuera de Galicia).

“Todos ellos están muertos ya que llegaron a la Argentina entre 1920 y 1926, huyendo de la miseria, de la violencia y del hambre. Yo soy nieta de estos españoles que vinieron a este país por esos motivos y, en este momento, siento que estoy en las mismas condiciones en que ellos se encontraban cuando decidieron tomar la durísima decisión de ‘huir’ de su país”, agrega.

Silvina Castaño es la portavoz de la Comisión Coordinadora de Hijos y Nietos de Españoles, un grupo que reúne a descendientes de españoles que, a pesar de que no cumplen con los requisitos de la legislación vigente en materia de extranjería, reclaman por su derecho a la nacionalidad de sus abuelos o padres.

“Mis abuelos se sintieron expulsados por la miseria y yo me siento igual ahora. El caso es que España en este momento me niega acceder a una vida tranquila y digna, como la que consiguieron mis abuelos cuando llegaron a la Argentina”, reclama Silvina y se apura en aclarar: “Pero cuidado, yo no soy partidaria de la beneficencia, sino de lo que es justo: no quiero la ciudadanía para que me mantenga el Estado Español. Quiero recuperar mis raíces y mis afectos en un lugar digno y en el que se pueda vivir, donde trabajar, estudiar, progresar, ser una persona útil y digna para la comunidad en donde uno vive, no sean utopías absurdas sino las cosas que pretende cualquier ser humano en cualquier lugar del mundo”.

La historia de Silvina se repite en cada uno de los integrantes del grupo. Ella misma aún se asombra: “Es impresionante encontrarte con gente desconocida que dice, respecto de este tema, exactamente lo mismo que uno dice y casi con las mismas palabras que uno usa”.

Los reclamos de la Comisión Coordinadora de Hijos y Nietos de Españoles son concretos: solicitan la eliminación de las restricciones de sexo y edad para los descendientes de españoles; la recuperación automática de la nacionalidad española por quienes tuvieron que naturalizarse en la Argentina por motivos laborales; y un incremento en el presupuesto para el Consulado Español en Buenos Aires con el objeto de acelerar y facilitar las tramitaciones que se realizan ahí y que tienen dilatadas demoras.

Con la firma del Consejo de Residentes Españoles, estos pedidos ya han marchado con destino a los escritorios del Rey Juan Carlos I y del presidente español, José María Aznar. Mientras tanto, el grupo de descendientes comienza a expandirse por el interior de la Argentina.

En la ciudad de Buenos Aires, la Comisión se reúne cada 15 días aproximadamente en la calle Chacabuco 955. Puede contactárselos en el teléfono (0054) 11-433-1790 o por correo electrónico en nacionalidad_espanola@yahoo.com

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Débora Campos
Hija de gallegos, es periodista y docente de periodismo en la Universidad de Buenos Aires. Escribió para diarios como Página/12, Clarín y El Día de La Plata y varias revistas publicaron sus artículos.

Del pulpo y las filloas a la Plaza de Mayo (parte 3 de 4)

Mércores, Marzo 27th, 2002

Del pulpo y las filloas a la Plaza de Mayo (El duro oficio de vivir en la Argentina, parte 3 de 4)

(Los gallegos también golpean sus cacerolas y marchan)

Habituadas durante décadas a mantener viva la identidad culinaria gallega de sus propietarios, las ollas, cacerolas y sartenes dejaron la calmada vida alimenticia para gritar sus descontentos y reclamos en la representativa e histórica Plaza de Mayo, en el centro mismo de la ciudad de Buenos Aires.

La modalidad de protesta apareció en las noches del 19 y 20 de diciembre de 2001 para reprobar el accionar del entonces presidente Fernando De la Rúa y, rápidamente, fue bautizada como “cacerolazo”;. Desde entonces, cada viernes y con mayor o menor cantidad de adeptos, manifestantes de los barrios porteños y de la periferia de la Capital Federal llegan a la Plaza de Mayo para mostrar su descontento generalizado.

Ulises Pimentel vive en Buenos Aires, es gallego y narró con pasión a los participantes de la comunidad virtual Fillos de Galicia (http://www.fillos.org/) la noche del viernes 1º de marzo en la que se sumó a la manifestación junto a decenas de personas convocadas por al Fundación Xeito Novo: “Partimos de la plaza Castelao con nuestra troupe de tambores, bombos y redoblantes y varias banderas. Cuando llegamos frente a la casa de gobierno, la manifestación estaba apagada y nuestra columna le dio vida. Los "cejas pobladas" con su comparsa de muchachos que heredaron brazos fuertes de sus padres y abuelos concursaban por darle y darle al tambor mientras se sumaban a la fiesta de la bronca “murgueros” de otras columnas atraídos por nuestra orquesta de torsos desnudos, con los brazos extendidos al compás de su baile de saltos de marioneta. Las bellísimas rapazas munidas de sus sonoras cacerolas eran el blanco de fotógrafos más atraídos por la belleza de nuestra raza que por el evento. Un neno que apenas despegada del piso era blanqueado por los flashes mientras inocente batía una tapa con una cuchara”;.

Carlos Fernández Rial es socio fundacional de XEITO NOVO y también recuerda aquella noche: “Fue una experiencia reconfortante. Nuestro componente fue mayormente de hijos y nietos de gallegos a los cuales se le fueron sumando durante la marcha, muchos gallegos que se sentían “orgullosos” de esta movida. ¡Realmente, no lo podían creer! He visto a muchos descendientes de gallegos acercarse a nuestra columna y decirnos: “Yo también soy hijo de gallegos y tendría que estar acá””;.

El socio fundacional de Xeito Novo explica que la decisión de convocar y de marchar fue testimonial. “La idea era decir “Presentes y Solidarios” desde nuestro componente Galego-Arxentino o Argentino-Gallego”;, explica. Y agrega: “A partir de este gesto de generosidad, de orgullo, de inmenso cariño a nuestros padres o abuelos que han dado su vida por este país, impulsamos que nuestra gente se incorpore a las Asambleas Barriales (grupos de vecinos que se reúnen para discutir e implementar mejoras en su vida colectiva y en la del país) a colaborar y participar, porque entendemos que este es y será, por lo menos por ahora, el único instrumento que disponemos para cambiar la realidad que nos toca vivir”;.

Para Fernández Rial, institucionalmente, Xeito Novo cumplió con su deber ya que, por su composición, “el grupo no puede vivir aislado de la actual crisis política y la realidad social”;, dice.

La Fundación Xeito Novo de Cultura Gallega es una entidad formada en el año 1984 por jóvenes de la colectividad gallega que sintieron en aquel entonces la necesidad de crear un espacio donde las nuevas generaciones pudieran llevar adelante un proyecto cultural que los identifique plenamente. Hoy en día, cuenta con más de 300 asociados o adherentes que participan de las distintas actividades que promueve la Fundación, con lo cual proyectan culturalmente el producto de largos años de emigración gallega en la Argentina.

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Más: En lucha por la nacionalidad

Débora Campos
Hija de gallegos, es periodista y docente de periodismo en la Universidad de Buenos Aires. Escribió para diarios como Página/12, Clarín y El Día de La Plata y varias revistas publicaron sus artículos.

Del granero del mundo sólo quedan escombros (parte 2 de 4)

Mércores, Marzo 27th, 2002

Del granero del mundo sólo quedan escombros (El duro oficio de vivir en la Argentina, parte 2 de 4)

(Magnitud de la pobreza en Argentina)

Esa misma noche, la del sábado, vi al menos
diez o doce familias esperando que las pizzerías
o los McDonald’s de la calle Corrientes
o de la avenida Rivadavia, a la altura de Flores,
cerraran sus persianas para clasificar las basuras
y comer las sobras: había chicos
de tres a once años, padres y madres de familia
a los que nadie habría imaginado
en situaciones de miseria

Tomás Eloy Martínez (escritor)
Fábula de la cigarra y las hormigas
El País – Opinión
25 de marzo de 2002

Nada más simple que retratar la pobreza en la Argentina. No es necesario salir a buscar estadísticas oficiales, índices de desempleo o estimaciones económicas. La pobreza lo inunda todo.

En los últimos diez años (aunque con más vigor en los últimos dos años del siglo XX), la economía de la enorme mayoría de las personas que viven en la Argentina se derrumbó en picada. Hoy, las calles, los barrios y las ciudades dan pena. Los comercios cierran sus puertas por falta de ventas con la rapidez de una torre de naipes que cae. Los hospitales no tienen ya capacidad para atender a tantas personas que perdieron el trabajo y, con él, los servicios médicos y sociales. Y la mayoría de las esquinas se poblaron de niños mendigos, de mujeres desarrapadas, de hombres jóvenes y vigorosos pero desempleados, todos pidiendo esas monedas salvadoras que, tal vez, les permitan comer esta noche.

No es barroquismo literario ni un compendio de metáforas crudas. Es la rigurosa realidad nacional. En la Argentina rica de ayer, hoy todo es miseria y pobreza.

Las cifras de la penuria

Hace años que la pobreza se extiende como una plaga sobre la Argentina. Su última víctima, la más reciente, es la clase media.

La opinión generalizada de los expertos coincide en que en la Argentina de hoy viven 14 millones de personas por debajo de la llamada “línea de pobreza”, un indicador que mide la capacidad de cada adulto de proveerse una canasta elemental de bienes y servicios básicos, valuada en unos 150 pesos mensuales (50 euros aproximadamente). Es decir que más del 40 por ciento de los individuos que viven en la Argentina pasan necesidades. Uno de cada tres habitantes.

Aunque las relevaciones del Instituto Nacional de Estadística y Censo (Indec) nacen condenadas a perder vigencia por la velocidad que ha tomado el deterioro socio-económico de las familias argentinas, las últimas estimaciones aseguran que, solo en el año 2001, 2,3 millones de personas se convirtieron en nuevos pobres.

Pero hay más. No sólo una importante franja de la clase media y media baja cayó en la pobreza sino que, además, una porción importante de los pobres pasó directamente a la condición de indigentes. Es decir que ni siquiera pueden comprar una canasta de alimentos mínima en calorías, valuada en 63 pesos mensuales por adulto del hogar (21 euros).

Nada mejor es la situación por fuera de la capital del país. En las ciudades periféricas (un cordón de urbes que rodean a Buenos Aires y que son conocidas como Gran Buenos Aires), la miseria atrapó a una de cada dos personas: en esa área, la pobreza llegó en octubre de 2001 al 51,7 por ciento de la población, en tanto que la indigencia trepó del 11,7 al 19,2 por ciento.

Y nada hace pensar que esta situación vaya a cambiar en lo inmediato.

La Argentina atraviesa la peor recesión de su historia. La construcción prácticamente ha caído a la mitad (la actividad de ese rubro fue en enero de este año del 44,2 por ciento). La industria se achicó en un 18 por ciento. Las ventas en los centros de compra se redujeron el 40,1 por ciento y en los supermercados la caída de ventas (a pesar de los aumentos de precios) fue del 6,4 por ciento.

A pesar de las promesas y del optimismo del gobierno del presidente Eduardo Duhalde, lo cierto es que la realidad avanza por una ruta y los discursos por otra diferente. Así, hasta ahora, las únicas consecuencias concretas de la devaluación fueron la transferencia de ingresos en favor de algunos grupos exportadores y una formidable contracción del consumo.

Mientras tanto, la producción sigue paralizada por falta de insumos (importados, con costos privativos, imposibles de pagar), la cadena de pagos está quebrada, el crédito desapareció junto con la inversión, y la caída estrepitosa del salario arrastró a la demanda de productos. La Argentina de hoy es una enorme maquina detenida y sin perspectivas reales de volver a funcionar en el corto plazo.

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Más: Del pulpo y las filloas a la Plaza de Mayo

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Débora Campos
Hija de gallegos, es periodista y docente de periodismo en la Universidad de Buenos Aires. Escribió para diarios como Página/12, Clarín y El Día de La Plata y varias revistas publicaron sus artículos.

El duro oficio de vivir en la Argentina (parte 1 de 4)

Mércores, Marzo 27th, 2002

La periodista Débora Campos, hija de gallegos, nos cuenta cómo vive la comunidad gallega de Argentina la crisis que padece el país.

La crisis argentina rebota con fuerza en Galicia porque está empobreciendo sin piedad a la mayoría de los 330.000 gallegos que eligieron este país para huir, precisamente, de la pobreza. Aunque no existen estimaciones oficiales, los máximos referentes de la comunidad estiman que más del 70 por ciento de esta población carece de ingresos sistematizados o se encuentra jubilada con lo que percibe, generalmente, una retribución del orden de los 50 euros mensuales que evidentemente le resultan escasos. Por su parte, el 80 por ciento de los empresarios gallegos en la Argentina están quebrados y el único colegio de la colectividad vio peregrinar a los padres de sus alumnos pidiendo becas y facilidades. Por todo esto, miles de gallegos y descendientes están buscando un futuro mejor en Galicia. Aunque no todos lo encontrarán.

“Tía, si tiene Ud. teléfono me manda el número pues así me pongo más en contacto con ustedes. Deles un montón de besos y abrazos a todos. Quiero que sepan que nosotros estamos aquí para lo que necesiten. Visto como está la situación en la Argentina, si desean buscar porvenir en España, nosotros les ayudaremos en todo lo que podamos. Mi casa en Nigueiroa está abierta cuando quieran. Pero deseo de todo corazón que no les esté apretando demasiado”. Gerónima López Diz tiene 85 años y hace 46 que llegó a la Argentina con su marido y sus cuatro hijos. Aunque sigue atentamente los programas de noticias, solo cuando recibió la carta de su sobrina desde Bande (Ourense), percibió la magnitud de la debacle argentina.

Casi un millón y medio de gallegos viven fuera de Galicia. Más de medio millón eligieron países de América y, de ellos, más de la mitad vive en la Argentina. Por eso, la comunidad gallega en la Argentina cuenta con 330 mil integrantes, según la Secretaría General para las Relaciones con las Comunidades Gallegas: más gallegos de los que tiene toda Europa (sin contar España), el doble de los que viven en Madrid, dos veces los que residen en Cataluña y 4,5 veces los que habitan el en País Vasco. Los gallegos de la Argentina llenan 4,5 veces el Estadio Santiago Bernabéu de Madrid o el Estadio Monumental de Buenos Aires y hay casi tantos gallegos en la Argentina como en toda la provincia de Ourense.

Por eso, la crisis argentina rebota con fuerza en Galicia. Porque está empobreciendo sin piedad a todos esos gallegos que eligieron este país para huir, precisamente, de la pobreza.

Volver a ser pobres

“La crisis golpea en general sin ningún tipo de miramiento cualquiera sea el lugar ocupado en la escala social y sin prestar atención a la nacionalidad de los afectados”, explica Héctor Fernández, secretario general del Centro Galicia de Buenos Aires, una entidad con más de 20 años de trayectoria y presencia entre los gallegos que viven en Buenos Aires.

Son esas dos décadas de trabajo las que permiten a Fernández referirse a la dimensión de esta crisis: “En el caso específico de los gallegos, nos parece importante destacar que, si bien existen algunos casos de empresarios o profesionales exitosos, no debemos llamarnos a engaño ya que la gran mayoría de los integrantes de la comunidad gallega de Buenos Aires son jubilados, trabajadores en relación de dependencia o pequeños comerciantes o productores que, en su conjunto, corresponde incluirlos socialmente dentro de la clase media o media baja, con ingresos fijos (si tienen la posibilidad de estar trabajando) degradados por los aumentos de precios producidos luego de la devaluación del peso y con ahorros apresados dentro del sistema bancario”.

Por eso, el Secretario General del Centro Galicia de Buenos Aires arriesga una estimación escalofriante: “Si bien no contamos con estadísticas precisas, nos animamos a afirmar que más del 70 por ciento de esta población carece de ingresos sistematizados o se encuentra jubilada con lo que percibe, generalmente, una retribución del orden de los 50 euros mensuales que evidentemente le resultan escasos pues con ellos deben afrontar todos sus gastos, los de atención de la salud incluidos, ya que no pueden contar con un mecanismo estatal gratuito y confiable de asistencia sanitaria. No es casual que el envío de medicamentos para ser distribuidos gratuitamente haya sido la primera ayuda brindada por la Xunta de Galicia de modo de poder garantizar un bien tan preciado como la salud”.

Ayer barcos de inmigrantes, hoy barcos de remedios

La ayuda a la que se refiere Héctor Fernández provino de la Xunta de Galicia: cuarenta toneladas de medicamentos, más de 300 remedios diferentes y una suma de dos millones de dólares llegaron a la Argentina para abastecer a aquellos gallegos y sus descendientes que no pueden comprarlos.

El organismo encargado de su distribución es el Centro Gallego (tanto el de Buenos Aires como la red de sedes que se extiende por toda la Argentina). José Antonio Rodríguez Couceiro, asesor de Prensa de la Dirección General del Centro, explica que los medicamentos están siendo entregados entre los gallegos residentes y sus descendientes. Para obtener estas dosis, cada persona debe completar una ficha médica y sortear una entrevista con asistentes sociales que evaluarán la real necesidad de los fármacos. Los datos recogidos por el Centro serán remitidos a Galicia para elaborar una nómina de gallegos y descendientes con problemas económicos.

Rodríguez Couceiro, un pontevedrés que vivió gran parte de su vida en Madrid, conoce bien la idiosincrasia gallega y por eso asegura: “En general, a esta gente le da mucho trabajo admitir que necesita de estas medicinas y, por eso, procuramos que haya una primera contención personal que facilite el acercamiento”.

Sin embargo, en las primeras semanas de implementación de esta campaña, solo en el Centro Gallego de Buenos Aires se distribuyeron 8.000 solicitudes: unas 300 personas por día retiraban las tres páginas de preguntas clínicas con la esperanza de obtener esas drogas que ya no pueden pagar.

Porque no solo no pueden pagar los remedios: el dinero no alcanza tampoco para las c
onsultas de los médicos, para los análisis básicos, para los tratamientos paramédicos, mucho menos para planes privados de salud.

Y eso bien lo sabe el doctor Antonio Burgueño, director General del mismo Centro Gallego de Buenos Aires, una entidad con casi cien años y una sólida tradición en medicina privada. Sin embargo, nada de eso puede evitar los golpes de la crisis.

“El Centro Gallego de Buenos Aires, fundado en el año 1907, llegó a tener
130 mil socios en los años ´70. En la actualidad hay 27.500 de los cuales más
del 70 por ciento son mayores de 65 años”
, explica Burgueño.

Para el Director General, las causas de esa disminución son muy complejas y la situación actual “es muy mala porque el deterioro del poder adquisitivo de los gallegos, sobre todo de los mayores de edad, ya procede de los últimos cinco años”, argumenta.

“Los negocios de los gallegos emigrantes han sido personales, pequeñas industrias que son las que han sufrido la crisis más duramente. En el momento actual, la cuota (cara porque han de distribuirse los gastos de un gran hospital entre los pocos mutualistas) no pueden abonarla muchos socios y tenemos programas de amnistía y de reenganche, condonación de la cuota, exención del pago y descuentos en medicamentos”, narra Burgueño.

Y enuncia las medidas que, desde el Centro Gallego de Buenos Aires, se han implementado para auxiliar a los integrantes de la comunidad gallega local: “La tolerancia absoluta a alargar las altas en el Centro con el fin de no crear situaciones sociales graves y el apoyo en domicilio es otro modo de ayudar a nuestra población anciana. Hemos participado activamente en colaborar con la Xunta en sus magnificas iniciativas de apoyo a los gallegos. Y nos ha honrado la responsabilidad de la distribución de la mayor carga de medicamentos que ha llegado a la Argentina. Esta distribución nos va a permitir trasladar a la Xunta un Censo de personas en perentoria situación”, dice.

Fundidos, quebrados, desocupados

Al contador José (Pepe) Vieito do Pazo también lo llamaron sus primos desde Galicia para preguntarle si tenía dinero suficiente para comer. Él es argentino, hijo de gallegos y uno de sus tres hijos ya fue a buscar un futuro mejor a España. Vieito do Pazo es presidente de la Unión de Profesionales y Empresarios Gallegos en Argentina (UPEGA), una asociación sin fines de lucro que tiene el objetivo de fomentar las relaciones comerciales entre sus miembros y Galicia.

“La situación de los pequeños y medianos empresarios gallegos en la Argentina, en este momento, es desastrosa”, dice sin eufemismos Vieito do Pazo y no se queda en generalidades: “Los créditos no existen, no hay ningún tipo de ayuda y el 80 por ciento de los asociados de UPEGA tiene problemas mientras que el 20 restante va indo, como dicen por allá”, completa

UPEGA, en la actualidad, representa en la Argentina a la oficina comercial de Galicia y para su Presidente el diagnóstico que hace el Gobierno argentino es el correcto cuando dice que las pequeñas y medianas empresas (pymes) merecen la prioridad: “Es cierto que las pymes son lo más importante porque abastecen el mercado interno y le dan trabajo a las personas que gastan comprando esos productos y pagando impuestos. Lo que pasa que aunque el diagnostico es correcto, no hay tratamiento”, explica Vieito do Pazo.

UPEGA tiene hoy poco más de 130 socios que, por cuarto año consecutivo, no pagarán la cuota habitual ya que fue decretada una amnistía. Vieito do Pazo explica por qué: “En este momento, la mayoría de los socios de UPEGA son profesionales a los que les fueron desapareciendo los clientes. Para evitar el éxodo de la gente que no puede pagar la cuota de 100 pesos al año (33 euros anuales) volvimos a decretar un "jubileo" y nos mantenemos con los pocos ahorros que tenemos”.

Vieito do Pazo dice que, si la Xunta le pidiera su opinión o le preguntara cómo ayudar a los empresarios gallegos en la Argentina, él “pediría algo que no es ayuda monetaria sino la posibilidad para los empresarios de que, por medio de la Caixa de Galicia, se habiliten líneas de crédito; al mismo tiempo que la perspectiva de comerciar productos argentinos en Galicia”, dice y sintetiza: “No quiero que me regalen nada, quiero que me dejen pescar y no que me den pescado”.

Vender: una misión imposible

Antes de salir a los empujones por una verdadera revuelta popular, el ex ministro de Economía Domingo Cavallo confiscó todo el dinero depositado en los bancos argentinos. Como consecuencia de eso la actividad comercial, en general, y la venta y de inmuebles, en particular, cayeron en picada. Por eso, y aunque parezca mentira, durante todo el mes de enero, no se vendió ni una vivienda en todo el país.

Manuel Otero es propietario de una inmobiliaria en la provincia argentina de Mendoza. Integró la Asociación Argentina de Empresarios Gallegos y trabajó para que la organización tuviera su propia sede en Mendoza. El éxito en ese desafío le fue esquivo pero no baja los brazos y mantiene contactos con sus colegas.

Sin embargo, la situación de su empresa es catastrófica. Como la de todo el sector: “Quizás la actividad con mayor efecto multiplicador y empleo de mano de obra, es la industria de la construcción inmobiliaria -dice Manuel Otero-. De nuestra actividad también dependen los profesionales afines, como arquitectos, ingenieros, agrimensores, técnicos, o escribanos. Es obvio que si lo que se produce en cualquier actividad no se vende, la desaparición de los generadores de estos productos es inevitable, con la tremenda consecuencia de la perdida de importantes puestos de trabajo que se agregarán a la desocupación que ya está cercana al 22 por ciento. En esta etapa se encuentra hoy la actividad inmobiliaria, en la cual me veo envuelto habiéndole dedicado importantes inversiones y más de 40 años a esta profesión”, relata el titular de Otero Inmobiliaria Vende.

A pesar de que no es la primera crisis que vive, Otero se indigna con esta situación: “Si casi todas las disponibilidades de pago y los ahorros no están disponibles, ello no sólo provoca que quienes quieran comprar una propiedad no puedan hacerlo, sino que incrementa la incertidumbre sobre el futuro. Esta situación no puede prolongarse más. La Argentina no puede continuar parada. Es imposible de creer que
un país como este, que no ha sufrido ninguna destrucción, esté en la situación que está. Este país tiene íntegra a su gente, sus tierras, sus campos, con producciones records en la historia agropecuaria, agrícola, ganadera, minera, petrolera, alimentaria. Solo hay un motivo, la Argentina tiene la desgracia de tener malos políticos y malos dirigentes”
, dispara el empresario.

Pero Manuel Otero no se queda en las protestas y tiene una idea personal de cómo solucionar los problemas actuales: volviendo a las fuentes, a la tradición europea que tiene tanta historia en Latinoamérica, a las enseñanzas de los padres y abuelos gallegos.

“Debemos rescatar la sabiduría de nuestros padres y abuelos inmigrantes, españoles e italianos, y de tantos otros que destinaron sus primeros ahorros a los ladrillos que sustentarían luego el sueño del techo propio y la vivienda digna, indispensables para el desarrollo y el progreso de sus familias, que hicieron las pequeñas, medianas y grandes industrias, que trabajaron el campo, y contribuyeron a la formación de pueblos enteros, con innumerables fuentes de trabajo, que dieron valor agregado a nuestros productos y generaron riquezas para nuestro país”, propone Otero.

Y acentúa su invitación diferenciando a los empresarios gallegos de los capitales financieros que hoy todo lo ocupan: “Los inmigrantes y empresarios españoles no escapan a esta situación de crisis en Argentina. Nuestros padres y abuelos fueron los que más trabajaron e hicieron junto a otros argentinos la grandeza de este país. Estos empresarios no fueron capitales que llegaron de otras latitudes a invertir en empresas hechas y comenzar a retirar sus ganancias desde el primer día, lo cual no es malo. Pero nuestros inmigrantes fueron en su accionar el sacrificio de esta nación, forjaron muchas grandes empresas. Esta tierra, les dio todo lo que tienen, pero ellos a la vez lo dieron todo al país y están dispuestos a seguir a pesar de todo. Tendrán que ser ahora muy eficientes en saber elegir a nuestros dirigentes, y sus hijos quizás tengan que hoy también forjar la conducta y la moral política, pero son desafíos que valen la pena”, declara a pesar de las dificultades.

Hijo de una gallega de Santiago de Compostela llamada Victorina y amante del Quijote de Cervantes como del Martín Fierro de José Hernández, Otero recuerda hoy lo que su madre decía: “La sabiduría no solamente se aplica en el saber, sino en el hacer”.

Aviones vacíos y aulas vacías

No les va mejor a los empresarios turísticos a pesar de que la devaluación de la moneda argentina abarata los costos de viajar y recorrer el país. Y es que las idas y venidas en el rumbo económico oscilante argentino generan dudas e inmovilidad. Dos enemigos implacables del turismo.

Como consecuencia, los operadores del rubro protestan al tiempo que el titular de la Asociación Argentina de Agentes de Viajes y Turismo, Marcos Palacio, declaró a la prensa nacional que las reservas al exterior para este verano que acaba de terminar cayeron un 50 por ciento.

La empresa turística Longueira y Longueira, referente de la comunidad gallega en la Argentina con sedes en Buenos Aires así como en La Coruña y Madrid, no es ajena a las dificultades. Sus responsables aceptan que su actividad disminuyó “en un alto porcentaje” por usar un eufemismo que, a estas alturas, perdió significado por la dimensión de la catástrofe.

En el Instituto Argentino-Gallego Santiago Apóstol, el único colegio de la Argentina que brinda una formación cultural gallega, nadie piensa en viajes al exterior. Sucede que un altísimo porcentaje de padres de los alumnos se ha acercado a la institución para plantear sus dificultades para sostener la educación de sus hijos.

“Empezamos el año con mucho temor esperando ver cómo era la situación de las familias de nuestra Institución”, confiesa Adriana Nouche, directora del Instituto. “E indudablemente la situación es muy difícil. De todos modos, sentimos un esfuerzo muy grande a seguir apostando por preservar la educación de los chicos y eso nos compromete más a brindar el mejor servicio”, declara.

Según la Directora, el Instituto (que cuenta con el apoyo económico de la Fundación Galicia-América y el respaldo permanente de la Xunta) evaluará cada caso en particular para ayudar a quienes realmente lo necesiten.

La imagen no es privativa del Santiago Apóstol. Por el contrario, se repite en cada uno de los colegios privados de la Argentina. El año pasado, según datos oficiales, los colegios privados cerraron sus balances con un 35 por ciento de morosos.

En el país, hay 10.000 colegios privados. De los 10 millones de alumnos argentinos -desde preescolar hasta el terciario no universitario- 7.600.000 estudiantes asisten a escuelas públicas. Y alrededor de 2.400.000, a colegios privados.

Parece una actividad floreciente pero no lo es: durante el año 2001, en la provincia de Buenos Aires cerraron definitivamente 103 colegios. En Capital, 20. Las perspectivas para este año también se complican: las autoridades bonaerenses consideran que hay 30 instituciones a punto de cerrar. Desde la Asociación de Institutos Privados de Buenos Aires (AIEPBA) aseguran que son 100.

Paradójicamente, el Instituto Santiago Apóstol se benefició, durante el año pasado, de la ruina de otros colegios de la misma zona cuyos alumnos buscaron espacio en sus aulas cuando aquellos cerraron agobiados por la falta de pagos. Así, aunque la enorme mayoría de los chicos son descendientes de gallegos pero también hay alumnos de origen oriental que eligen la escuela por la proximidad.

El colegio fue inaugurado en 1998 por el presidente Manuel Fraga Iribarne y hoy cuenta con 210 estudiantes que toman sus clases en el número 51 de la calle Paso, en el barrio de Once, y pagan por esa instrucción entre 100 y 200 pesos mensuales (entre 33 y 66 euros). “Es un proyecto que venía de muchos años y que tenía como objetivo la idea de dejarle a la Argentina algo de todo lo que los inmigrantes gallegos habían recibido cuando llegaron aquí”, recuerda Adriana Nouche, la directora. Así, las clases tradicionales se complementan con talleres de idioma y cultura gallega (dictados por especialistas enviados cada año por la Xunta), además de otras actividades extracurriculares habituales en todas las escuelas (idioma ingl&
eacute;s, danzas, teatro, computación o ajedrez).

La cultura gallega en bancarrota

Dicen que el hilo se corta por lo más delgado. Será por eso que la cultura hace tiempo que no es prioridad en la Argentina.

Héctor Fernández, el Secretario General del Centro Galicia de Buenos Aires, no escatima detalles cuando describe la situación de la institución que comanda. “Es evidente que se han incrementado las tareas de atención de consultas, de asesoramiento a compatriotas y de tratamiento de pedidos y asignación de subsidios en las cuotas sociales. Es difícil de determinar la cuantía de ese incremento, pero es significativo. La disminución de la cantidad de socios con la que contamos, si bien resulta importante, es relativamente menor a la caída de la media general. En lo estrictamente económico, a partir de diciembre de 2001 hemos sufrido una caída importante en nuestros ingresos que nos ha producido un desfasaje que revertiremos en poco tiempo con trabajo y creatividad”, describe.

Según Fernández, el Centro Galicia es siempre “un lugar de colaboración y ayuda para los gallegos, cualquiera sea el momento”, dice y destaca: “En general, podemos decir que, más allá de sus funciones de difusor de la cultura gallega y de formador de nuestros jóvenes, nuestra Entidad desarrolla una importante tarea de contención social que permite canalizar los distintos estados de ánimo de sus componentes, apoyándolos cotidianamente hacia la práctica de actividades culturales, recreativas y deportivas que convergen para su plena realización como seres humanos. La imperiosa necesidad de esta tarea surge con mayor claridad en momentos de crisis como los actuales donde angustias, incertidumbres y miedos se instalan en lo cotidiano”.

El Centro Galicia de Buenos Aires es una asociación civil sin fines de lucro que fue creado el 25 de julio de 1979 y que hoy funciona en Bartolomé Mitre 2538 y en un campos de deportes en avenida Del Libertador 2925. En cada centro se desarrollan múltiples actividades culturales, deportivas y sociales además de editarse un periódico institucional bimestral llamado “Mundo Gallego” y que lleva más de 20 años de vida.

El Secretario General del Centro Galicia evalúa la ayuda recibida en la Argentina por el Gobierno gallego y dice que toda ayuda material, por más cuantiosa que sea, es poca considerando la magnitud de la crisis. “Lo que nos parece que sí ha constituido una formidable ayuda es el hecho que el pueblo y gobierno gallego fueron los primeros que produjeron mundialmente hechos concretos demostrativos de solidaridad y amistad con el pueblo argentino”, dice.

Otro espacio de proyección de la cultura gallega se encuentra en la Fundación Xeito Novo. Su socio fundacional, Carlos Fernández Rial, explica: “La Fundación es un lugar donde acuden los emigrantes para distinto tipo de actividades. Gestionamos y damos información sobre las distintas ayudas que la Xunta de Galicia ofrece a los emigrantes. Solo a título informativo y de gestión, ya que entendemos que los organismos oficiales tienen las infraestructuras suficientes para cubrir estas necesidades”.

Pero además desarrollan una intensa actividad cultura y social. “Tratamos de hacer de la solidaridad y el trabajo voluntario una de nuestras mas firmes convicciones. Hacemos muy frecuentemente muchas actividades participativas ( además de las culturales) en las cuales nuestros asociados encuentren un lugar donde reencontrarse sin necesidad de que el dinero sea un impedimento. Estamos muy atentos a nuestros desocupados, dándoles a todos ellos cualquier trabajo que se haga en la Fundación además de movilizar a nuestra gente para buscar soluciones. Es decir, esto no es ni mas ni menos que lo que hemos vivido en nuestras familias y que en Xeito Novo tratamos de recrear constantemente. En lo económico, no notamos grandes cambios, salvo los coyunturales. Lo que sí nos golpea es el sangrado constante que tenemos de varios integrantes que han decidido retornar a Galicia con sus familias por estar en situaciones extremas”, enumera Fernández Rial.

La Fundación Xeito Novo es una entidad que nació en 1984 y que funciona de Lunes a Viernes a partir de las 19.30 en Chacabuco 955 2º piso.

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La pobreza lo inunda todo en la Argentina. Por eso, a nadie extraña que muchos, centenares, miles, elijan buscar en la tierra de sus ancestros un futuro mejor.

Mariana Andrea Lois tiene nacionalidad española desde los 13 años y las valijas casi listas para emigrar a Galicia. “En el año 1995, había tomado la firme decisión de comenzar una carrera allá pero, luego, cambié de idea pensando que me convendría más estudiar en la Argentina e ir con el titulo. Ahora me arrepiento ya que retomar mis estudios desde donde los dejo será un trámite más complicado. Pero tampoco quería esperar a recibirme acá porque la carrera se hace lenta y no quiero quedarme ni un día más aquí”.

Suena terminante. Y lo es.

Tiene menos de 30 años y trabaja algunos días de la semana en la fotocopiadora de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) donde además estudia. O estudiaba ya que Mariana dejó de asistir a clase ocupada en los preparativos de su viaje. “Salgo muy poco por falta de dinero. Entonces, en lugar de salir, lo que hago es encontrarme con mis amigos en alguna casa a comer o tomar mate, o algunas veces para ir al parque. También suelo pasar bastante tiempo sola, me gusta leer o caminar o simplemente ver la televisión”, enumera.

Cuando Mariana Lois detalla lo que espera encontrar en Galicia la lista es bastante elemental. No hay grandes proyectos ni ambiciones desmesuradas. “En España espero hallar, como otros, un trabajo que me permita ser independiente y vivir bien”, dice. Algo tan básico. Algo que la Argentina no le da.

Como Mariana, son muchos los argentinos que emigran espantados, empujados, despavoridos, impresionados por la magnitud del desastre. Durante el mes de enero, los argentinos que no regresaron al país fueron cuatro veces más que el promedio de todo el año pasado.

Si durante 1999, un total de 8.110 habitantes dejaron la Argentina definitivamente, solo un año después fueron 87.068, y, en apenas el primer mes del 2002, ya son más de 23 mil personas las que no piensan regresar.

Los especialistas y las estadísticas coinciden en algo: España
es, sin duda, el país al que más argentinos quieren ir. Después siguen en la lista Italia y los Estados Unidos, casi al mismo nivel, Australia y Canadá, México e Israel, especialmente para integrantes de la comunidad judía.

Para la Argentina, como para cualquier país, estos números son desorbitantes: la emigración empieza a ser una cuestión cultural sobre todo entre los jóvenes. Dicen los que saben que este es un típico fenómeno de clase que no toca a los sectores populares. Sin embargo, lo más alarmante no son los números sino lo que esos datos significan: en un año se fue la misma cantidad de gente que en otra época se hubiese ido en diez años.

Y si de un lado están los que parten, del otro se ubican los que los reciben. No siempre tan bien como los que emigran esperan. Las autoridades gallegas y andaluzas llevan meses alertando que estas regiones no están preparadas para recibir una oleada de inmigrantes.

“La crisis argentina generará en las próximas semanas una situación inédita, con el retorno de numerosos emigrantes, y eso planteará dificultades de todo tipo e incluso burocráticas que hasta ahora eran absolutamente desconocidas para las autoridades locales”, alertó a la prensa naciona el presidente de la Asociación de Emigrantes Gallegos Retornados, Jaime Serín. Legisladores del opositor Bloque Nacionalista Gallego (BNG), en tanto, pidieron la comparecencia de los ministros de Trabajo y de Relaciones Exteriores, Jaime Aparicio y Josep Piqué, respectivamente para que expliquen qué medidas adoptarán frente a lo que temen que se convierta en una emergencia, según dijo el diputado Guillermo Vázquez.

Según estimaciones oficiales, el 30 por ciento de la población argentina desciende de españoles aunque, de ese cantidad, sólo una porción tendría sus papeles en regla. De hecho, y si bien no hay cifras oficiales, los sondeos informales muestran que la mayoría de los argentinos que en los dos últimos años decidió instalarse en España tiene status de ciudadano español. Alcanzaron esa condición merced al pasaporte que pudieron gestionar gracias a un ancestro peninsular. Se los considera ciudadanos españoles a todos los efectos y, por tanto, no quedan registrados como residentes extranjeros.

Así las cosas, en la península se aceleran medidas como la confección de un censo para verificar cuántos “argentinos con nacionalidad española”, según el consejero de emigración del gobierno de Galicia, Aurelio Miras Portugal, se instalaron en la región en los últimos tiempos. Además, desde hace varias semanas funciona un servicio especializado para informar y asesorar a los argentinos que deseen inmigrar o ya vivan en la comunidad autónoma. El servicio se ofrece en las 55 oficinas de la Confederación Intersindical Gallega y también se reciben consultas por e-mail.

Desde la otra orilla

La paradoja está planteada. Los que van, buscan trabajo y mejores condiciones de vida. Los que viven ahí parece que también. Porque, tal vez, Galicia no sea la tierra prometida que todos los que emigran quieren encontrar al partir.

Los números oficiales dicen que medio millón de hogares gallegos tienen problemas para llegar a fin de mes. La Xunta reveló en el último mes un informe que asegura que 200.000 gallegos viven en la comunidad bajo el umbral de pobreza. En otras palabras, seis de cada diez hogares en Galicia pasan apuros para cerrar las cuentas.

El estudio, elaborado por el Instituto Galego de Estatística (IGE) revela que Lugo y Ourense siguen siendo las provincias más necesitadas. Sin embargo y a pesar de los números rojos, el conselleiro de Economía, José Antonio Orza, explicó que esta encuesta refleja una mejoría considerable respecto a la del año 1999, cuando había 133.000 hogares en condiciones de mucha necesidad.

Hace semanas, desde Galicia, Amalia Brandon, una argentina que vive allá desde hace muchos años, ofreció su ayuda a quienes (a pesar de los datos anteriores) quisieran cambiar la Argentina por España. Amalia dejó a disposición su correo electrónico en el portal E-migrados y recibió no pocas cartas. “Me escribieron personas que no solo buscaban información sobre Galicia sino sobre España en general. Muchos preguntaban sobre el costo de vida y cómo era la vida de un ilegal. Aunque más que nada, querían saber cuáles eran las posibilidades reales de trabajo. Creo que en todos aprecio una gran ansia de trabajar”, relata.

Amalia salió de la Argentina hace 20 años. Ahí se graduó en la Universidad de Buenos Aires y trabajaba como investigadora de la historia argentina. Ahora desde Galicia, observa que los argentinos no eligen mayoritariamente esa región al momento de emigrar: “Prefieren las grandes ciudades como Barcelona o Madrid y, luego, la costa mediterránea -opina-. A Galicia vienen los que tienen familia o los que estando en situación legal dudosa porque creen que encontrarán más facilidades para quedarse como consecuencia de los lazos tradicionales que ha habido”, explica.

Y avanza en su lúcida percepción: “Yo noto a la gente, no solo a los que vienen a Galicia, con una gran desesperación y una bronca muy aguda. Saben que aquí les espera un camino duro porque no es fácil empezar de cero y muchos, además, desde la ilegalidad. Pero tienen un valor y un coraje digno de admiración. Muchos vienen con niños pequeños y sin nada más que el pasaje. También hay algunos que llegan esperando encontrar la solidaridad por parte de las familias que aquí tienen y se llevan la desilusión de encontrar poca acogida. Y, finalmente, estás los “retornados”, gentes nacidas en Galicia y que vuelven después de haber vivido muchos años en la Argentina, buscando una vida mas segura. Estos últimos parecen argentinos por el habla pero son y se consideran gallegos. Ellos son los que mas sufren y con quienes es mas difícil llevarse. Este sí es un colectivo grande”.

En lo personal, Amalia es una gran entusiasta sobre las posibilidades de Galicia e, incluso, se anima a recomendar esta región: “Yo recomiendo Galicia y lo he hecho a través de las paginas del foro porque quien llega aquí encuentra: una colaboración por parte de todas las autoridades que es ejemplar; un
a acogida en general por parte de los ciudadanos que se acuerdan muy bien de la Argentina y su generosidad; porque ofrece vida tranquila y de gran seguridad y con ciudades muy bien dotadas, y con un costo de vida mas económico que muchas otras regiones de España; porque hay movimiento en turismo rural, en la industria de la moda que mueve mucho dinero y porque tiene dos polos nuevos de desarrollo industrial en Vigo y Ferrol; y, finalmente, porque hace falta población joven”
, detalla.

Amalia Brandon ama Galicia y se le nota la pasión y el agradecimiento. Sin embargo, se reserva un párrafo de amor hacia su país: “Mi corazón nunca se fue de las calles de mi ciudad. Yo tengo fe en poder volver en algún momento, cuando todo vuelva a
encausarse. Cuando las terribles políticas económicas hayan fracasado y los argentinos reencontremos los caminos que alguna vez ya transitamos cuando fuimos modelo de riqueza y de cultura”
, dice y espera. Porque, como dicen, la esperanza es lo último que se pierde.

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Débora Campos
Hija de gallegos, es periodista y docente de periodismo en la Universidad de Buenos Aires. Escribió para diarios como Página/12, Clarín y El Día de La Plata y varias revistas publicaron sus artículos.

Celébrase en Buenos Aires a V Xuntanza de membros de "Fillos de Galicia"

Luns, Marzo 25th, 2002

Coincidindo co 1º Aniversario da I Xuntanza. Antonio Rey, Rubén Servia e Adriana Cantorna cóntannos as súas impresións desta emotiva festa.

Exactamente un ano despois da I Xuntanza de Fillos de Galicia, 70 membros da nosa Comunidade Virtual déronse cita para celebrar a V Xuntanza. Aquí temos algunhas lembranzas daquel día:

El domingo tuvimos nuestra Cuarta Xuntanza de Fillos de Galicia en Bos Aires. Relataré algunas cosas para que los que no estuvieron puedan imaginar lo que allí ocurrió. La mañana se presentó con el cielo cargado de espesas nubes y pasado el mediodía comenzó a llover fuertemente (los últimos días de este verano austral son muy húmedos aquí en Bos Aires) Los colisteros comenzaron a llegar. Algunos con su mujer, otras con su esposo, otros con sus padres, otros con sus hijos… total que había más de 60 comensales entre listeros y sus familiares. También se hicieron presentes los músicos y bailarines de la Asociación de Residentes de Mos. En el amplio salón de la planta baja nos fuimos ubicando alrededor de las mesas dispuestas en U. Nos presentamos e identificamos con unas credenciales que trajeron Graciela Carcacía y Manuel Gómez de La Pampa. Cerca de las dos de la tarde comenzamos a comer. Una cosa que nos habíamos propuesto era tratar de rotar para conversar más (sobre todo con los que nunca habían participado de una de nuestras xuntanzas). En mi caso la entrada y el plato principal lo comí con unos amigos de Marcelino Somoza, el helado con colisteros de La Plata (José Mario Vidal y Juan Manuel Fernández y sus respectivas esposas) y el café con Mónica Fernández Lema, su esposo y Daniel Torres… Promediando la reunión, María Rosa Iglesias López (que ahora tiene admiradores en Suiza jajajaja) leyó un poema que escribió para la ocasión (justamente se titula “Xuntanza”). Guillermina Piñeiro leyó un mensaje de Casdeiro (el Presidente de la Asociación Cultural Fillos de Galicia) Inés Abeijón de Nueva York había enviado a la Asociación de Mos un correo electrónico con un archivo en donde saludaba a los xunteiros, pero por un desperfecto en la línea telefónica no lo pudimos ver. En cuatro mapas (uno para cada provincia gallega) algunos ubicaron el lugar de origen de sus ancestros y anotaron su nombre en cada una de las cuatro listas (tengo en mi poder el resultado de antedicho conteo jajajaja) Hubo un sorteo y tres agraciados. Los premios: un CD del conjunto Milladoiro (Auga de maio), el libro “Cousas” de Alfonso R. Castelao con ilustraciones del autor, y un escudo artesanal de Fillos de Galicia hecho en madera y traído por Manuel Gómez… LLegó el momento de la música y entonces se hizo presente el Grupo de Gaitas “Vieiros do Val” dirigido por Don Alberto López. Quiero destacar aquí la participación del colisteiro más pequeño de Fillos: el hijo de Susana Vila, o rapaz Pablito (gaiteiro). ¿No pretenderán que les comunique a través de estas líneas la emoción que nos embarga cuando escuchamos la gaita aquí en Bos Aires, verdad? imaginen…a más de 10.000 km de terra nai…. hay que estar para vibrar y emocionarse… Pero habría más aún: la presentación del Grupo de Baile “Louriña” dirigido por Don Fernando López Barros. Nos regalaron el dinamismo y colorido de sus bailes al son de las gaitas oooohhhhhhhh placer para nuestros ojos y oídos… ¿Creen que eso es todo? ¡Claro que no! jajajaja Mirta Gosente tenía algo para hacer: ¡pues el rito de la queimada! ….”Mouchos, coruxas, sapos e bruxas. Demos, trasgos e diaños……………..fuxirán as bruxas a cabalo das súas escobas…” Mientras revuelve la bebida alcohólica en llamas nos conectamos mágicamente con los hermanos que “no están” allí… La parte final para mí más emocionante: “Forzas do ar, terra, mar e lume a vos fago esta chamada: si é verdade que tendes máis poder que a humana xente, eiquí e agora, facede que os espritos dos amigos que están fora, participen con nós de esta queimada.” Creo que o conxuro que hizo Mirta dió resultado, porque mis hermanos, disfrutamos de una reunión muy agradable y distendida. Al despedirnos, las miradas transmitían la alegría de haber compartido una jornada gallega tan placentera. A todos los que vinieron: ¡muchas gracias! No escribiré aquí más de 60 nombres… Para la próxima espero que seamos muchos más. ¿Sabéis una cosa? GALICIA VIVE EN NÓS.

Antonio Rey, Delegado de Fillos de Galicia en Sudamérica

Reconocimiento a mis amigos/amigas, a los de aquel día y a los de hoy, por Rubén Servia. Galicia!!! (sinaturas), 2ª folla, e .

Algúns dos participantes na V Xuntanza de Fillos de Galicia De esquerda a dereita: Aurelio del Río, Osvaldo González, Antonio Rey, Manuel Gómez Díaz, Carlos Vázquez Porro, Mónica Suárez Groba, Rubén Servia, Graciela Carcacía, Mirta Pérez Bonilla, Irene García Vázquez, Susana Vila, Nora Domíinguez, Norma Suárez

Gente,

Ayer tuve mi primera Xuntanza. Bien… quería que supiesen que si digo que lo pasé bien, no alcanza. Realmente, me es muy difícil poder expresar todo lo que sentí. Fue una cosa rara: me encontraba con gente que jamás había visto, y -por otro lado- fue como si los conociese desde hace mucho tiempo. Realmente fue todo muy loco (como diríamos los Argentinos). Extraña experiencia, y con mucha mezcla de emociones. Con nudos en la garganta cuando escuchaba las gaitas, que permitían volar mi mente e imaginarme ese paisaje que no conozco en persona, e imaginarme en él, junto con los primos y tíos que tengo allí, y en la casa de mis abuelos (las que aún tienen los muebles y las camas en las que mis padres fabricaban sus sueños cuando niños y adolescentes). ¡Cuántas emociones en tan poquitas horas!.

Realmente, les estoy más que agradecida por haberme permitido vivir todo esto, y por haberme dado lugar a sentirme contenida y querida.

Mil gracias a todos por darme la oportunidad de conectarme con todo aquello que se enlaza con mi origen, y con un origen que va más allá de mis padres, y que está dado por la cultura, las tradiciones y el folklore de un pueblo.

No quiero olvidarme de felicitar a aquellos que estuvieron en la organización de todo esto, y a los que el domingo -además de estar reunidos- estuvieron trabajando.

Un beso enorme para todos.

Adriana Cantorna López.

Arde Galicia..!!

Domingo, Marzo 24th, 2002

Xosé Orlandi Piñeiro nos envía desde Argentina un texto poético.

Arde Galicia…!! Tu fértil vientre está en Rojas Llamas
El Olor del Petróleo y el Humo Acre de los Barcos
Avivan tu fuego y dolor de Madre.

Arde Galicia..!! Tus hijos se marchan
Llantos, dolor, y pobreza en los que parten
No volverás a verlos Galicia
Lo sabes en tu Dolor de Madre Desgarrada.

Arde Galicia..!! Ya no tendrás sobre tu piel fecunda
las caricias suaves de tus hijos labriegos
De las azadas peinando tu piel y cabellos mojados
Ya no habrá a quien dar tus frutos de Tierra Madre.

Arde Galicia..!! ya no tendrás más Otoño,
tus hijos cambiaron por armas Las labores del campo,
hoy caen como hojas en el viento tus propias semillas.
A quién darás hoy tus frutos y calmarás su ansias?

Arde Galicia…!! Ya no habrá Inviernos
Tan solo la Blanca Mortaja de la Guerra y el exilio
De los Barcos y el Adiós, destrucción y Barbarie.
Lluvias de lágrimas cubrirán tus ríos hoy llenos de Sangre

Arde Galicia..!! Ya no tendrás primaveras
Solo será tu homenaje de Flores a la sangre Derramada
Y a tus hijos muertos lejos de tu regazo de madre.

Arde Galicia..!! Ya no tendrás Veranos
Solo el calor de tu Roja furia incontenida
que te quemará la piel y las fértiles entrañas.

Arde Galicia…!! Ya no verás a tu semilla
Están con otras madres…. Muy Lejos de ti
Pero te llevan con ellos …!!!
Tus hijos y sus hijos Clamarán por el Regreso
Casi siempre postergado.

Arde Galicia…!! Mueres de Dolor Eterno
El Hambre y la Opresión se llevan a tus hijos
la guerra entre hermanos separa a tus niños
Ya no los verás crecer, ni acunarás a tus nietos.

Arde Galicia..!! Quién plantará semillas en tu Piel Ajada.?
A quién premiarás con frutos por la caricia deseada.?
Se fueron tus hijos…!! Muy lejos de su madre
Tan solo te queda el dolor de un Corazón
Que hoy con furia Arde.